Desde la reciente victoria electoral de Donald Trump, miles de estadounidenses han estado averiguando sobre cómo emigrar a Canadá.

Pero no son los únicos que pueden estar preguntándose si Canadá es una alternativa frente al cambio político que se avecina en Estados Unidos.

¿Encontrarán en el gobierno de Ottawa los líderes de América Latina un socio económico confiable ahora que el mando político en Washington ha tomado un rumbo mucho menos predecible?

Esta semana es un buen momento para evaluar qué papel jugará Canadá en el hemisferio, en momentos en que el primer ministro Justin Trudeau llega a Cuba como parte de una gira latinoamericana que también lo llevará a Argentina y Perú.

Cuando en Estados Unidos se habla de levantar muros y romper alianzas con sus vecinos del sur, Canadá parece comprometida aún con una política económica más abierta hacia la región.

"Si la administración de Trump avanza en la dirección que se espera, yo creo que eso va a crear oportunidades más interesantes para Canadá", señala a BBC Mundo Kenneth Frankel, presidente del Consejo Canadiense para las Américas, entidad no gubernamental que promueve lazos regionales.

Y si bien el tamaño de la economía canadiense no es comparable con el de la estadounidense, esa nación norteamericana sigue siendo un socio importante, en ocasiones crucial, de inversión y comercio para muchos países latinoamericanos.

Un papel que puede crecer en los próximos cuatro años mientras Estados Unidos parece destinado a replegarse en el proteccionismo económico que promete Donald Trump.

Un segundo socio

Canadá es un actor importante en varias economías latinoamericanas. Es, por supuesto, socio clave de México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés)

"Con un comercio bilateral de US$20.000 millones al año, México es el tercer socio comercial de Canadá y Canadá es el tercero de México también", señalaba hace poco Juan Paullier, corresponsal de BBC Mundo en México.

Por eso no es de extrañar que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto hubiese estado en Canadá en junio pasado, convirtiéndose en el primer mandatario mexicano en realizar una visita de Estado a ese país en 15 años.

Una de las promesas centrales de campaña de Donald Trump fue renegociar el NAFTA e imponer barreras comerciales a las importaciones provenientes de México.

De concretarse ese escenario parece destinada a aumentar la importancia de Canadá para México como mercado alternativo que ayude a moderar en algo la posible pérdida de mercados en Estados Unidos para sus productos.

Viejos amigos

Canadá también juega un papel sustancial en la economía cubana, el primer destino de Trudeau en su actual gira latinoamericana.

El presidente electo estadounidense criticó durante su campaña al acercamiento entre Washington y La Habana que propició Barack Obama. Y la esperanza de un desmantelamiento definitivo del embargo estadounidense a la isla parece haberse disipado en la era de Trump.

Canadá en cambio cumple décadas de fuerte presencia económica en Cuba.

El intercambio comercial bilateral llegó a US$1.000 millones en 2015. La firma canadiense Sherritt ha invertido en importantes proyectos mineros de níquel en la isla.

Y con cerca de una tercera parte del total de turistas en la isla, los canadienses son el primer mercado para esa crucial industria cubana.

Si, como muchos piensan que ocurrirá, el ímpetu para fortalecer las relaciones económicas con Estados Unidos pierde velocidad, Canadá seguirá jugando un papel clave en la interacción de Cuba con los mercados mundiales.

Primeros en minería

Los otros dos destinos del mandatario canadiense tienen algo en común: Perú y Argentina son grandes receptores de la inversión minera canadiense.

Canadá se ha convertido en uno de los grandes gestores de megaproyectos mineros en la región. Cerca de 57% de las empresas mineras del mundo están representadas en la Bolsa de Toronto.

Y más del 50% de la inversión minera en América Latina viene de Canadá, según un informe del Grupo de Trabajo sobre Minería y Derechos Humanos en América Latina, una organización independiente.

En 2012, empresas canadienses tenían 1.526 proyectos mineros en América Latina, según la misma entidad.

Tanto el presidente argentino Mauricio Macri como su contraparte peruana Pedro Pablo Kuczynski han manifestado su intención de cortejar mayor inversión extranjera.

Pero con ese alto perfil de inversión, las empresas canadienses también han atraído controversia por el impacto ambiental y social de varios de esos megaproyectos.

Kenneth Frankel le dice a BBC Mundo que tanto el gobierno canadiense como las grandes empresas de ese país están interesadas en promover prácticas responsables en sus operaciones mineras.

Desde que llegó al poder a finales de 2015, Justin Trudeau ha buscado proyectar una imagen de consciencia social, liberalismo y un perfil amistoso para su país en las relaciones internacionales. En muchos sentidos, es el anti Trump.

América Latina, como el resto del mundo, está apenas ajustándose a la idea de relacionarse con Estados Unidos bajo su nuevo gobierno nacionalista y potencialmente proteccionista.

Por lo que la visita de Trudeau puede ser especialmente bienvenida en estos tiempos inciertos.

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