Durante su presentación del Informe de Política Monetaria ante el Senado, el presidente del Banco Central, Mario Marcel, hizo una desalentadora lectura sobre el futuro de la economía chilena. En primer término planteó que las proyecciones de este IPoM "se construyen en un contexto de mayor incentidumbre que la habitual" y luego planteó que no era su intención "dar falsas esperanzas".

Así, uno de los puntos abordados por Marcel fue las consecuencias que podría tener en el empleo la crisis social que se vive en el país con mayor fuerza desde el 18 de octubre. "De mantenerse la relación histórica entre la demanda de trabajo y la actividad, y de no producirse cambios significativos por el lado de la oferta, la tasa de desempleo podría superar el 10 por ciento a inicios de 2020", dijo. 

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"No está en nuestra naturaleza dar falsas esperanzas, o hacerle creer a la gente que será fácil resolver las cosas", tampoco, dijo, se puede dar la idea de que "existen recursos e instrumentos ilimitados para que la economía y la población pasen incólumes este período turbulento".

Luego interpeló al mundo político: "Las autoridades y los chilenos en general tendremos que trabajar mucho para evitar las consecuencias más dañinas y persistentes en el desempleo y la inflación, los que sabemos también incrementaría los niveles de desigualdad".

Hacia el final de su intervención Marcel advirtió que "si el desempleo se estacionara en cifras en torno al 10 por ciento y la inflación se empinara al 6 por ciento —el doble de la meta del Banco Central— el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, retrocedería 27 años, hasta los valores
que exhibía a comienzos de los noventa".

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