La expansión del visón americano en Chile ya representa un grave problema ambiental y productivo en el sur del país, donde su presencia ha generado impactos en la biodiversidad y en la economía rural. Sin embargo, la preocupación ahora crece aún más, luego de que modelos predictivos advirtieran que esta especie invasora podría alcanzar la Región Metropolitana en los próximos años, ampliando su amenaza hacia zonas densamente pobladas.

El visón fue introducido en Chile en la década de 1930 con fines industriales, específicamente para potenciar la industria peletera; sin embargo, con el paso del tiempo, su propagación se volvió incontrolable.

Hoy se extiende desde la región de Magallanes hasta el Biobío, con indicios de presencia en Ñuble, lo que evidencia una expansión sostenida. Investigaciones han demostrado que este animal puede recorrer hasta 100 kilómetros sin dificultad, lo que explicaría su rápida dispersión en distintos ecosistemas del país.

Especialistas advierten que no existen barreras naturales efectivas que impidan su llegada a la zona central, lo que aumenta la preocupación por su eventual presencia en la capital. Su capacidad de adaptación a distintos entornos y su comportamiento altamente depredador lo convierten en una amenaza compleja de contener una vez que logra establecerse en un territorio.

Uno de los principales riesgos asociados a esta especie es su impacto en la biodiversidad. El visón es considerado un depredador agresivo y eficiente, capaz de nadar, trepar e ingresar a madrigueras para cazar diversas especies nativas, afectando directamente el equilibrio de los ecosistemas. A esto se suman las consecuencias económicas, especialmente en sectores rurales, donde se han registrado ataques masivos a aves de traspatio. En zonas como Chiloé, se han documentado casos en que un solo ejemplar ha llegado a matar más de 200 aves en una sola noche, generando pérdidas significativas para pequeños agricultores.

Los riesgos sanitarios de los visones 

El avance del visón también implica un riesgo sanitario relevante. Estudios han confirmado que estos animales pueden ser portadores de diversos patógenos, incluyendo virus respiratorios como COVID-19 e Influenza, además de enfermedades bacterianas como la tuberculosis bovina y la paratuberculosis. Asimismo, se ha detectado la presencia de parásitos como la triquinosis, lo que incrementa la preocupación ante su posible llegada a zonas urbanas o periurbanas.

Frente a este escenario, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mantiene un plan activo de monitoreo y control, enfocado en la capacitación de comunidades rurales para la captura de ejemplares mediante trampas autorizadas. La estrategia busca fomentar el trabajo conjunto entre autoridades y ciudadanía, promoviendo la denuncia oportuna de avistamientos para contener el avance de esta especie invasora y reducir su impacto en el territorio nacional.

La posible llegada del visón americano a la Región Metropolitana abre un nuevo frente de preocupación ambiental y sanitaria, en un contexto donde su control se vuelve cada vez más complejo y donde la prevención aparece como la principal herramienta para evitar su expansión definitiva.

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