Pese a que entre 2016 y el tercer trimestre de 2019 el precio del cobre está 24% más alto, la industria minera local ha logrado resistir la presión del alza de los costos directos.

Así lo muestra un reciente informe de Cochilco con datos al tercer trimestre del ejercicio pasado, donde el cash cost de las 21 mayores operaciones locales mostró un nivel de 138,8 centavos de dólar la libra, una baja respecto del mismo período del año anterior (cuando totalizó 141,8 centavos de dólar la libra), pero un alza solo de 5,7% respecto del cierre de 2016.

El director de Estudios y Políticas Públicas del organismo, Jorge Cantallopts, explica que “en términos generales se aprecia que desde el año 2016 el cash cost promedio de la gran minería se ha mantenido relativamente estable, con leves variaciones. No visualizamos una escalada de costos, ni tampoco una disminución ostensible de estos en el corto plazo. No obstante, la variación de la cotización del dólar a nivel mundial y su efecto, especialmente en insumos energéticos que se expresan en moneda extranjera, podría presionar al alza los costos en el corto plazo”.

De los resultados a septiembre -donde nueve faenas aumentaron costos y 12 los disminuyeron-, los ámbitos relacionados con la gestión jugaron en contra, lo que es atribuible a una menor producción debido a caídas en las leyes del mineral y factores exógenos, como los climáticos que mermaron la producción el primer trimestre de 2019.

Sin embargo, eso fue más que compensado por factores de mercado, como un alza de 9% en el tipo de cambio y menores cargos por tratamiento y refinación.

Esto se tradujo por ejemplo en un efecto favorable en remuneraciones, ya que un alto porcentaje de dicho ítem está expresado en moneda nacional, y una leve caída en dotaciones propias.

De este modo, del total de operaciones mineras, solo tres se encuentran en el primer cuartil de costos, que refleja las que tienen menores niveles gastos respecto de su elaboración de cobre y, por lo tanto, son más competitivas. Este nivel es idéntico al del mismo período del año previo.

Donde se ve mayor cambio es que un grupo más abultado de faenas lograron pasar del tercer cuartil al segundo, totalizando cinco, en circunstancias que 12 meses antes fueron solo tres.

Respecto de lo que se espera para este año, Cantallopts señaló que existe una multiplicidad de factores que influyen sobre los costos, por lo que “no es fácil hacer proyecciones, pero sí estimamos que algunos factores de mercado, como el tipo de cambio que se mantenga en los niveles actuales, o los cargos de tratamiento y refinación se mantengan o incluso bajen, podríamos esperar que los costos operacionales, al menos, no sufran un alza muy significativa. Lo que sumado a factores de gestión podría incluso hacernos estimar una leve baja”.

El experto reconoce que, de todos modos, hay factores complejos de controlar “como son las interrupciones de la producción, ya sea por factores climáticos, tecnológicos, laborales o de otro tipo, que pueden afectar negativamente los esfuerzos por el control de costos”.

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