Por Sandra Burgos y Cristián Rivas

Dentro de la abultada carpeta con las declaraciones que maneja la Fiscalía en el marco de la investigación penal del Caso Cascadas, la de la secretaria Ana Almonte —que trabajó entre julio de 2007 y marzo de 2011 en Pampa Calichera—, sin duda, sobresale del resto.

En su descripción, Almonte dibuja con mucha precisión el modus operandi con que el empresario Julio Ponce y su entorno de ejecutivos participaban en las operaciones de compra y venta de acciones de estas sociedades, el círculo de corredores y bancos con las que negociaban a diario y la forma en que las principales decisiones eran sometidas a los directorios de estas sociedades.

Por ello, se constituye en una pieza clave para el fiscal Andrés Montes, que con su indagatoria busca determinar el rol exacto que tuvo Ponce en las transacciones y en el denominado “esquema” que acreditó la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) que desencadenó las multas más altas que haya impuesto la entidad.

Pero también abrió una arista penal, que lidera Montes, en la cual se trabaja con la finalidad de conseguir las pruebas necesarias para formalizar al empresario, su círculo más cercano y quienes participaron en el esquema.

El hilo conductor de todo esto sería que Ponce y el círculo que participó en las operaciones del denominado Caso Cascadas, actuaron en perjuicio de los accionistas minoritarios.

La secretaria que abrió la operativa de las cascadas

“Las acciones que yo veía que transaba don Jorge Araya y don Julio Ponce Lerou eran las de Soquimich, Oro Blanco, Calichera, Norte Grande, no sé de cuáles otras, pero no eran de Copec por ejemplo”, relató ante la fiscalía Ana Almonte, ex secretaria de Pampa Calichera.

Sobre el financiamiento de esas transacciones dijo que recordaba “que don Julio Ponce Lerou y don Jorge Araya tenían muy buenas relaciones con los bancos. Hablaban por teléfono con ejecutivos, por lo que estimo que esa era una forma de pagar por las acciones que compraban. Yo atendía el teléfono, por eso me daba cuenta, además era habitual que los ejecutivos de los bancos venían a reunirse con don Julio Ponce Lerou y don Jorge Araya”.

En cuanto a las corredoras, Ana Almonte menciona directamente a BanChile y LarrainVial. “Sobre corredores, recuerdo que de BanChile eran María Alejandra Dides y Cristián Araya, ellos hablaban o con Jorge Araya o con Aldo Motta, los corredores no hablaban directamente con don Julio Ponce Lerou. Respecto de los corredores de LarrainVial, recuerdo que fue a nuestras oficinas Bernardita Contesse (hija de Patricio Contesse), no sé para qué, su papá trabajaba en Soquimich. Escuché a don Jorge Araya y a Aldo Motta hablar con Manuel Bulnes y con Felipe Errázuriz”, describe la ex secretaria de Pampa.

El acoso del círculo legal

A sabiendas de la profundidad de los conocimientos de Ana Almonte se entienden las presiones que surgieron desde el círculo legal de Ponce para influir en su declaración ante la Fiscalía.

En eso, estuvo involucrado el reconocido abogado Sebastián Oddo, mencionado directamente por la secretaria. En el pasado, Oddo y Raimundo Labarca eran socios y defendieron juntos a Ponce, hasta que se produjo la separación de ambos en noviembre de 2014, presumiblemente por las diferencias en el modo con que cada uno estaba viendo el proceso. Labarca dejó la causa y Oddo la tomó con su nuevo estudio de abogados.

Almonte describe que a principios de marzo de este año recibió un llamado de Cintia Miranda, secretaria amiga suya que continuaba prestando servicios en las sociedades cascadas, con quien seguía manteniendo una relación de amistad. “Me dice que el abogado de Calichera quería hablar conmigo, le dije que sí. A los cinco minutos me llamó un abogado de nombre Sebastián Oddo, se identificó como el abogado de Calichera, quien se ofreció a orientarme sobre lo que en la Fiscalía me iban a preguntar, ante lo cual le respondí que no gracias, que no me era fácil venir a Santiago porque vivía en una zona rural y que lo tendría presente, que guardaría su número celular”, relata.

