La harina de soja es el principal producto de exportación de Argentina y cada año le genera al país ingresos por cerca de US$10.000 millones (un sexto del total de sus ingresos por exportación).

Este subproducto de la oleaginosa se usa principalmente como alimento de ganado y varios países del sudeste asiático -sobre todo Vietnam-, además de países europeos y algunos en el norte de África, compran la harina argentina, convirtiendo al país en el principal exportador mundial.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (la ciudad que es la "capital de la soja" argentina), las casi 27 millones de toneladas que produce el país sudamericano representan el 43% del comercio mundial de este producto.

Sin embargo, Argentina no había logrado venderle su harina de soja al principal consumidor mundial: China.

Pero eso está a punto de cambiar.

El miércoles, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina firmó un acuerdo con representantes del gobierno chino en Buenos Aires para empezar a exportar harina de soja.

El convenio prevé la exportación de unas 5 millones de toneladas, por un valor cercano a los US$1.600 millones, según los cálculos del sector.

Se espera que los envíos comiencen a principios de 2020, tras los trámites necesarios.

"Acuerdo histórico"

El martes, el presidente argentino Mauricio Macri dio a conocer el acuerdo a través de su cuenta en Twitter.

"ACUERDO HISTÓRICO: VAMOS A EXPORTAR HARINA DE SOJA A CHINA", escribió en mayúsculas el jefe de Estado, evidenciando su euforia.

"Después de 20 años de negociaciones llegamos a un acuerdo. China es el mayor consumidor del mundo de proteína vegetal para alimentación de ganado y ahora vamos a venderles un producto con mayor valor agregado", festejó.

A pesar de que el gigante asiático compra granos y aceite de soja argentinos, y es el segundo socio comercial del país después de la Unión Europea (UE), en las últimas dos décadas no quiso comprar la harina producida de esos mismos porotos. ¿Por qué?

Básicamente porque no la necesitó.

Si bien Argentina es el rey de la exportación, China lidera la producción de harina de soja, generando 73,2 millones de toneladas al año (más del doble de lo que produce Argentina).

Esta cantidad le alcanza para autoabastecerse casi por completo. En los últimos dos años importó apenas 30.000 toneladas de harina de soja.

Pero en medio de su guerra comercial con Estados Unidos, la segunda economía del mundo -encaminada a ser la número uno, según muchos analistas económicos-, decidió ampliar sus importaciones, para beneficio de Argentina.

"Para nosotros, tener 2 o 3 millones de toneladas en el mercado en 2020 sería simbólico en términos de generar confianza y desarrollar el negocio a futuro", señaló Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro Exportador de Cereales, a la agencia Reuters.

Macri consideró la firma "una noticia clave para el sector agrícola" y dijo que "esto significa más mano de obra, más trabajo en la agroindustria y más oportunidades para los argentinos".

La harina de soja representa casi el 70% del negocio de la oleaginosa argentina, por eso el acuerdo con el principal consumidor del planeta abre una puerta muy importante para este comercio.

"Haber conseguido firmar el protocolo sanitario con China nos abre un mercado que prácticamente no tiene límites", celebró el ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, en una entrevista con radio Mitre.

El funcionario destacó que producir harina de soja -a diferencia de simplemente vender el poroto- genera mayor riqueza para el país, porque requiere un proceso industrial.

En ese sentido, detalló que el sector que produce harina y aceite de soja emplea a 345.000 personas, el 16% del empleo que genera la agroindustria argentina.

Impacto nacional

Pero se prevé que los efectos positivos de este acuerdo se sientan más allá del campo.

Según el diario económico El Cronista, las autoridades argentinas esperan que este pacto logre disminuir el déficit comercial que Argentina mantiene con China, que ronda los US$8.000 millones por año.

También puede ayudar a reducir la brecha entre exportaciones e importaciones -la balanza comercial-, ya que en la actualidad Argentina ingresa US$3.823 millones más en productos de los que vende al exterior.

Por otra parte, el convenio se firma en un momento en el que Argentina busca desesperadamente generar más dólares para abastecer sus arcas, en medio de una fuerte fuga de divisas.

La periodista de BBC Mundo en Buenos Aires Veronica Smink señala que la apertura de nuevos mercados comerciales, como éste, ha sido uno de los mayores éxitos de Macri, quien sufrió una dura derrota en las elecciones primarias de agosto pasado, en medio de fuertes críticas por su manejo de la economía.

"Si bien el equipo económico de Macri es responsabilizado por la actual crisis que vive el país, en términos comerciales se lograron acuerdos muy importantes en los últimos cuatros años", detalló Smink.

Algunos de esos éxitos incluyen la reapertura de las exportaciones de gas y petróleo -después de una fuerte crisis del sector, que incluso generó desabastecimiento- y la exportación de limones a Estados Unidos, después de 17 años de discusiones.

También se logró volver a completar la llamada "cuota Hilton", como se conoce al cupo de la Unión Europea sobre la carne bovina importada de terceros países.

La UE permite la importación de 29.500 toneladas anuales desde Argentina, pero esta cantidad no se alcanzó durante la última década.

Preocupación en EE.UU.

Pero mientras Argentina celebra, en EE.UU. la noticia del acuerdo con China por la harina de soja causó preocupación.

Según la agencia Bloomberg, el convenio es un "nuevo golpe a los agricultores estadounidenses", en medio de la guerra comercial, que ha alejado a Pekín de las compras a este sector.

Y es que, según éste y otros medios estadounidenses, la clave del cambio de parecer de China respecto al producto argentino está precisamente en la disputa entre las dos potencias mundiales.

Conocedores del sector reconocieron que la guerra comercial "ha ayudado" a que Pekín vea "más atractiva" la harina de soja argentina, en un momento en el que trata de diversificar su cadena de suministro y mandar el mensaje a EE.UU. de que tiene otras opciones sobre la mesa.

Consultado por el tema, Etchevehere reconoció que la disputa entre China y EE.UU. favoreció a su país.

"Evidentemente China debe estar diversificando sus fuentes de abastecimiento y Argentina está a la altura, por la tecnología que tiene la molienda en nuestro país, de cumplir con ese requerimiento", señaló.

No obstante, más allá de los festejos, los productores de soja argentinos recordaron que se deberá cumplir una serie de requisitos, que tardarán unos meses, antes de que el acuerdo se implemente.

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