"El paciente que ha perdido un ojo está en comparación al que ha perdido toda su dentadura, no solo en lo que se refiera a la magnitud de la pérdida, sino más bien a su reposición protésica".

Así lo expresó en odontólogo maxilofacial Leopoldo Pannat en un artículo científico publicado en 1946 en la revista dental de Chile y que cambiaría para siempre la forma en como se entregaba una solución estética a personas que por diversos motivos habían perdido alguno de sus globos oculares.

En este ensayo Pannat presentó una nueva metodología de trabajo, que buscaba dejar atrás los ojos de vidrio que se utilizaban en ese entonces, utilizando los conocimientos adquiridos durante años de desarrollo de implantes dentales de material acrílico.

La idea era entregar una solución que no solo mejorara aspectos funcionales, sino que además se desarrollara de manera específica para el paciente, en semejanza a su ojo sano y moviéndose al compás de este.

En este proceso Pannat realizó una alianza poco conocida con el pintor Camilo Mori, quien años más tarde recibiría el premio nacional de Artes, buscando dar "una sensación de naturalidad magistral".

"Es un arte, y el artista transmite su obra un soplo de vida que difícilmente lo tiene el ojo de vidrio", explicaba Pannat en su ensayo, publicado con solo un año de diferencia con un estudio similar realizado en EE.UU por el especialista P.J. Murphey, quien buscaba otorgar una solución a militares que habían perdido uno de sus globos oculares durante la segunda guerra mundial. En ese entonces no había internet y la difusión de artículos científicos tomaba años, por lo que resulta poco probable que Pannat hubiera conocido la técnica de Murphey.

Así las cosas, mientras Pannatt realizaba los moldes, Camilo Mori se encargaba de dibujar y colorear el iris a través de un papel de pintar a base de pinturas al aceite. En tanto, las arteriolas de la esclerótica (las venitas del ojo) se simulaban perfectamente a través de hilos de seda roja.

Tras un proceso de pulido era posible lograr el brillo natural del ojo, finalizando una prótesis en cosa de horas.

Es esta técnica la que se ha ido perfeccionado con el paso de los años: ya no es necesario trabajar junto a un premio nacional de artes para lograr igualar el color y brillo del ojo sano, pero sigue siendo un trabajo realizado a mano por protesistas dentales, como el académico de la Universidad de Chile, Guido Vidal, quien es el encargado de enseñar a expertos maxilofaciales esta técnica fundada por Leopoldo Pannat hace más de 70 años.

Vidal explica que la pérdida de un globo ocular producto de un trauma "conlleva muchos problemas. Primero, que son pérdidas atípicas y hay que arreglarse con lo que quedó, a diferencia de una cirugía programada, por ejemplo, producto de un tumor. Hay que actuar en cavidades que quedaron con todas las secuelas que significa el trauma y eso significa que no necesariamente en la primera intervención se va a poder inmediatamente colocar una prótesis". 

Es por ello que, generalmente, "se coloca primero un mantenedor de espacio, un conformador, un espacio acrílico que permite que quede entre los párpados y permite que la persona se vaya acostumbrando a tener un aparato y mantener la cavidad en buenas condiciones" mientras se prepara la prótesis. 

Vidal plantea que si bien la pérdida de un globo ocular provoca una pérdida en el campo visual, afectando aspectos como la capacidad de distinguir contrastes o distancias, "se produce un daño estético que daña a la persona. Es increíble el daño psicológico que se produce, la pérdida de confianza, capacidad de interactuar". 

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En esta misma línea, el doctor José Luis Sanhueza -jefe del área de oftalmología del Hospital del Salvador, donde está radicada la Unidad de Trauma Ocular que ha atendido a 343 víctimas de lesiones durante las manifestaciones asociadas al estallido social- explica que las personas que han perdido la visión de alguno de sus ojos requieren de un proceso que va mucho más allá de lo visual.

"Muchas personas pueden pensar: por eso tenemos dos ojos y si se nos lesiona un ojo tenemos el otro, pero sin embargo esto tiene un impacto, y hay una serie de trabajos que requieren de una visión binocular, como manejar locomoción colectiva, o manejar maquinaria pesada", explica. 