Pero sus palabras no convencieron a Oddo. Ana Almonte relata en su declaración que: “En la noche Cintia Miranda me escribe por whatsapp. Me dice que el abogado Sebastián Oddo o Luis Saldías (ejecutivo en Pampa, también formalizado por el caso platas políticas de SQM), no sé cuál de los dos exactamente, la estaba acosando un poco, ya que querían que ella me convenciera de aceptar que Sebastián Oddo me fuera a ver a mi casa, ante lo cual dije que no, que mi casa era sagrada”, afirma la ex secretaria de Pampa.

La aprobación de los directores

El abogado Roberto Guzmán Lyon, estrecho asesor de Ponce en SQM y las cascadas —uno de los multados por la SVS—, también es mencionado en el relato de la secretaria.

“Quien confeccionaba las actas de las sesiones de directorio era don Roberto Guzmán, luego del fallecimiento de don Jorge Araya, es Claudia Morales quien tomaba notas de las sesiones y confeccionaba las actas, pero eran supervisadas por don Roberto Guzmán”, describe la declaración.

Además, describe que Claudia Morales era la señora de Jorge Araya hijo y que este último era muy amigo de Aldo Motta, quien sucedió a su padre Jorge Araya tras su muerte gracias a esta amistad.

“Aldo Motta comienza a desempeñarse como gerente general de inmediato. Yo vi que don Julio Ponce Lerou no lo conocía tanto, tal vez no le tenía tanta confianza… en esta etapa, la relación era más jerarquizada. En efecto, era don Julio Ponce Lerou el que ‘llevaba la batuta’ (…) En la cotidianeidad don Julio Ponce Lerou le daba más instrucciones, lo trataba como subordinado, lo retaba; en cambio don Jorge Araya si Julio Ponce lo retaba, él lo sabía llevar, en cambio cuando don Julio Ponce Lerou retaba a Aldo Motta, éste se achunchaba un poco”, subraya para remarcar las diferencias que hacía Ponce con Motta

La secretaria profundiza en que las actas de las sesiones de directorio, ordinarias y extraordinarias, le llegaban por mail desde la secretaria de Roberto Guzmán o de Claudia Morales y que ella procedía a sacar la firma de los directores. Una vez que conseguía todas las firmas las pegaba en el libro de directorio o las entregaba a Claudia Morales para que ella lo hiciese.

“Sobre si es posible que se hubiese pegado actas al libro de directorio sin todas las firmas de los directores o del gerente, respondo que tal vez pudo ocurrir alguna vez, pero claramente se trataría de firmas faltantes de directores de confianza, Claudia Morales no se habría atrevido a hacer algo así con directores independientes”, recalca.

Eso sí, dice que recuerda una oportunidad en que Morales despegó un acta de alguna de las sociedades porque había una cifra mal escrita. “Recuerdo que alguien tachó una cifra, y esto obligó a que Claudia Morales despegara el acta con mucho cuidado y para no romper la hoja e imprimiera una hoja nueva que luego pegó”.

Esta parte de su declaración es relevante, sobre todo considerando que la primera formalización de Aldo Motta y Claudia Morales incluyó directamente acusaciones por falsificación de actas. Conclusión a la que se llegó porque mientras en algunas actas de Oro Blanco y Pampa Calichera no se informa de ninguna operación relevante, en otras cercanas se dejaba “constancia” que el directorio había tomado conocimiento de algunas transacciones realizadas con acciones de SQM.

Los teléfonos de prepago

Otro hecho que llama la atención en las declaraciones de Ana Almonte es el uso de teléfonos de prepago por parte de Julio Ponce. “Recuerdo que en una ocasión don Jorge Araya le pidió al junior don Germán Quiñones que le comprara un teléfono pre pago para que, supongo, lo usara don Julio Ponce Lerou, creo que era Entel y ese teléfono quedó asociado a los datos personales de don Germán Quiñones”, explica.

En tanto, el propio Germán Quiñones, que declaró más recientemente, el 23 de junio, mencionó dos situaciones relacionadas con la compra de teléfonos de este tipo. “Catherine Bishopp (secretaria de SQM) me mandó al sector de calle El Bosque a retirar un teléfono celular y un chip prepago, y en otra ocasión a comprar un teléfono de prepago para don Julio Ponce Lerou, creo que los dos teléfonos son Entel”, explicó.

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