Jim Ratcliffe, el hombre más rico de Reino Unido, supo convertir lo descartable en oro.

A través de la compra y venta de unidades que grandes empresas ya no querían, este hombre nacido en Mánchester amasó una fortuna de US$28.000 millones.

Desde unas instalaciones que en el pasado pertenecieron al gigante petróleo British Petroleum (BP), Ratcliffe creó una compañía cuyos productos químicos y materias primas están presentes en casi todo lo que tocamos todos los días.

Y solo le llevó 20 años hacerlo.

¿Cómo lo hizo?

Ratcliffe, de 65 años, siempre estuvo involucrado en la industria de los productos químicos.

Después de graduarse como ingeniero químico de la Universidad de Birmingham en 1974, pasó un período muy breve en BP antes de saltar a la rival petrolera Esso como practicante de contador.

Más tarde, y con un MBA de London Business School bajo el brazo, Ratcliffe empezó a trabajar para el productor de telas y productos químicos Courtaulds, y poco después saltó al mundo de los fondos de inversión cuando se unió a Advent International en 1989.

Advent sirvió como plataforma para que Ratcliffe aprendiera como manejar las negociaciones para lograr tratos exitosos.

Una jugada de alto riesgo

Poco después de tres años, formó parte en una sociedad de un negocio basado en lo que se convertiría luego en una estrategia muy popular.

Él y su colega empresario John Hollowood decidieron comprar la división de productos químicos de BP en Hythe, Inglaterra, por US$54 millones en 1992.

Para 1994, la empresa ya estaba valorada en US$135 millones cuando salió a cotizar en la Bolsa de Londres.

Fue una jugada de alto riesgo, admitió Ratcliffe.

"Comencé ese negocio en los días en que tenía que poner todos mis bienes sobre la mesa", le dijo a la London Business School en una entrevista.

"Tuve que poner el 100% del capital que tenía en ese momento: la casa, los ahorros e incluso mi esposa e hijos, por lo que tuve que estar muy enfocado".

La empresa, de nombre Inspec, pasó a adquirir el negocio de productos químicos especializados de BP en Amberes, Bélgica.

Luego Ratcliffe dejó Inspec para formar su propia firma, Ineos, en 1998, que compró el negocio belga por US$120 millones.

Ineos ahora vale US$47.000 millones.

Gracias a 181 operaciones en 22 países, Ineos genera ventas por alrededor de US$60.000 y emplea a 18.500 personas.

Sus materias primas se utilizan en todo: desde el embalaje de artículos de tocador, medicamentos y alimentos, hasta teléfonos móviles y muebles.

Debido a decisión de que la empresa no cotice en bolsa y, por lo tanto, al no tener accionistas a los que consultar cada decisión, Ratcliffe, que posee el 60% de Ineos, fue capaz de avanzar rápidamente en los negocios.

En sus primeros 10 años, Ineos compró más de 20 operaciones de grandes compañías, como el fabricante alemán de productos químicos BASF, Dow Chemical de EE.UU. e ICI, que alguna vez el mayor fabricante de productos químicos de Reino Unido.

Ventas cuadruplicadas

Podría decirse que el más importante de estos acuerdos fue la adquisición de Innovene, el negocio petroquímico de BP, por US$6.500 millones en 2005.

De la noche a la mañana, cuadruplicó las ventas de Ineos a más de US$24.000 millones y duplicó su personal hasta las 15.000 personas.

Innovene también sumó la planta petroquímica y la refinería de Grangemouth en Escocia, que en 2013 se convirtió en el escenario de un tenso enfrentamiento con los sindicatos que amenazaban con una huelga por salarios y pensiones.

La disputa, que le valió a Ratcliffe el apodo del villano de James Bond "Dr. No", por sus duras técnicas de negociación, llevó a Ineos a anunciar que cerraría la planta petroquímica y recortaría 800 empleos.

Poco después, la petroquímica revocó la decisión cuando el sindicato Unite estuvo de acuerdo con un plan de emergencia para invertir US$404 millones en la planta para mantenerla abierta.

Ineos continúa expandiéndose a través de adquisiciones como la compra del Sistema de Oleoductos Forties de BP, que distribuye el 40% del petróleo y el gas del Mar del Norte de Reino Unido o mediante la inversión en áreas controvertidas como el fracking, un método para extraer gas y petróleo mediante fracturación hidráulica.

Ineos se comprometió a invertir US$877 millones en fracking y en 2016 hizo mucho ruido cuando realizó el primer envío de gas de esquisito desde Estados Unidos hacia Reino Unido.

Mientras tanto, Ratcliffe sorprendió al alejarse de los productos químicos cuando anunció planes para invertir US$810 millones para construir un nuevo vehículo basado en el Land Rover Defender, que luego suspendió en 2016.

Ineos también compró Belstaff, el fabricante de ropa de motocicletas de lujo cuyas chaquetas una vez fueron usadas por el actor Steve McQueen y modeladas por personajes como el exfutbolista David Beckham.

La compañía además adquirió el equipo de fútbol suizo FC Lausanne-Sport.

No se sabe con certeza si estos negocios podrían clasificarse como descartables, pero Ratcliffe claramente ve mucho potencial en ellos.

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