Por Bárbara Sifón

Sin duda, las cosas no están fáciles para Julio Ponce. El anuncio de la china Nigbo Shanshan de que se bajaba de la operación de compra de Pampa Calichera, justo 24 horas antes de que Itaú Argentina iniciara el proceso de recepción de ofertas vinculantes, fue un mal rato de proporciones para el controlador de SQM.

Pero no la caída de un oferente que sonaba fuerte y con una billetera generosa lo complica, sino también el pronunciamiento de la Superintendencia de Valores y Seguros sobre el proceso de venta.

En mayo pasado, la gerencia de Pampa Calichera envió una serie de consultas a la SVS en relación a la divulgación de información no pública, compartiéndola en un data room virtual (instancia en la que se entrega a todos los accionistas información bajo reserva), dentro del proceso de venta de  Oro Blanco.

La respuesta, llegó casi cuatro meses después y 48 horas antes de que el proceso final parta. El 29 de agosto, el regulador sorprendió a la compañía al negarle la posibilidad de entregar detalles sobre la empresa que no sean de conocimiento del mercado.

“La gerencia de su sociedad debe considerar que por regla general, el directorio de un emisor de valores de oferta  pública no puede mantener información esencial, que no sea de aquella reservada que se refiere el artículo 10 de la Ley de Mercado de Valores, bajo reserva y menos compartirla con personas distintas de aquellas que por su cargo, posición o actividad en la sociedad deban conocer dicha información; antes de poner ésta a disposición de los accionistas y el público en general”, se lee en el documento firmado por el intendente de valores, José Antonio Gaspar.

La misiva, enviada al gerente general de Pampa agrega que “un director sólo puede compartir información “no pública” (aquella de la sociedad que, sin ser esencial, no es de conocimiento público) con un tercero con el que no tenga una obligación de confidencialidad legal o contractual, en la medida que ese director determine que ello es necesario para cumplir con su deber fiduciario”.

Nuevo flanco con minoritarios

Pero adicionalmente, se puede abrir un nuevo frente con los accionistas minoritarios de las sociedades cascadas, quienes en su mayoría son institucionales. Cercanos a estos inversionistas aseguran que no estarán conformes con la forma en la que se ha llevado el proceso de venta de la participación que tiene Oro Blanco en Pampa Calichera y son varias las molestias que tienen.

Primero, por la poca información que se les ha entregado respecto del proceso de venta, especialmente aguas arriba. De hecho, aseguran que no han sido pocos los directorios de las distintas sociedades en los que  integrantes de las mesas han solicitado información respecto de cómo avanza la venta encargada a Itaú Argentina y que a partir de hoy y hasta el 5 de septiembre recibirá las ofertas vinculantes; sin embargo la respuesta siempre ha sido que aún no tienen detalles.

En esa misma línea, está la falta de información respecto del precio, especialmente si se considera el momento en el que entraron gran parte de los minoritarios a invertir en las cascadas, donde el precio de las acciones en algunos casos más que duplicaba el actual, por tanto, asegura una fuente, “no importa a lo que vendan, ni el premio que paguen, no hay forma de que los minoritarios recuperemos la inversión”. Pero no sólo no recuperaran lo invertido, sino que además, indican, no han tenido ningún detalle respecto de cuál podría ser el precio de venta y sólo han oído rumores al respecto.

A lo anterior, se suma la duda sobre qué hará Ponce con el dinero de la venta. En un contexto en que el controlador de las cascadas sólo está obligado a repartir el 30% de las utilidades y, por tanto, no existe certeza de lo que ocurrirá aguas arriba. En caso de que entregue el 100%, entonces cada sociedad podría pagar sus deudas y la cascada se disolvería; sin embargo, en caso de que determine mantener el resto del dinero en caja, entonces no hay certeza de qué pasará con el resto de las firmas.  

Pero si Ponce decide repartir sólo una parte de la ganancia, entonces no se sabe cuánto podrá llegar a manos de los inversionistas, porque además de las deudas que cada una de las empresas puede tener con entidades bancarias, cada una posee cuentas corrientes mercantiles entre las compañías. “Al momento de producirse la venta, los accionistas minoritarios se pueden encontrar con que las platas que entren a las compañías se van a destinar a pagar deudas, entonces tampoco va a llegar dinero a los minoritarios o les va a llegar menos de lo que esperaban”, agrega un cercano al directorio de las compañías, quien agrega que “no sabemos que querrá hacer Ponce con la plata. Puede que reparta, como también puede decidir ir a invertir en una empresa de potasio en cualquier otro país y entonces obligar a los minoritarios a seguir invertidos en las cascadas”.

El directorio de hoy

En todo caso, aún falta para que los minoritarios de las cascadas den a conocer su opinión, ya que para eso, primero se debe citar a una junta extraordinaria de accionistas. Lo anterior, considerando que se puso a la venta la totalidad de las acciones que tiene Oro Blanco de Pampa Calichera y según establece la normativa, en caso de enajenar más de la mitad de los activos se tiene que citar a junta para que se apruebe la operación, instancia en la que los accionistas tendrían derecho a retiro. En este caso, votarán los representantes de Oro, además de Potasios que es filial de Nitratos. A su vez, norte Grande, al poseer más del 70% en Oro y en Nitratos, también debe pronunciarse.

Eso sí, antes de las votaciones, hoy los directores de las cascadas deben sesionar y pese a que no existe una pauta respecto de los temas a discutir se espera que reciban información sobre el avance de la venta y sobre un informe que se encargó para ver analizar la conveniencia de vender Pampa Calichera. Informe que hasta ahora desconocen.

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