"Lo primero que te preguntan es si tienes un AK-47 y si puedes nadar", advierte Ahmed Abdirizak.

Eso, dice, es lo que quieren las redes piratas de sus nuevos reclutas.

Ahmed está a la cabeza de la lucha contra la piratería en el norteño estado semiautónomo de Puntland, que cubre 1.400 kilometros de la costa de Somalia y es el hogar de la mayoría de sus piratas.

La piratería marítima le costó a la economía mundial más de US$700 millones el año pasado, de acuerdo con Oceans Beyond Piracy, una organización sin ánimo de lucro que trata de desarrollar una respuesta global coordinada al problema.

La piratería se ha extendido mucho más allá de Somalia y llega a África Occidental. El golfo de Guinea es ahora considerado por muchos como el tramo más peligroso de los océanos del mundo.

Más aún, la piratería se ha vuelto de alta tecnología.

Ciberpiratas

Cuando los piratas incursionan en los buques, por lo general tienen una buena idea de lo que buscan debido a que las bases de datos de las navieras son a menudo sorprendentemente inseguras.

Hackers profesionales penetran los sistemas en línea, roban manifiestos de los buques y los venden en la web oscura.

Es por esto que los piratas saben exactamente dónde buscar, "hasta el código de barras y número de serie del contenedor, en algunos casos," dice Bryan Sartin, director general de la compañía estadounidense Verizon Risk, que investiga las violaciones de datos y los ataques cibernéticos.

Marines canadientes interceptan a piratas

Los servidores a bordo de los buques no pueden ser actualizados con regularidad, debido a los largos períodos que pasan en alta mar. Esto los convierte en blanco fácil de la piratería cuando finalmente se conectan a internet.

"Una base de datos de inventarios insegura es similar a dibujarle a estos piratas un mapa del tesoro", dice John Sian, estratega jefe de la zona con Symantec, una empresa de seguridad cibernética.

Escáneres de vulnerabilidades disponibles al público identificarían la mayoría de las fallas de seguridad en las empresas navieras, dice Sartin.

Herramientas de seguridad simples, como sistemas de autenticación de dos factores, también ayudarían.

Atacantes con drones

Los piratas han comenzado a utilizar aviones no tripulados que utilizan para explorar las vías marítimas, buscando buques vulnerables, que carezcan de guardias de seguridad o de alambre de púas.

Anteriormente habían utilizado espías en puertos y a otros cómplices posando de inocentes pescadores, dice Philippe Minchin, del BCB International, una firma especializada en equipo de seguridad y salvamento.

Tanto piratas como autoridades usan ahora drones.

Para hacer frente a estos desafíos, los gobiernos africanos y las empresas navieras han estado combatiendo fuego con fuego. Esa lucha no es sólo en los mares. Es ahora en el cielo y en internet.

Aviones no tripulados equipados con tecnología de reconocimiento facial se utilizan para buscar a piratas conocidos y para actuar como vigías en zonas de alto riesgo, tales como el estrecho de Bab al-Mandeb entre Yemen, Yibuti y Eritrea, dice el vicealmirante Peter Hudson, quien se desempeñó como jefe de operaciones marítimas de la Unión Europea en las costas de Somalia entre 2009 y 2011.

Estas empresas también están desarrollando aviones no tripulados "asesinos" que tienen por objeto interceptar las señales GPS de los drones de los piratas y ordenarles que vuelvan a su base.

Las empresas de transporte marítimo en África están dispuestas a reducir su dependencia de equipos de guardias de seguridad fuertemente armados, porque"cuestan una fortuna y dejan a los gobiernos incómodos con el hecho de que hombres armados deambulen alrededor de los complejos buques mercantes", dice el vicealmirante Hudson.

Redde intriga

Otras tecnologías están siendo desplegadas.

 

El vicealmirante Hudson dice que la tecnología es crucial en la lucha contra los piratas.

Esto incluye a "aturdidores" láser, dispositivos acústicos direccionales que causan dolor a los piratas y redes que pueden enredar a los buques de los atacantes, dice el vicealmirante Hudson.

Un dispositivo de red es el Barracuda, fabricado por BCB Internacional. Se enreda en la lancha de los atacantes, dejándola inservible.

Puede ser disparada por cañones de aire comprimido, o mediante cañones controlados a distancia desde el puente de un buque o una sala de control fuera del navío, dice Minchin.

La mayoría de los nuevos equipos, como el Barracuda, no son letales, lo que busca evitar la escalada del choque y la posibilidad de que pescadores inocentes terminen muertos.

En febrero de 2012, dos pescadores indios fueron confundidos por piratas en un incidente muy publicitado. Los tirotearon infantes de marina italianos que vigilaban al petrolero MV Enrica Lexie.

Más comunicados

El solo hecho de tener comunicación en línea también ha ayudado. Las empresas navieras de África intercambian información sobre las actividades de los grupos de piratas, dice Ibrahim Ahmed Abdinoor, director ejecutivo de la Línea de Navegación Africana.

Y han tenido fuerte impacto las críticas a la piratería en Puntland por parte de líderes religiosos en redes sociales, agrega.

El Barracuda puede ser disparado desde un buque o desde la costa

Pero la lucha contra la piratería es una pugna continua.

Con los precios del petróleo a la baja, los piratas han cambiado el negocio de robar la carga de los buques a secuestrar a su tripulación.

Secuestro

En la primera mitad de este año, 44 tripulantes fueron secuestrados, 22 de ellos en Nigeria, según la Oficina Marítima Internacional.

Esto se compara con 10 en todo el mundo en la primera mitad del año 2015.

Y el 70% de los casos de piratería no se denuncian, dice Jon Huggins, un exoficial de la Marina de Estados Unidos que ahora es director de Oceans Beyond Piracy.

Aunque Nigeria ha incrementado sus patrullas, lo cierto es que nadie ha sido encarcelado o procesado por piratería en África occidental.

La Unión Europea ha entrenado a locales en tareas de guardacostas

Los esfuerzos de Abdirizak Ahmed en Puntland y las operaciones navales internacionales, han logrado reducir los casos de piratería frente a la costa de Somalia, en un 90% desde el año 2013.

A pesar de esto, Ahmed, que ha estado en el cargo desde 2010, dice que se siente "agotado y muy frustrado", debido a las repercusiones de la crisis de la piratería en Somalia.

Kismayo, un puerto en el sur de Somalia, todavía puede exportar sólo cabras y ovejas en pequeñas embarcaciones.

Los buques más grandes siguen sin estar dispuestos a atracar allí, a pesar de que el puerto es seguro, de acuerdo con Abdinoor.

Esto significa que los agricultores del interior de Kismayo pueden vender menos animales a un mercado hambriento en el Golfo.

Beneficios y costos

A pesar de que el puerto tiene capacidad para procesar más de dos millones de cabezas de ganado al año, en la actualidad embarca menos de un millón.

La ganadería representa el 40% de la economía de Somalia, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Pero si aumentara el acceso marítimo a los países del Golfo, esta cifra podría aumentar a un 60%.

Por lo tanto, no son sólo los beneficios de las empresas navieras y los de los comerciantes los que están afectados por la piratería. Las economías también se ven afectadas.

Hay mucho en juego en la batalla de alta tecnología para hacer frente a los piratas.

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