En un escrito de seis carillas que hizo llegar la noche del martes 2 de enero al Tribunal Supremo (TS) de la Democracia Cristiana, la ex ministra Mariana Aylwin, que enfrenta una solicitud de expulsión ante la instancia disciplinaria, dice desconocer la competencia del tribunal para resolver su caso.

En el último punto de su contestación ante el TS, Aylwin alude a que las acusaciones en su contra son "consideraciones son políticas", que "no tienen que ver con ninguna trasgresión a los estatutos. Por lo mismo, con el mayor respeto por el Tribunal Supremo, sostengo que no tiene competencia para dirimir sobre una acusación que pretende acallar opiniones políticas".

La ex ministra plantea que "este es un testimonio de las ideas que he sostenido y no una defensa de una acusación que resulta inaceptable en un partido democrático y en el siglo XXI".

A lo largo del documento que envió al TS, la hija del ex presidente Patricio Aylwin explica sus críticas y distanciamiento de la Nueva Mayoría, sus cuestionamientos a la alianza con el Partido Comunista, y denuncia un veto en una Junta Nacional de mayo pasado, que le impidió hacer uso de la palabra.

Además, cuestiona una "dudosa legitimidad" del consejo nacional de la DC para haber apoyado la candidatura presidencial de Alejandro Guillier en la segunda vuelta ante Sebastián Piñera, lo que a su juicio, hizo que el partido perdiera dignidad.

A continuación, algunas claves del documento que Mariana Aylwin envió al Tribunal Supremo de la DC:

Trayectoria y apego a la disciplina

"NUNCA he votado por un candidato que no sea del partido o el que el partido haya acordado en una instancia legítima. Participé lealmente como encargada programática representando al partido en la campaña de Ricardo Lagos y luego cumplí la misma función en la campaña de Soledad Alvear en la primaria del año 2005, candidatura que se vio truncada por la falta de apoyo partidario. Lo mismo hice durante la campaña a primarias del 2013, apoyando a nuestro candidato Claudio Orrego, que – abandonado por quienes corrieron a refugiarse en la popularidad de Michelle Bachelet- obtuvo un tercer lugar. Ahí no estuvieron muchos de los que hoy se arrogan una autoridad moral para acusarme.

Finalmente, apoyé lealmente a Carolina Goic, tanto en su programa como en la campaña territorial y a muchos candidatos al Congreso, en regiones y en Santiago, especialmente a jóvenes, lo que tampoco hicieron muchos de los que hoy me cuestionan".

 Por qué critica al PC y a la NM

"Manifesté mi discrepancia con la alianza con el Partido Comunista, porque tenemos una concepción radicalmente distinta respecto de la democracia y los derechos humanos. Pero la acepté, porque fue decisión de las instancias legítimas del partido. Manifesté mi discrepancia con el programa de Michelle Bachelet, especialmente en educación, en el cual nuestros equipos tuvieron escasa participación. Lo percibí como el inicio del predominio y la imposición de la visión de una izquierda rupturista, aprovechando una mayoría circunstancial. Manifesté mis críticas a la primera reforma educacional que, posteriormente, muchos han aceptado (incluso dentro del gobierno). Lo hice leal y desinteresadamente, desde la experiencia que tengo en el tema. Participé en las comisiones de Educación del Congreso Nacional, envié minutas y conversé con parlamentarios y dirigentes, pero con poco éxito. Excepcionalmente recibí una respuesta, nunca fui convocada al partido a dar mi opinión. He sido crítica de la forma en que el gobierno intentó imponer su programa como si fuera un dogma, muchas veces con un voluntarismo ideológico alejado de la realidad. Hoy una mayoría – privada y públicamente, no solo de oposición, también del gobierno - reconocen que las reformas fueron mal diagnosticadas, improvisadas y mal implementadas. He cuestionado el tono que se instaló en el debate público, dividiendo a los chilenos- incluso a quienes pertenecíamos a la NM- en progresistas y conservadores, o los defensores de los derechos sociales de las mayorías, versus los poderosos de siempre. Dirigentes y militantes de la Democracia Cristiana se prestaron para usar ese método, incluso haciendo campañas falsas- como instalar, en mi caso, que estaba defendiendo mi negocio educativo. Un invento que surgió dentro del partido. Puedo haber sido dura en juzgar el papel de la Democracia Cristiana en este gobierno que, teniendo una importante presencia en el Congreso, terminó siendo un actor irrelevante, sin voz propia en la mayoría de las reformas y acoplándose al tono maniqueo del gobierno. Pero jamás he sido irrespetuosa ni he descalificado a persona alguna.