Es por ello que, agrega, se produce "un impacto de decir 'yo era una persona normal, participé de una actividad y por haber participado de esa actividad, del daño que sufrí, ahora tengo una condición de daño permanente y una condición nueva a la que tengo que adaptarme'".

"Y asumir esa nueva condición con la secuela funcional respectiva, es un proceso que requiere de apoyo, de profesionales y de tiempo para que se produzca", explica. 

De acuerdo a cifras del Programa de Reparación Ocular creado por el gobierno, hasta el 7 de octubre se habían recetado 47 prótesis a pacientes que habían perdido uno de sus órganos en el contexto de las protestas del estallido social. De estas, 36 habían sido entregadas a la publicación de esta cobertura. 

¿Cómo es el proceso para realizar una prótesis ocular?

Durante años el profesor Guido Vidal se ha dedicado a formar nuevos protesistas oculares, a partir de la técnica fundada por el doctor Pannat. 

"Han cambiado los materiales y no se necesita ser Camilo Mori para pintar los iris. Ahora, cualquier odontólogo que aprenda la técnica puede hacerlo", explica.

Es a través de una presentación de Power Point que nos explica el paso a paso para construir una prótesis.

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El primer paso, dice, es preparar la cavidad ocular y darle tiempo para su cicatrización. Junto con esto, es necesario asegurar que los párpados se encuentren en buenas condiciones, pues tendrán la misión de mantener la prótesis en su lugar. Esto, en el mejor de los casos, podría tomar 20 días desde la lesión.

"Se requiere que los párpados estén íntegros, en buenas condiciones, que tengan un tono muscular adecuado", explica.

En caso que se necesite hacer intervenciones o dar tiempo antes de colocar el implante, se instalará un conformador, que es una estructura acrílica que se coloca bajo los párpados, y que busca mantener la forma del globo ocular.

Con todas las condiciones antes descritas, llegará el momento de hacer la prótesis. Para esto, se toma un molde y se hace un procedimiento similar al de un implante dental. Luego de esto se buscará un iris similar al del ojo sano (a diferencia de la técnica del doctor Pannat, en la actualidad los iris están pre hechos, pero en caso de ser necesario se pintará en el momento). En tanto, las venitas que aparecen en la esclera (la parte blanca del ojo) se realizan con lanas acrílicas.

Se trata de un proceso que toma entre 4 a 6 horas, por lo que una persona puede llegar a primera hora del día y salir con la prótesis puesta a eso de las 2 de la tarde.

Eso sí, explica Vidal, será necesario realizar un control anual, ya que con el tiempo las personas pueden presentar reacciones desfavorables o la falta de higiene del implante puede afectar su duración.

En caso de las personas que han requerido de una evisceración (que es cuando se retira el contenido del globo ocular), se tratará de mantener la forma del ojo. Esto, explica el doctor, es como si a un huevo le vaciáramos su contenido, para luego colocar el implante.

"Es como si encima de ese huevo se colocara la prótesis, y este se mueve en sincronía al otro ojo", detalla.

El que el implante se pueda mover al ritmo del ojo sano dependerá de la calidad del párpado, así como del estado muscular de la cavidad. 

El académico explica que los factores cruciales para que una prótesis tenga éxito radical en lograr "un color, tamaño y esclera semejante al otro ojo, y que el primer golpe de vista sea que los dos ojos se vean iguales". 

Esto, agrega, requiere de un trabajo mancomunado con un terapeuta ocupacional y un profesional de la psicología.

De acuerdo a las estadísticas del Programa de Reparación Ocular Integral creado por el gobierno para dar atención a las más de 343 víctimas de traumas oculares asociados a las manifestaciones que comenzaron en octubre de 2019, a 47 pacientes se les ha recetado una prótesis ocular debido al daño irreparable en alguno de sus ojos. De estas, al menos 36 habían sido entregadas hasta el 7 de octubre de 2020.

 

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