Bloomberg

Una sequía implacable calcinó los campos de la región pampeana, la principal zona de cultivo del país. Los pronosticadores de cosechas han reducido sus estimaciones de producción durante toda la temporada, y la persistente sequía implica que sus pronósticos probablemente bajarán aún más.

Para entender por qué, basta con ver a Ariel Striglio, un productor de 52 años de tierras de primer nivel en la región pampeana cerca de la localidad de Chabas, en la provincia de Santa Fe. Sembrada tardíamente, su soja está mal. El crecimiento se detuvo y en algunos casos las plantas llegan apenas a unos 20 centímetros. Desde que sembró, Striglio ha rebajado a la mitad su pronóstico de rendimiento.

Solamente cubriré los costos”, dijo al tiempo que abría una vaina verde para inspeccionar las semillas en su interior. La vaina, como muchas otras en el campo calcinado, tenía sólo dos semillas. En condiciones normales, habría tenido tres.

La sequía genera temores generalizados con respecto al suministro de harina de soja en la medida que Argentina es el mayor exportador mundial de la proteína producida con esta leguminosa que se emplea para forraje animal. Los futuros de harina de soja en Chicago subieron 14 por ciento este año al aumentar la volatilidad. Estos incrementos podrían significar costos más altos para productores de carne como Tyson Foods Inc. y WH Group Ltd. de China.

Dos fases

La soja argentina se siembra en dos fases. La mayoría de los granos, lo que se conoce como cosecha temprana, se siembra en octubre y noviembre. Se está empezando a cosechar ahora. El otro tercio, conocido como cosecha tardía, se siembra en diciembre y comienzos de enero y no se cosechará hasta mayo. Esos granos tardíos atraviesan en este momento una fase crítica de crecimiento que define los rendimientos en condiciones de sequía brutal, lo cual lleva a especular que las estimaciones de producción continuarán bajando.

Está previsto que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires actualice sus perspectivas para la cosecha este jueves. La bolsa ya rebajó su estimación desde un pronóstico de 51 millones de toneladas métricas a comienzos de febrero hasta 42 millones de toneladas.

“El piso podría ser menos de 40 millones”, dijo Esteban Copati, analista jefe de estimaciones en la bolsa, en una entrevista telefónica desde Salliqueló, provincia de Buenos Aires. Representaría la cosecha más baja desde al menos 2009.

La situación se ha agravado tanto que algunos productores que tienen ganado ni siquiera se tomarán la molestia de cosechar. Simplemente, utilizarán las plantas de soja arruinaadas como forraje para vacas.

“Hay zonas donde ya abandonaron la cosecha”, dijo Francisco Perkins, que cultiva unas 7.000 hectáreas (17.300 acres) de soja cerca de Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Alrededor de 2.000 hectáreas de su cultivo corresponden a siembra tardía. Las expectativas para esos granos tardíos cayeron de 3,6 toneladas por hectárea al momento de la siembra hasta 2 toneladas por hectárea (30 búshels por acre), dijo.

No todas son malas noticias para los productores.

Se espera que parte del cultivo sembrado en forma temprana tenga un buen rendimiento gracias a la humedad que mantuvo el suelo después de las abundantes lluvias de estos últimos años.

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