Cuando se piensa en un lugar para esconder inversiones legítimas o ilegítimas de las celosas miradas de las autoridades, surgen sobre todo destinos como Suiza, Luxemburgo o las Islas Caimán. Sin embargo, con excepción del estado de Nevada,  ninguno de los típicos paraísos fiscales tiene un puesto en la lista de los diez más populares del mundo, según las filtraciones recientes de los Papeles de Panamá. Los  #PanamaPapers solo reflejan los datos de una compañía, el estudio jurídico Mossack Fonseca, por lo cual no son representativos. Pero no es casual que Nevada figure entre los paraísos fiscales más importantes del mundo y que algunos otros destinos tradicionales no figuren allí.

Un puerto para anclar secretos

 “Nevada ha llevado a cabo una campaña intensiva de marketing para promoverse como paraíso fiscal”, explicó a DW Jason Sharman, profesor de la Griffith University, en Australia, quien realizó extensas investigaciones sobre paraísos fiscales en todo el mundo. Lo que lo convierte no solamente en un paraíso de los juegos de azar, sino también en uno para los que quieren ocultar sus inversiones es que ese estado provee un máximo de discreción y flexibilidad a cambio de un mínimo de responsabilidades.

 “Nevada es muy popular para los fideicomisos”, dijo, por su parte, Peter Cotorceanu, especialista fiscal estadounidense en Anaford, una empresa con sede en Zúrich que asesora a clientes con grandes fortunas acerca de las leyes impositivas internacionales. “Los fideicomisos son usados a menudo por gente que quiere el anonimato”, añade. “Nevada es interesante porque ofrece la aparente respetabilidad de una de las mayores economías del mundo, al contrario de las islas tropicales, ya estigmatizadas, y cuenta con medidas de resguardo de la confidencialidad mucho más eficaces que los paraísos impositivos conocidos”, apunta Sharman.

EE.UU. rehusó unirse al acuerdo sobre transparencia

La particularidad de Nevada reside, agregó el experto, en que publicita activamente que no coopera con las autoridades federales, pero no es, ciertamente, un caso aparte cuando se trata de los secretos financieros de las compañías. “En EE. UU., casi ningún Estado solicita datos detallados sobre los propietarios de una organización de negocios”, señala Scott Dyreng, investigador becado de la Duke University. Lo sorprendente es que, mientras Washington lideraba la campaña internacional contra el secreto de los paraísos fiscales en 2010 creando la  Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (Foreign Account Tax Compliance Act, FATCA), que obliga a las instituciones financieras del extranjero a revelar detalles sobre ciudadanos estadounidenses que posean cuentas bancarias en otros países a las autoridades de EE. UU., ese país se negó a hacer lo mismo con inversiones de grupos extranjeros en su territorio.

Dos años atrás, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lanzó una iniciativa de transparencia según la FATCA para el intercambio de información sobre cuentas en el extranjero entre las autoridades fiscales. Casi todos los países que tradicionalmente ocultan ese tipo de información firmaron. Pero, hasta el momento, EE. UU. se negó a hacerlo. “La versión oficial de EE. UU. es que no es necesario firmar un acuerdo, y que es suficiente con un enfoque bilateral”, dijo en conversación con DW Omri Marian, experto fiscal de la Escuela Irvine de Leyes de la Universidad de California.

El Congreso bloquea medidas para una mayor transparencia

 “En realidad”, añadió, “creo que hay una presión política considerable contra los esfuerzos que se hacen para revelar informaciones financieras. Los republicanos presentaron una moción para derogar la FATCA y hasta demandaron al Estado para que frenase su aplicación. El argumento estándar contra la FATCA es la privacidad financiera.”

Mientras la mayoría de los lugares que guardan secretos financieros ya se unieron a los acuerdos sobre “estándares de información” de la OCDE, EE. UU. se encuentra ahora, de pronto, en la incómoda situación de convertirse en un destino favorito de las inversiones opacas. “Eso es exactamente lo que está sucediendo ahora”, dijo Cotorceanu. “Era común que hubiese una gran cantidad de países en los que se podía ocultar las inversiones, pero con la iniciativa de transparencia de la OCDE y con la firma países como Suiza, Singapur y todas las islas offshore, EE. UU. de repente se transformó en uno de los verdaderos grandes actores globales que aún estaban dentro de ese sistema. Ahora la gente quiere ir a EE. UU. a esconder sus inversiones, tanto por razones legítimas como ilegítimas."

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