La Unión Europea espera obtener "clarificaciones" este sábado después de que Washington anunciara que impondrá aranceles al acero y al aluminio, en una primera reunión en Bruselas de los representantes comerciales de la UE, Estados Unidos y Japón.

El encuentro estaba previsto desde hace tiempo, mucho antes de los anuncios hechos el jueves por el presidente estadounidense Donald Trump, y en un principio destinado a tratar los problemas vinculados a la sobrecapacidad del sector del acero

El representante estadounidense de Comercio, Robert Lighthizer, debía llegar a última hora de la tarde a Bruselas para reunirse con el ministro japonés de Economía, Hiroshige Seko, y la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström. 

La delegación japonesa llegó poco antes de las 09H00  a la sede de la Comisión Europea y mantuvo una primera entrevista con Malmström, informó a la AFP una fuente europea. 

Los europeos y los japoneses exigen quedar exentos de estos nuevos aranceles de 25% para las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio y rechazaron la condición de un acuerdo sobre seguridad como el impuesto por el presidente estadounidense a Australia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ya advirtió el viernes a Trump contra las consecuencias de su decisión.

"Tales medidas contra países aliados, que respetan las reglas del comercio mundial, no serían eficaces para luchar (contra) las prácticas desleales", afirmó. "Europa responderá de forma clara y proporcionada a cualquier práctica infundada y contraria a las reglas del comercio mundial", advirtió.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen, reconoció el viernes que no espera "que todo quede resuelto" en esta reunión. Pero "necesitamos clarificaciones" e iniciar "un diálogo" con Estados Unidos con el objetivo de evitar una escalada hacia un conflicto comercial global, agregó.

- Una jornada larga -

"La manera en la que va a funcionar el proceso de exención no está muy clara", estimó Katainen. Pero, "yo espero que nadie espere que hagamos concesiones en cuestiones comerciales".

"Esto no es una negociación comercial. De lo que estamos hablando es de una acción unilateral contra las reglas internacionales. Queremos saldarlo antes de que se convierta realmente en un problema", afirmó. 

Por su parte Malmström predijo que la jornada será "larga". "Esperemos poder obtener la confirmación de que la UE queda exenta". 

De lo contrario, la respuesta no se hará esperar. 

Katainen mencionó en una rueda de prensa que la UE está "lista para utilizar si es necesario medidas de reequilibrio contra productos estadounidenses emblemáticos como vaqueros", motos de gran cilindrada o mantequilla de cacahuete.

La estrategia del ejecutivo comunitario también pasa por adoptar medidas de salvaguardia, para proteger la industria europea de un eventual desvío de las exportaciones de terceros países señalados por Washington, y una demanda ante la OMC.

Sobre eventuales divisiones entre los 28 países de la UE, entre ellos Alemania duramente criticada por Trump, Katainen expresó su deseo de que la UE "se perciba como un bloque comercial". "No queremos divisiones entre los Estados miembros", agregó.

Los europeos consideran que las medidas estadounidenses, presentadas como una protección a la seguridad nacional, solo sirven para aventajar a sus empresas.

"Somos amigos, somos aliados, trabajamos juntos, no podemos ser una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, por lo que contamos que nos excluyan", dijo Malmström.

Europa exportó a Estados Unidos 5.300 millones de euros en acero y 1.100 millones de euros en aluminio en 2017. 

Desde el jueves, aliados y amigos de Estados Unidos expresaron su indignación por el giro proteccionista que denunciaron como un ataque contra el libre comercio. 

El ministerio chino de Comercio denunció un "abuso" y el jefe de su diplomacia, Wang Yi, prometió una "respuesta apropiada" en caso de guerra comercial con Washington.

China, un país que está muy lejos de ser el mayor productor mundial de acero, es mencionado habitualmente como origen de la sobrecapacidad del sector, por las inmensas subvenciones que otorga. 

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