Las organizaciones criminales dedicadas a extorsionar comerciantes en Santiago no solo recurrían a sujetos armados para ejecutar sus amenazas: Contaban con personas encargadas de entregar mensajes, vigilar establecimientos y registrar en video los ataques contra sus víctimas.
Así lo reveló una investigación de Reportajes de Teletrece, que expuso el funcionamiento de distintas bandas que exigían millonarios pagos a comerciantes.
Uno de los antecedentes que llamó la atención durante las audiencias judiciales fue el perfil de los detenidos: la mayoría no registraba antecedentes penales y contaba con experiencia laboral, pese a su presunta participación en estas organizaciones.
Las diligencias de la Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía Supraterritorial permitieron detener a 11 personas vinculadas a investigaciones por extorsión durante el último mes.
El equipo de Teletrece acudió a todas las formalizaciones y constató la diversidad de nacionalidades de los imputados.
¿Quiénes ayudaban a las bandas de extorsión?
Los grupos investigados utilizaban a distintas personas para ejecutar tareas que formaban parte de sus mecanismos de intimidación.
Una de esas funciones consistía en acudir directamente a los establecimientos comerciales para entregar cartas con amenazas.
En uno de los casos, cámaras de seguridad captaron a mensajeros que llegaron hasta un negocio con una comunicación dirigida a sus propietarios.
El escrito contenía información personal de los afectados y sus familiares, incluyendo domicilios y antecedentes sobre el lugar donde estudiaba uno de sus hijos.
"Tengo su ubicación y la de su sobrina, de su familia en Perú y la dirección de donde estudia su hijo acá en Santiago", advertía parte del mensaje.
La amenaza también exigía establecer contacto con los extorsionadores en un plazo de doce horas y evitar recurrir a las autoridades.
Una de las misiones: grabar videos para intimidar
Otra de las tareas detectadas consistía en registrar los establecimientos comerciales y enviar videos para demostrar que los delincuentes conocían los movimientos de sus víctimas.
En los registros se muestra cómo después de incendiar uno de los negocios afectados, integrantes de la organización regresaron al lugar.
En esa oportunidad, un hombre y una mujer fueron los encargados de realizar nuevas grabaciones en el exterior del establecimiento.
Los extorsionadores también enviaban mensajes por WhatsApp para exigir pagos millonarios.
"Has ofendido a la organización. No vamos a aceptar nada que sea menos de 15 millones", señalaba una de las comunicaciones.
En otros mensajes advertían que realizarían nuevos atentados contra los locales y sus trabajadores.
La mayoría de los detenidos no tenía prontuario policial
Reportajes Teletrece asistió a distintas audiencias de formalización, donde se conocieron imputaciones contra presuntos integrantes de organizaciones identificadas como “Los Pana de Oro”, “La Nueva Generación” y “Los Pulpos”.
En esas instancias se constató que los investigados tenían distintas nacionalidades y que la mayoría no contaba con prontuarios criminales.
Hubo chilenos, peruanos, ecuatorianos y venezolanos.
Además, varios registraban trayectorias laborales, lo que contrastaba con las funciones que, según las imputaciones, habrían desempeñado dentro de las estructuras de extorsión.
"Hay unos casos que hay ingenieros, gente que se dedica a trabajar. Sólo cumplen el rol de grabar videos, locales comerciales, de obtener la identidad de las familias", detalló el comisario Felipe Ramos de la Policía de Investigaciones.