La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha recibido críticas de todo tipo durante muchos años.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó recientemente al grupo de "estafar al resto del mundo" y de mantener los precios del petróleo "artificialmente altos".

A veces se le ha acusado al cartel de secuestrar al mundo, especialmente a mediados de la década de 1970, cuando redujo los suministros y el precio se triplicó.

Los ministros de energía de la OPEP están reunidos actualmente en Viena y discuten un recorte de producción para empujar el precio al alza.

Pero, ¿cuál es la influencia real del grupo y de otros grandes productores como Rusia y Estados Unidos?

Control de la producción

El objetivo de la OPEP es estabilizar o aumentar los precios del crudo, que cayeron drásticamente a principios de octubre.

La principal herramienta del grupo son los niveles de producción. Pueden estrangular la oferta reduciendo la producción, lo que hace subir los precios o inundar el mercado de petróleo, provocando una caída de la cotización del barril.

La presencia de la OPEP en el mercado es ciertamente lo suficientemente grande como para causar un impacto. Representa más del 40% de la producción mundial de petróleo crudo.

A principios de la década de los 70 la cifra superaba el 50%, pero aún así sigue suponiendo una parte sustancial.

Sin embargo, también es importante tener en cuenta el papel que juega el otro 60% de la industria.

Dos países no miembros de la OPEP son especialmente importantes de diferentes maneras: Rusia y Estados Unidos.

Influencia de Rusia

Rusia ha contribuido al esfuerzo actual de la OPEP para aumentar los precios. Se sumó en 2016 a la decisión de la OPEP de "implementar un ajuste de producción", que se tradujo en un recorte de 1,2 millones de barriles por día.

De manera crucial, Rusia y otros países no miembros de la OPEP se unieron a ese esfuerzo con sus propios compromisos para restringir la producción.

Tras este movimiento, el precio del Brent, el crudo de referencia en los mercados internacionales, alcanzó los US$86 por barril subiendo desde los US$50 en los que cotizaba antes de poner en marcha esta decisión.

Eso no quiere decir que la decisión de la OPEP y sus socios fuera el único factor.

Las turbulencias políticas en Venezuela, Libia y Nigeria hicieron imposible producir la cantidad de petróleo que en teoría podrían.

Sanciones de Irán

Irán se ha visto afectado por la reimposición de las sanciones estadounidenses por su programa nuclear.

Que Irán no pueda comercializar su petróleo en los mercados globales, o que lo haga de manera limitada, ha sido un factor importante detrás de la subida de los precios este año.

Pero algunos de los mayores clientes de Irán, como son China, India y Japón, han recibido exenciones temporales y pueden seguir comprando petróleo iraní por ahora sin verse afectados por las medidas de Estados Unidos.

El aumento de los precios desde finales de 2016 sí se debió en parte al acuerdo entre la OPEP, Rusia y otros.

Dentro de la OPEP, el papel de Arabia Saudita ha sido clave.

Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, Arabia Saudita representa más de un tercio de la capacidad de producción total de la OPEP y más de la mitad de la capacidad de reserva del grupo.

Pero por más importante que sea, el país siempre ha sido reacio a actuar en solitario sobre los precios. La pasada semana cerró un acuerdo con Rusia para limitar la producción.

El mayor productor

Hay un tercer jugador muy grande en el negocio global: Estados Unidos, actualmente el mayor productor de todos.

El petróleo es comercializado en el mercado por una industria privada que toma decisiones en base a lo que es rentable o no.

Esto contrasta con las grandes compañías petroleras rusas muy cercanas al gobierno de Vladimir Putin o con el dominio de Saudi Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita.

Los productores estadounidenses de petróleo no cooperan con la OPEP para manipular los precios, porque eso sería ilegal bajo la ley antimonopolio o de competencia de Estados Unidos.

Pero algo ha sucedido en los Estados Unidos en la última década que ha transformado la industria global: el aumento de un tipo no convencional de petróleo llamado esquisto (shale oil).

Hay dos aspectos importantes en esto.

Impacto del esquisto

La explotación de un tipo de recurso relativamente nuevo ha provocado que se revierta el progresivo declive de la producción de petróleo de Estados Unidos.

El país aún tiene que importar petróleo, pero ahora puede satisfacer dos tercios de sus propias necesidades, mientras que hace poco más de una década, solo era un tercio.

También el esquisto es un producto que puede adecuarse más rápidamente a las demandas de un mercado cambiante.

No necesita una inversión tan grande como el petróleo convencional. El inversor puede recuperar su dinero mucho más rápidamente, por lo que la producción de esquisto puede aumentar más rápidamente cuando los precios comienzan a subir.

El shale fue uno de los motivos por los que los precios del petróleo cayeron con fuerza a mediados de 2014.

Una posible razón por la cual la OPEP no respondió antes de lo que lo hizo fue el deseo de algunos miembros, especialmente de Arabia Saudita, de frenar la competencia de los productores de esquisto estadounidenses. Unos precios más bajos hacían que a las compañías de EE.UU. no les fuera rentable producir.

La OPEP sigue siendo importante, pero está lejos de estar completamente a cargo del mercado global del petróleo.

Y a más largo plazo, si los esfuerzos globales para abordar el cambio climático significan que nos volvemos menos dependientes del petróleo, la OPEP perderá gran parte de su influencia.

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