Por Cristián Rivas N.

El sector privado ya tiene sus ojos puestos en el negocio que implicará la interconexión eléctrica entre Chile y Perú. Aunque todavía es necesario que ambos países logren un acuerdo político que establezca los lineamientos que tendría la unión de sus sistemas eléctricos —lo que podría tardar varios años—, lo cierto es que ya son varias las compañías que han iniciado acercamientos con autoridades de ambos lados, sondeando el interés real de los gobiernos y mostrando, de paso, su deseo de participar en este desarrollo.

Entre esas empresas está EnorChile, compañía que forma parte del Grupo Cardoen y que viene trabajando en un proyecto hace cinco años. Desde la compañía describen que durante este tiempo han buscado desarrollar una iniciativa de menor escala, que sea abordable económicamente, pero sobre todo, no encuentre rechazo político ni social. Algo así como “el primer paso de la interconexión”, en palabras de Andrés Cardoen, director ejecutivo del grupo empresarial e hijo del reconocido empresario Carlos Cardoen.

El ejecutivo cuenta que ya tienen listo un proyecto, que desarrollarían en conjunto con la empresa peruana Coelvisag, que básicamente implica levantar una planta conversora de frecuencia en suelo peruano y luego una línea eléctrica entre Tacna y Arica, con una capacidad de 100 MW y a un costo aproximado de entre US$ 80 y US$ 100 millones.

Los socios ya han expuesto sobre la iniciativa en ambos países. En específico en Chile, la web de la Ley de Lobby registra un encuentro fechado el 5 de mayo pasado entre el director ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía, Andrés Romero, y un grupo de representantes de EnorChile, liderados por el gerente general  Rodrigo Sáez. Ese sería uno de muchos otros encuentros que la empresa ha sostenido con distintos representantes del Ministerio de Energía.

Cardoen y Sáez describen que los estudios técnicos que ya realizaron sobre el proyecto demuestran que se trata de un negocio rentable y, de hecho, ya tienen clientes libres (empresas) interesadas en comprar la energía que podría traer desde Perú. Explica que el atractivo de negocio radica en que el costo de generación en base a gas natural e hídrica, como se compone principalmente la matriz del país vecino, tiene un costo mucho más competitivo que las centrales del norte chileno, en su mayoría generadoras a carbón.

EnorChile maneja hoy la operación remota de unos 800 MW de energías renovables de terceras compañías, a través de un sistema muy similar a cómo operan los CDEC. Además es generador de centrales de respaldo a diesel.

PPK interesado

En el mercado se menciona a varias otras firmas como interesadas en una inversión de este tipo, aunque ninguna ha reconocido públicamente intenciones reales. Se dice que habría fondos canadienses mirando y también actores reconocidos, como la francesa Engie (ex Suez). Desde el Ministerio de Energía reconocen que tres empresas ya se han reunido con ellos, aunque sin especificar sus nombres.

También sostienen que en las últimas semanas el tema ha resurgido con fuerza. Primero por el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski en las elecciones presidenciales peruanas, por cuanto se le considera como un actor en pro del avance en estas materias. Y segundo, porque él mismo tocó el tema en su reciente visita a Chile en el marco de la cumbre de la Alianza del Pacífico en Puerto Varas.

El canciller chileno, Heraldo Muñoz, reconoció hace unos días que en la reunión bilateral que Kuczynski sostuvo con la presidenta Bachelet el tema se abordó y él habría comentado su interés en que la interconexión con Chile avanzara durante su gobierno porque resultaba beneficiosa para ambos países.

Interés económico mutuo

El Centro de Despacho Económico de Carga del Sistema Interconectado del Norte Grande (CDEC SING) ha sido uno de los organismos chilenos más activos en temas relacionados a la interconexión. Desde el organismo dicen que sus equipos y los de su símil peruano, el Comité de Operaciones del Sistema Interconectado Nacional (COES), se han reunido cinco veces en los últimos dos años, sin contar los llamados y conferencias telefónicas.

El director ejecutivo del CDEC SING, Daniel Salazar, ha reiterado en varias ocasiones que lo que han buscado estos equipos es trabajar a nivel técnico y evaluar distintas alternativas de conexión entre los países. Hasta fines del año pasado se habían desarrollado tres estudios, todos coincidentes en que la interconexión es factible y con beneficios económicos para ambos países.

¿Cómo podría serlo para Chile? Si bien hoy Perú tiene ventajas energéticas y mayores excedentes principalmente por el gas, los expertos han recalcado insistentemente en el último tiempo que Chile también tiene un potencial energético en ciernes. Se trata de las energías renovables, en específico de la energía solar, por la alta radiación que existe en el norte del país. Hasta se dice que una pequeña parte del desierto sería capaz de abastecer a toda Sudamérica una vez que la tecnología avance y disminuyan sus costos.

Por eso Chile se ha mostrado activo en interconectar eléctricamente a la región. Ya lo hizo con Argentina en un convenio que ha permitido exportar excedentes a partir de una línea que estaba en desuso en la Segunda Región, permitiendo que privados envíen al otro lado de la cordillera la producción eléctrica que no usen en periodos peak de consumo, como son el verano y el invierno trasandino. Lo mismo se ha hecho con el gas.

Las opciones larga y corta con Perú

Desde el ministerio de Energía explican que el Sistema de Integración Eléctrica Andina (Sinea) es el organismo que ha desarrollado y propuesto las alternativas más acabadas en materia de interconexión eléctrica entre Chile y Perú.

El organismo ha planteado la construcción de dos líneas: una corta, de fácil y rápida instalación que se extienda por 55 kilómetros entre dos subestaciones ubicadas en las cercanías de Tacna y Arica y con capacidad de hasta 200 MW.

La otra es una línea más larga, de 607 kilómetros y capacidad de 1.000 MW, que conecte la subestación Crucero en Antofagasta con la de Montalvo, en las cercanías de la ciudad peruana de Moquegua, al sur de Arequipa.

En la primera de las opciones, los costos de inversión que calcula el organismo podrían moverse entre US$ 130 millones y US$ 150 millones, un poco por encima de los que estima en su proyecto EnorChile, aunque se trata de trazados y equipos muy similares, pues en ambos se habla de una estación conversora, que debe equiparar las distintas frecuencias en que se transmite la energía en ambos países.

Sinea ha dicho que los gobiernos de ambos países debiesen respaldar esta inversión como primer avance en la integración, y de hecho plantea que debiese concretarse durante 2017. Por el lado de Chile al menos, en el último plan de obras de la CNE, ya se sumó la construcción de una línea para reforzar el tramo que va hasta la estación Parinacota (en Arica), desde donde se busca iniciar la conexión.

La segunda opción, el tramo largo, tendría un costo aproximado de US$ 989 millones y el Sinea plantea que se debiese materializar a mediados de la siguiente década, cuando ya se haya despejado el interés por interconectar las redes a los otros países más al norte, como Ecuador y Colombia.

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