Tenía buenas notas en matemáticas y había conseguido cumplir uno de sus grandes objetivos: ingresar a Ingeniería Informática en la Universidad de Kabul. Shokria tenía por delante una carrera y una vida que había comenzado a proyectar en Afganistán. Pero alcanzó solamente a matricularse.
“Era mi primer año que quería entrar, pero cuando los talibanes llegaron no pude continuar”, recuerda en conversación con Teletrece.
Shokria tiene actualmente 25 años y es una de las mujeres afganas que abandonaron su país después de que los talibanes recuperaran el poder en agosto de 2021. Cinco años después, relató cómo cambió su vida y las restricciones que enfrentan quienes permanecen allí.
“Cuando ellos llegaron, todo cambió”
Para explicar la magnitud del cambio, Shokria compara directamente su vida antes y después del regreso del régimen.
“Bien, mucho mejor. Como acá (en Chile). Ellas trabajan, estudiaron. Yo fui a la escuela. Con mis amigas y todo. Una vida tranquila, como acá. Las mujeres tenían derechos. Cuando ellos llegaron, todo cambió”, relató.
“Las mujeres no pueden salir sin un hombre y no pueden trabajar, estudiar. Ahí hay oscuridad para las mujeres y cuando ellas quieren salir tienen miedo. Mucho miedo”, afirmó sobre lo que pasó tras la llegada de los talibanes.
Shokria escapó junto a su familia por tierra hasta la frontera con Irán. Permaneció durante un mes en ese país hasta que un tío que vivía en Chile consiguió traerlos como refugiados.
Sin embargo, parte de su familia continúa en Afganistán: su hermana y sus tres sobrinos permanecen en el país.
“¿Cómo puedo salvar mi futuro?”
Una experiencia similar vivió Parwin, quien tenía una vida universitaria que también quedó interrumpida.
Actualmente tiene 24 años y reside en España. Cuando los talibanes regresaron al poder, cursaba segundo año de Periodismo.
Para ella, uno de los principales temores de aquellos días fue pensar qué ocurriría con todo lo que había conseguido hasta ese momento.
“¿Cómo puedo asegurar mi futuro? Porque si, hasta este momento, he trabajado, me he esforzado de llegar hasta este punto. De repente caer no es la solución. Pues tú buscas: ¿cómo puedo salvarme? ¿Cómo puedo salvar mi futuro?”, se preguntó.
“Sabíamos todo lo que había pasado en estos años. Pero también sabíamos y habíamos visto de que, durante 20 años, ellos han hecho cosas terribles en Afganistán”, señaló.
“Mi vestido tiene que estar hasta los pies”
Las restricciones no se limitan al acceso a estudios o trabajos. Durante la conversación con Teletrece, Shokria fue consultada sobre algo tan cotidiano como la ropa que llevaba puesta.
- Como tú estás vestida hoy, ¿podrías salir a la calle en Afganistán?
- “No. Mi vestido tiene que estar hasta los pies”.
- ¿Y la cara?
Como respuesta, la joven se cubrió el rostro, dejando sólo sus ojos a la vista.
Shokria comenzó a utilizar hijab cuando tenía 12 años y todavía conserva una colección de estos pañuelos. Sin embargo, establece una diferencia entre su situación actual y la que enfrentan otras mujeres en Afganistán.
“Yo también tengo hijab, pero no como ellas. No estoy obligada”, explicó.
Ahora es madre de Diana, una niña de un año, y asegura que cuando su hija crezca podrá decidir por sí misma si quiere utilizarlo.
El temor de las mujeres que protestan
Parwin también puso el foco en lo que ocurre con aquellas mujeres que deciden desafiar las restricciones y manifestarse públicamente.
“Es una forma de castigo colectivo de los talibanes, que busca no solamente silenciar a las mujeres activistas, sino también enviar un mensaje a todos los demás: que si protestas, no eres solo tú quién está en peligro, sino también tu familia puede pagar las consecuencias de lo que estás haciendo”, aseguró.
Cinco años después del regreso de los talibanes, las historias de Shokria y Parwin tienen un punto común: ambas tuvieron que abandonar Afganistán para intentar continuar con la vida que habían comenzado a construir.
Para Shokria, esa posibilidad ahora también está representada en su hija. Lejos de Afganistán, espera que Diana pueda crecer teniendo algo que ella perdió cuando recién comenzaba su etapa universitaria: la posibilidad de elegir su propio futuro.