Carla Alonso, Sandra Burgos y José Carlos Prado

La reforma laboral puso una nueva prueba al empresariado: la de consensuar un discurso potente ante el gobierno. En un primer acto pareciera que existe unanimidad en la idea de aumentar el volumen de las críticas y mostrarse como un núcleo fuerte ante el gobierno, pero ayer quedó de manifiesto que la unanimidad del discurso no existe, ya que hay un grupo que quiere acercarse a conversar, hacer el último intento con la Presidenta Bachelet, para mostrar el efecto real que tendrá la reforma en el empleo, y que, por tanto, no se trata de un enfrentamiento ideológico.

Ayer, dos de los tres gremios con posiciones más duras: Sofofa y la Cámara Chilena de la Construcción, hicieron muestra de su fuerza. Un día antes de que se produzca el consejo de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), donde se analizarán las indicaciones del proyecto de reforma laboral presentado por el gobierno y que se tome una definición sobre la posición respecto a cómo se enfrentará la discusión que se viene, ambos gremios se adelantaron a dejar públicamente de manifiesto en qué pié llegarán a la cita.

Hermann von Mühlenbrock, presidente de Sofofa, señaló que con las indicaciones “no hubo un cambio muy grande respecto de lo que había antes”. Agregó que ante la poca recepción de parte de parlamentarios de sus propuestas, ya pidieron una reunión con la Presidenta Michelle Bachelet para buscar ajustes mayores a la reforma.

“Públicamente la hemos solicitado, estamos haciendo los contactos para que la Presidenta nos reciba. Creemos que es importante contarle lo que nosotros pensamos, la Presidenta es la líder del país y tenemos la esperanza de que nos escuche con mucho respeto, con mucha información y análisis para plantear lo que la Sofofa piensa sobre una reforma que no es buena para Chile”, indicó.

Otra de las directrices tomadas es que se seguirán conversando con el Gobierno y con los senadores de la DC y del PPD, que están interesados en introducir el reemplazo interno. No así con las otras bancadas del oficialismo que han tenido una posición más dura contra el empresariado.

Asimismo, el presidente de entidad indicó que “la Sofofa no emite juicios de valor, no somos opinólogos, no estamos atrincherados en nada, los consejeros de la Sofofa son gente que representa empresas, que vive junto a sus trabajadores, que tiene una cantidad enorme de negociaciones en el cuerpo y lo que se plantea es la vivencia de eso”, en alusión a las críticas planteadas por el gobierno, luego de la reacción del gremio por las indicaciones.

La de ayer, fue una reunión en que se dio a conocer un informe con las gestiones hechas, las reuniones, las visitas a senadores, a directivas de partido, almuerzos, con todo el mundo político. Tras ello se escucharon las opiniones de diversos consejeros y hubo una explicación técnica sobre el análisis internacional y las indicaciones en detalle, que fueron expuestas por los abogados del comité laboral Enrique Munita y Felipe Sáez.

Entre tirar el mantel y una última oportunidad “Hubo algunos que pidieron  ‘tirar el mantel’, que había que explicar más directamente esta campaña ‘anti empresa.”, explicó un consejero a la salida de la reunión de Sofofa, dejando en claro que hay un grupo de consejeros que está por tener una posición mucho más dura para enfrentar la reforma.

"Se habló de que había que ser más explícitos en explicar el efecto que esto tiene para la ciudadanía, para la señora Juanita. La línea de trabajo para la próxima etapa irá por ahí, por explicar más directamente el efecto en el empleo", señaló a la salida de la reunión otro consejero, que dejó entrever que la entidad está por iniciar una campaña que apunte al impacto real que tendrá la reforma en la ciudadanía, en el empleo.

El abogado Fernando Barros, miembro del consejo de Sofofa, señaló que "hay una opinión unánime, en el sentido de que ha habido una sorpresa porque las indicaciones -sumado a diversas acciones políticas, incluyendo las declaraciones del senador Letelier-, aparecen claramente como una marcha atrás, en el sentido de que acá se volvió por una línea dura, se acabó el realismo y volvimos a una imposición dura”.

Asimismo, Barros señala que tienen constancia de que hay muchos senadores y diputados que están conscientes de que esta reforma, técnicamente, no es buena. “Es muy mala, ni siquiera está con los estándares OIT y OCDE. La hemos analizado en conjunto con asesores del PSOE español, del mundo socialista español y algunas de las indicaciones les parecen aberrantes. O sea, ni siquiera tienen un sentido ideológico... Lo que aquí queda claro es que se está pagando una deuda con ciertos sectores políticos".

Pese a ello señaló que hubo consenso en que el discurso sea más claro pero no más duro y que la idea es seguir abordando el tema con paciencia y confianza, de que va a imperar la lógica. “Hubo una reacción unánime de apoyo a la forma en que se ha conducido este tema y que se va a seguir conduciendo. Este consejo fue más bien informativo y hubo preocupación por las indicaciones, y la próxima reunión ordinaria es el 30, entonces vamos a alcanzar a ver los pasos a seguir".

La encerrona en la CPC

“El proyecto consagra el monopolio sindical, extrema la conflictividad y no ayuda a crear confianzas”. Fue la dura advertencia, la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) daba inicio a una nueva estrategia para enfrentar el debate sobre el proyecto de ley de reforma laboral.

¿El formato elegido? Una declaración pública firmada por las seis ramas que componen la multigremial, las que acordaron su contenido luego de un comité ejecutivo extraordinario, realizado el miércoles de la semana pasada.

Sin embargo, la jugada estaba fuera de toda planificación. Inicialmente, la idea era esperar hasta una reunión programada para este martes 22 de septiembre, día en que no sólo estarían todos los presidentes de rama presentes, sino que también el máximo líder de la entidad, Alberto Salas, quien se encontraba la semana pasada fuera del país.

¿Quiénes participaron en la reunión del miércoles? Los presidentes del comercio, la banca, el sector agrícola y la construcción, además representantes de minería y la Sofofa.

Precisamente este último gremio habría tenido un rol clave en la decisión. Si bien su presidente, Hermann von Mühlenbrock, tampoco asistió por estar fuera de Chile, habría sido su representante y vicepresidente de la Sofofa, Gastón Lewin, quien se encargó de traspasar la postura de la industria. Gracias al apoyo del agro y la construcción, esta posición finalmente quedó plasmada en la declaración enviada a los medios de comunicación.

Un dato que llamó la atención fue que el presidente de la Comisión Laboral de la CPC y ex presidente de la misma, Andrés Santa Cruz, también estuvo ausente. Esto, considerando que el martes se había reunido dicha instancia para analizar los alcances de las indicaciones a la reforma laboral. Por ese motivo, según la planificación acordada inicialmente, recién hoy se definirá el tono y el contenido del discurso del empresariado. 

Publicidad