Para unos, la eficiencia en el consumo es un factor decisivo a la hora de comprar un auto. Otros, más que en el bolsilo piensan en el medio ambiente y por ello buscan un vehículo "verde".

Sin embargo, unos y otros tienen motivos para sentirse engañados.

La industria del motor atraviesa una crisis por los escándalos de fraude de emisiones que han sacudido a varios fabricantes, como Mitsubishi o Volkswagen.

El engaño para alterar los valores de emisiones y consumo es tan antiguo como los controles gubernamentales.

Y los métodos van desde la alteración de la presión de las ruedas a sistemas tan sofisticados como el de Volkswagen, que incluso instaló un software especial para engañar a los tests.

Estos son tres de los métodos usados por los fabricantes.

¿Al aire libre o bajo techo?

El miércoles saltó el último escándalo. Los ejecutivos de la firma japonesa Suzuki admitieron que los métodos usados para comprobar el consumo por kilómetro violaban las leyes del país.

Por un lado, en lugar de hacer los tests al aire libre, los hacían en un espacio cerrado.

Por otro, calibraban la resistencia de componentes, como los neumáticos y la transmisión, de forma individual en lugar de medirlo todo en su conjunto.

"Nos disculpamos por no haber usado los métodos de medición designados", dijo este miércoles el director ejecutivo de Suzuki, Osamu Suzuki.

La mayoría de los vehículos medidos de forma inadecuada son los llamados minicars.

La popularidad de estos pequeños vehículos en Japón y otros países de Asia ha llevado a compañías como Mitsubishi y Nissan a desarrollar nuevos modelos y aumentar así una competencia feroz.

Suzuki es el cuarto mayor fabricante de vehículos de Japón. La errónea conducta data de 2010 y abarca a 16 modelos vendidos en Japón para un total de 2,1 millones de vehículos.

Osamu Suzuki dijo que sus trabajadores no utilizaron de forma malintencionada los datos y que las nuevas lecturas de consumo no se desviaron mucho de las presentadas anteriormente.

La presión de los neumáticos

El caso de Suzuki saltó a la luz después de que el gobierno de Japón ordenara chequear los procedimientos de medición tras el escándalo de Mitsubishi.

El mes pasado, la marca admitió que había manipulado datos sobre el consumo de combustible en al menos cuatro modelos de vehículos pequeños vendidos en Japón.

Este tipo de vehículos es el que más se vende apelando a su alta eficiencia y escaso consumo.

En lugar de suministrar un promedio de múltiples tests de algunos parámetros, Mitsubishi ofreció el dato más ventajoso, según admitieron los ejecutivos el mes pasado.

Los datos estaban relacionados con cuánta resistencia experimenta el auto respecto a neumáticos y al aire cuando circula a cierta velocidad.

Los datos de la presión de neumáticos fueron falsificados por los empleados para maquillar los datos de consumo por kilómetro. A menor presión de las gomas, menos resistencia al aire y así menor consumo.

"Fue intencionado", dijo el presidente de Mitsubishi, Tetsuro Aikawa.

"Es claro que se hizo la falsificación para hacer mejor los datos de consumo", admitió Aikawa, que este miércoles dimitió tras un caso que golpeó la imagen de la marca y provocó pérdidas por su caída en bolsa.

Nissan asumió el año pasado el desarrollo y el diseño de dos modelos fabricados por Mitsubishi.

Fue entonces cuando los ingenieros de Nissan notaron discrepancias entre la calificación de eficiencia y los datos reales. La diferencia era significativa: de 25 a 30 kilómetros por litro.

"No hubo órdenes desde arriba", justificó el director ejecutivo, Osamu Masuko.

Como consecuencia del caso decidió vender un tercio de la compañía a Nissan.

Un software sofisticado

En septiembre del año pasado, la agencia de protección ambiental de Estados Unidos (EPA) encontró que los autos de Volkswagen con motor diésel vendidos en ese país tenían un software que era capaz de detectar cuándo estaban siendo sometidos a un test.

En el momento que detectaba que se trataba de una prueba, cambiaba el rendimiento. La automotriz alemana terminó por admitir el engaño, que no sólo afectaba a los 482.000 vehículos denunciados por Estados Unidos, sino a 11 millones en todo el mundo.

Aunque los detalles completos de cómo funciona no han sido revelados, la EPA dijo que los motores tenían un software que podía distinguir los escenarios de prueba al tener en cuenta datos de velocidad, rendimiento del motor, presión del aire e incluso posición del volante.

Cuando los autos operaban bajo condiciones controladas de laboratorio, que generalmente suponen colocar el vehículo en una plataforma, el sistema parecía activar una especie de modo de seguridad en el que el motor operaba a una potencia menor.

Ya en la carretera, el motor salía del "modo test".

¿El resultado? Los motores emitían en realidad sustancias contaminantes hasta 40 veces por encima de lo permitido en Estados Unidos.

Volkswagen llevó el engaño "a un nivel de sofisticación que no se había visto nunca antes", dijo Clarence Ditlow, director ejecutivo de Center for Auto Safety (Centro para la Seguridad del Vehículo) de Estados Unidos.

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