El proyecto de ley “Escucha su corazón” -que obliga a la mujer a escuchar los latidos del feto- no es el único que amenaza con revivir la llamada “agenda valórica” y, sobre todo, el tema del aborto.

El diputado republicano Agustín Romero prepara, por estos días, una iniciativa que tiene como objetivo sancionar penalmente la venta, oferta, o facilitación del Misoprostol (conocido como Misotrol), un medicamento abortivo. Esto, fuera de la ley de las tres causales.

Según informó la editora Paula Valenzuela, en el Ratpack de Mesa Central de Tele13 Radio, hoy existe un vacío legal, porque esas conductas se sancionan principalmente por normas sanitarias. Por eso, con esta iniciativa, el parlamentario republicano busca que el Congreso ponga freno a este mercado clandestino.

Con esta iniciativa, quien venda u ofrezca estos medicamentos podría enfrentar penas de cárcel, especialmente si lo hace por internet, redes sociales o con fines de lucro.

No podemos tolerar como sociedad que hoy prolifere un mercado informal de un medicamento que puede tener consecuencias graves para la salud de las mujeres y que se ha estructurado sobre la base de generar abortos al margen de la ley”, explicó el diputado Romero a T13.

Y agregó: “Esta es una impunidad que establece nuestro ordenamiento jurídico, porque sanciona la venta de medicamentos abortivos simplemente como la venta de fármacos al margen de la ley”.

Específicamente, el borrador del proyecto de ley -al que tuvo acceso Tele13 Radio- establece: “Agrégase, en el Código Penal, un nuevo artículo 345 bis, del siguiente tenor: Artículo 345 bis. - El que venda, distribuya, ofrezca, suministre, intermedie o facilite, por cualquier medio, la entrega a terceros de sustancias o medicamentos destinados a causar un aborto fuera de los casos permitidos por la ley, será castigado con presidio menor en su grado medio. La pena señalada en el inciso anterior se aumentará en un grado si la conducta se realizare a través de medios de comunicación social, internet o redes sociales, o si el autor obtuviere con ella un beneficio económico”.

El diputado Romero espera presentar la iniciativa la próxima semana, cuando se retome la actividad legislativa.

¿Dar la batalla cultural?

En Mesa Central, la editora Paula Valenzuela también señaló que existen otros proyectos de ley con lo que parlamentarios republicanos y nacional-libertarios buscan dar la llamada “batalla cultural”.

Diputados como Paz Charpentier, José Antonio Kast Adriasola o Hans Marowski ya presentaron una moción que busca ordenar la figura del apoderado escolar. Establece que, por regla general, el apoderado debe ser el padre, la madre, un tutor legal o un familiar cercano. Si se designa a un tercero, deberá existir una autorización formal.

La iniciativa, igualmente, prohíbe que personas que ocupen cargos de elección popular -como parlamentarios, alcaldes, gobernadores, consejeros regionales o concejales- puedan ser apoderados de estudiantes con quienes no tengan parentesco. Sus autores sostienen que buscan evitar que actores políticos influyan o intervengan en la vida escolar a través de esa figura y terminar con el concepto de los “multiapoderados”.

Otra iniciativa -que se presentará en los próximos días- también es de la diputada Charpentier y crea una acción judicial rápida para que un padre o una madre pueda acudir a la Corte de Apelaciones cuando estime que una autoridad, un colegio o cualquier persona está afectando su derecho preferente a decidir sobre la educación de sus hijos.

Es decir, busca que un tribunal intervenga de manera expedita para restablecer ese derecho.

La diputada Charpentier dijo a la radio que “en el contexto de un gobierno de emergencia, puedo entender que hoy día no tengamos mayoría en el Congreso para avanzar en temas valóricos que son fundamentales para nosotros. Eso lo entendemos, pero eso no significa que nosotros abdiquemos de la promoción de los principios e ideas que nosotros creemos mejores para la sociedad. Y eso lo hacemos con intensidad y perseverancia, y con una mirada de largo plazo en lo que hemos denominado batalla cultural”.

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