Por lo demás, advertí (con otros y representando a muchos demócratas cristianos) que sin nuestra presencia activa, la NM terminaría entregándole el gobierno a la derecha. Desgraciadamente los hechos me dieron la razón".

Respaldo DC a Guillier y "dudosa legitimidad" de consejo nacional

"La reacción de algunos dirigentes de la Democracia Cristiana al día siguiente de la primera vuelta- con el diputado Rincón que llamó a apoyar a Guillier y que ha sido el símbolo de violencia en contra de las mujeres- pidiendo la renuncia de Carolina Goic a la Presidencia del partido, ha sido una de las escenas más obscenas de los últimos años en la Democracia Cristiana. Así también, la reacción del Consejo Nacional (de dudosa legitimidad), que antes de las 24 horas y sin ninguna condición decide hacer un llamado a apoyar al senador Guillier para la segunda vuelta, fue otro acto de un partido que ha perdido su dignidad.

La Democracia Cristiana se desdibujó con su participación en el gobierno de la Nueva Mayoría, se asimiló a los partidos de izquierda, perdió su identidad – salvo escasas excepciones- y terminó por abandonar su potencial electorado. No fue capaz de convocar con un discurso renovado, nuevo, diferenciador. Nuestro nombre, dolorosamente está ligado a malas prácticas, apego al poder, los mismos de siempre, incluso a corrupción, desfavoreciendo la elección de nuevos candidatos que – al contrario, bajo el alero de partidos o movimientos nuevospodrían haber resultado electos. La Democracia Cristiana no ha sido capaz de hacer debate de fondo, no ha sido capaz de entender los cambios y la complejidad de la sociedad actual, ha desvalorizado el patrimonio construido durante los gobiernos de la Concertación, no ha sido capaz de hacer una sola autocrítica, no ha sido capaz de abandonar prácticas caudillistas, ni generar respuestas para los nuevos problemas".

Fuga de militantes y triunfo de la derecha

"El partido parece haber decidido que sólo es legítimo conversar hacia la izquierda. El resto de los partidos o movimientos o centros de pensamiento estarían proscritos para dialogar con ellos. Hay tolerancia hacia un lado, a veces casi servil, e intolerancia absoluta hacia el otro. Nuestro partido fue pluriclasista (nacional y popular en palabras de otra época), hoy hemos ahuyentado a profesionales, intelectuales, artistas y qué decir empresarios. Mientras en la derecha hay sectores que están evolucionando y renovando su pensamiento, nosotros miramos hacia el pasado o hacia los postulados de una izquierda también trasnochada. Por eso ganó la derecha, porque le regalamos la modernidad, un lenguaje más pragmático, los cambios con sensatez, incluso el desarrollo con contenido social. Es nuestra gran responsabilidad".

Veto en Junta Nacional

"Se nos acusa por no hacer estos planteamientos dentro de las instancias partidarias en circunstancias que en ellas no nos han dejado expresarnos. En la Junta Nacional de mayo, pedí la palabra y no sólo no me la dieron, sino me mandaron recado de que no hablara. En la última Junta Nacional de agosto, solo pudieron entrar los delegados. Estuve tras las rejas en la entrada y reconozco que, con mucho dolor, pude ver el tenor de la discusión y el maltrato entre camaradas a través de una pantalla. Por otra parte, pensar que hablar por los medios es algo desleal, es vivir de espaldas al tiempo de las redes sociales y la infinita ampliación de la comunicación. Un partido que no use esos medios, está condenado al fracaso. En todo caso, adjunto documentos planteados ante el partido, a sus instancias regulares y ante la Junta Nacional".

Desconocimiento del Tribunal Supremo DC

"Todas estas consideraciones son políticas, no tienen que ver con ninguna trasgresión a los estatutos. Por lo mismo, con el mayor respeto por el Tribunal Supremo, sostengo que no tiene competencia para dirimir sobre una acusación que pretende acallar opiniones políticas. Por lo tanto, este es un testimonio de las ideas que he sostenido y no una defensa de una acusación que resulta inaceptable en un partido democrático y en el siglo XXI".

Revisa el escrito de Mariana Aylwin

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