En la mañana del jueves 14, la directiva del sindicato de trabajadores de Paris Alameda fue citada a una reunión con la gerencia de la tienda. La instancia, que fue breve, tuvo un mensaje esencial: luego de 72 años de historia, el viernes 29 de enero sería el último día del local, ubicado en plena Alameda con San Antonio.

Uno de los asistentes a esa reunión fue Enrique Vargas, quien llegó a esa sucursal en 1977 y nunca más se fue. Con 22 años, partió como vendedor en el departamento de menaje, en el cuarto piso, para luego desarrollar su carrera en el área de línea blanca y electrodomésticos. 

“Nos dijeron que el local lo usarían para otras inversiones”, afirma Vargas a DF MAS, quien actualmente es dirigente sindical de los trabajadores de esa tienda. “Para mí fue un shock. Fue algo que no me lo imaginaba. Yo me casé trabajando en Paris, crié a mis hijos estando ahí. No lo podía creer”, agrega.

La decisión se tomó, según comunicó la compañía, porque están en “una transformación hacia un modelo cada vez más digital, por lo cual estamos evaluando cada posición, como también los metros cuadrados de las salas de venta”. Y si bien hace unos años tenían tres locales en el centro de Santiago, desde febrero solo quedará uno: el ubicado en Bandera, el cual, acorde a la firma, será restaurado.

Desde el 18 de octubre de 2019 la sucursal de Alameda sufrió diversos incidentes. En reiteradas ocasiones fue incendiada e incluso experimentó un robo en sus bodegas. Pero fue la crisis sanitaria la que dio el último golpe. “Nos perjudicó mucho y los clientes bajaron bastante. Las ventas estaban cayendo”, complementa el dirigente sindical. Sin embargo, desde Cencosud se dice que, independiente de las pérdidas, esta decisión se iba a tomar de igual forma.

542 comercios cerrados

Las vitrinas de la sucursal Paris Alameda ya no existen. Ahora solo se ven muros metálicos de protección y un pequeño rectángulo para entrar y salir del lugar. Pero no son los únicos. Gran parte de los locales del centro de Santiago han implementado este método de protección.

Este sector ha sufrido un fuerte deterioro comercial en los últimos meses y muchos locatarios se han ido de la zona o han cerrado, aumentando la vacancia. Esto se explica, principalmente, porque la población flotante ha disminuido de forma importante y, con ello, las oportunidades de venta también caen”, afirma Nelson Betancourt, líder de Studio Geo de Equifax-Mapcity.

Desde octubre de 2019 se han cerrado 542 comercios según Georesearch, compañía de geointeligencia de información territorial. Todos estos cierres equivalen a 91.441 metros cuadrados. El 11,6% de estos se generaron durante el estallido social y el restante 88,4% dejó de funcionar durante la pandemia.

El sector que sufrió el mayor impacto se concentró entre Santa Lucía y Universidad de Chile, zona que recibía gran parte de la población flotante de la comuna. En cambio, barrios como Matucana, Cumming o Santa Isabel, fueron los menos afectados. 

“La crisis sanitaria llegó a impactar a un rubro que ya estaba debilitado. El efecto de las cuarentenas frenó aún más la actividad comercial. Muchos arrendatarios al no poder operar y por ende no percibir ingresos, cesaron de pagar la renta”, afirma Antonio Sivori, gerente del área de retail de Colliers International. Y agrega que desde la compañía estiman que “la demanda por locales comerciales en la comuna de Santiago ha bajado sobre el 50%”. 

Ahora son los comerciantes ambulantes quienes aprovechan esos espacios vacantes. Algunos quioscos, que se dedicaban a la venta de confites, hoy apuestan por las mascarillas como el principal producto. Los dulces tomaron un papel secundario.

De tres tiendas a una

En los años ochenta, el paseo San Agustín era sinónimo de grandes ventas. Hoy, sin embargo, los carteles de “se arrienda” están por todas partes. 

“Cristian Montes” es un local de ese paseo hace más de 30 años, dedicado a la venta de ropa para hombre. Es atendido por su dueño, del mismo nombre, quien es consciente de las problemáticas que ha tenido su negocio. Dice que pasó de tener tres sucursales por distintas calles del centro a quedarse solo con una.  

El 2019 fue un año malo y el 2020 fue la guinda de la torta. Estuvimos cinco meses exactos sin abrir el negocio y no recibir ningún tipo de ingreso, sólo egresos”, comenta Montes, quien recalca que el pago de los arriendos en ese sector oscila entre los $ 750 mil y $ 1.250.000.

Otro rubro que vive días complejos es el de las fuentes de soda y restaurantes. Antes estaban agolpados a toda hora. Hoy —como muchos de los locales de la cadena de Café Haiti— están con sus cortinas abajo. Los pocos que aún sobreviven, han tenido que improvisar terrazas en las veredas, aglutinando un par de mesas y algunas sillas en pocos metros cuadrados.

De hecho, según Georesearch, el 48,9% de los locales que cerraron en Santiago fueron restaurantes, mientras que el 18,64% están ligados al rubro de la salud.

Las oficinas “premium” tampoco viven sus mejores momentos en el centro de Santiago. El Banco Bice, a mediados de año, se trasladó de su edificio en Teatinos hacia sus dependencias en Apoquindo. De hecho, según un sondeo de Cushman & Wakefield, los precios de este tipo de servicios en la comuna de Santiago bajaron un 9% y la vacancia aumentó un 110%.

Los sobrevivientes

Las ópticas, características de las calles Mac Iver y San Antonio, son de los pocos negocios que sacan cuentas alegres: las ventas se han mantenido estables e incluso se han inaugurado nuevos locales. Según Georesearch, solo un 0,92% de este tipo de servicios ha cerrado entre octubre de 2019 y enero de 2021.

Un trabajador de una óptica manifiesta que no se vieron golpeados por la cuarentena, pues fueron considerados por la autoridad sanitaria como un servicio esencial y funcionaron con normalidad.

Los retiros del 10% fueron una especie de salvavidas para el comercio, donde la inyección de liquidez fue notoria. Sin embargo, en el barrio se dice que no fue suficiente para salvar a muchos de los locales. 

La normalidad, por ahora, no está tan cerca de llegar. Antonio Sivori considera que el crecimiento sostenido que existía antes del 18 de octubre se podrá estabilizar una vez que se supere la crisis sanitaria. “Estimamos que para fines de 2022 recién se podría retomar la curva de crecimiento ascendente que se tenía antes del estallido social”, agrega. 

Algo similar afirma Cristián Gutiérrez, gerente de estudios de Arenas y Cayo. Según datos de la compañía, la rentabilidad de este sector se mantendrá estable (18,6% para marzo de 2021):"Existe un universo de poca oferta en la comuna de Santiago y los valores se han mantenido bajos, pero los propietarios igual esperan una recuperación".

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