A exactamente dos meses del cambio de mando, el presidente Gabriel Boric concedió una extensa entrevista al diario El País, en la que realizó un balance político y personal de su administración, en la antesala de entregar la banda presidencial a José Antonio Kast que, tras haber sido derrotado como candidato hace cuatro años por el propio Boric, logró una contundente victoria electoral el pasado domingo 14 de diciembre, imponiéndose a la postulante oficialista Jeannette Jara.

El mandatario saliente abordó el escenario que enfrenta Chile luego de años marcados por movilizaciones sociales y demandas impulsadas mayoritariamente desde la izquierda, contexto en el que el país parece inclinarse ahora hacia un giro político a la derecha, en busca de respuestas frente a temas como la inseguridad, la crisis migratoria y la incertidumbre económica mundial. 

El proceso constituyente y la pérdida de expectativas

Según expuso El País, el fallido proceso constituyente no solo condicionó el desarrollo del Gobierno, sino que también impactó directamente en las expectativas de amplios sectores de la ciudadanía, convirtiéndose, según analistas, en uno de los factores que explican la victoria de José Antonio Kast.

Sobre este punto, Boric fue categórico: “La esperanza se vio frustrada y surgió una suerte de escepticismo con la política como entidad transformadora”. En esa línea, agregó que se instaló una nueva exigencia ciudadana: “Una vuelta a la idea de que, si no van a poder transformar las cosas para mejor, lo mínimo que exijo es orden”.

El Presidente también hizo una autoevaluación crítica respecto del manejo de la seguridad pública, uno de los ejes centrales del debate electoral. “Creo que no hubo una capacidad de convencer a la mayoría de la población de que podíamos representar un orden deseable”, reconoció.

En ese sentido, detalló que, pese a los avances legislativos, el Gobierno no logró generar confianza suficiente: “El elemento más significativo en el resultado de las elecciones fue el tema de la seguridad. Pese a que aprobamos más de 70 leyes en esta materia, que mejoramos las condiciones de los Carabineros, no logramos para la mayoría de la población ser lo suficientemente creíbles”.

El orden, el miedo y el resultado electoral

Boric profundizó en el análisis del comportamiento electoral y del rol que, en su opinión, juegan las emociones en la política actual. “La izquierda sigue sin representar el deseo de orden. El orden no tiene por qué ser de derecha. El orden es certeza, es estabilidad. Nadie quiere un país desordenado”, afirmó.

Asimismo, reconoció que el escenario emocional fue determinante: “Las elecciones hoy en día se mueven principalmente por sentimientos. Si nosotros en 2021 logramos movilizar la esperanza, ahora la derecha logró movilizar, y no lo digo despectivamente, el miedo al otro, a la delincuencia, a la precariedad económica”.

El jefe de Estado admitió que los procesos constitucionales fallidos erosionaron la confianza en un cambio profundo. “La esperanza se frustró en los procesos constitucionales”, sostuvo, añadiendo que, aunque su administración consiguió reformas, estas no alcanzaron las expectativas iniciales.

“Nuestro Gobierno, siendo minoría parlamentaria, logró transformaciones, pero menos heroicas que las que habían despertado el ánimo de cierto sector de la población”, explicó. En ese contexto, afirmó que la demanda por orden no es abstracta: “Ante la frustración con un proyecto muy transformador surge una demanda por orden que está vinculada a hechos reales. La delincuencia y el fenómeno migratorio son muy reales en Chile”.

De cara al fin de su mandato el próximo 11 de marzo, Boric reflexionó sobre el sentido de la política democrática y se distanció de los discursos grandilocuentes. “La política democrática no es de heroísmo, sino de consistencia, responsabilidad y transformación real de las condiciones de vida de la gente”, afirmó.

Finalmente, concluyó con una advertencia clara: “Yo puedo tener discursos incendiarios, encontrar antagonistas, prometer cualquier cosa, pero si la calidad de la vida no mejora, es irrelevante”.

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