Con la promulagación de una reforma a la Constitución, el Presidente Sebastián Piñera dio inicio este lunes al proceso constituyente que en su cronograma considera un plebiscito el próximo 26 de abril.

La paridad, sumado a los cupos indígenas y mecanismos para incentivar la presencia de independientes en el eventual órgano constituyente fueron los temas que tensionaron el debate parlamentario esta semana, y donde incluso la UDI terminó congelando su participación en instancias de Chile Vamos, en señal de molestia al respaldo de Evópoli y parte de RN a estas propuestas.

Se trató de un debate legislativo complejo, con varias idas y vueltas. En esta nota explicaremos algunas de las claves para entender lo que ocurrió esta semana en el Congreso y, en definitiva, cómo será el plebiscito constituyente de abril, el proceso de redacción de la eventual nueva carta fundamental y los temas que quedan pendientes.

¿Qué es lo que ya está promulgado?

El Congreso aprobó y dejó en condiciones de convertirse en ley este lunes un proyecto de reforma constitucional que permite la realización del plebiscito del 26 de abril, donde se busca consultar a la ciudadanía sobre la necesidad o no de modificar la Constitución, así como del organismo que redactará el eventual nuevo texto. 

El proyecto viene a materializar el “Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución” suscrito por partidos de Chile Vamos, la ex Nueva Mayoría (sin el PC) y sectores del Frente Amplio el pasado 15 de noviembre, en medio del estallido social en Chile, y donde se encomendó a una comisión de expertos la redacción de la propuesta de ley.

La reforma aprobada por el Congreso contempla los siguientes puntos.

*La realización del plebiscito:

Este se realizará el 26 de abril y se le preguntarán dos cosas a la ciudadanía. 

  • Si aprueba o rechaza la posibilidad de contar con una nueva Constitución.
  • Cuál debe ser el órgano a cargo de la redacción de la nueva carta fundamental
  • Si a través de una Convención constituyente, integrada por personas especialmente electas para estos efectos y que luego de terminar con su mandato se disuelve. En términos prácticos, es el equivalente a la Asamblea Constituyente, y que será integrada por 155 miembros.
  • Si a través de una Convención mixta, integrada en un 50% por parlamentarios y en un 50% por ciudadanos electos especialmente para estos efectos. Se estableció un total de 172 miembros, repartidos de forma equitativa entre los segmentos antes descritos. 

Este es un ejemplo de cómo podría ser la cédula electoral o papeleta del plebiscito.

*Funcionamiento de la convención

En caso que triunfe la opción de una nueva Constitución, los integrantes de la instancia que se imponga en el plebiscito serán electos el 25 de octubre, la misma fecha que se realizarán los comicios municipales y de gobernadores regionales. Sus miembros serán electos a través de un sistema electoral proporcional, el mismo con que se eligieron a los diputados y senadores en 2017. ¿Habrá paridad, cupos para pueblos originarios y mecanismos para asegurar la presencia de independientes? Eso lo abordaremos en detalle más adelante, pues no forma parte de lo que el Congreso despachó a ley durante esta semana.

Los constituyentes tendrán como mandato redactar una nueva Constitución, a partir de una “hoja en blanco”. Es decir, no se tomará como referencia la Constitución actual, que data de 1980, ni tampoco sus reformas realizadas hasta esta fecha. Todo se discutirá desde cero, lo que no obsta que aspectos de la actual carta fundamental se mantengan en los mismos términos que se encuentran ahora. 

Los temas se someterán a votación, donde se requerirá de ⅔ de los constituyentes para aprobar algún punto. Esto los obliga a buscar acuerdos y posiciones intermedias.

La constituyente tendrá limitaciones. Todo lo que resuelvan deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.

Del mismo modo, sus integrantes no podrán atribuirse el ejercicio de la soberanía o asumir otras funciones más allá de redactar la Constitución.

La discusión tampoco podrá eternizarse. Se fijó un plazo de trabajo de 9 meses, que podrá prorrogarse por otros tres meses en caso que no se logre un acuerdo.

*Plebiscito de salida

Una vez que la convención entregue su propuesta, el gobierno convocará a un nuevo plebiscito, donde la ciudadanía deberá pronunciarse sobre el nuevo texto. ¿Qué pasa si se rechaza? En este evento, continuará vigente la actual Constitución. 

¿Por qué había tanta premura en aprobar este proyecto?

El Servel requería que la reforma estuviera aprobada al menos 120 días para organizar el proceso, para elaborar el padrón preliminar y definitivo, el que debe estar publicado un mes antes de los comicios. Se estima que el plebiscito tendrá un costo de al menos $30 mil millones.

¿Quienes podrán votar en el plebiscito?

Los chilenos o extranjeros con derecho a voto mayores de 18 años. Los ciudadanos que residen en el exterior también podrán ser parte del proceso, aunque -por el momento- solo podrán votar en la consulta del 26 de abril, no así en la elección de los constituyentes.

El llamado de las autoridades es a verificar el domicilio electoral ingresando a este enlaceEl plazo para hacer cambios a este aspecto vencerá una vez que se publique el decreto en que se llama a plebiscito, lo que debería ocurrir en cosa de días. 

¿Qué pasó con la paridad, los pueblos originarios e independientes? (Y por qué fue tan polémico)

Fue sin duda el aspecto más controversial del debate parlamentario de esta semana. Lo primero que debes saber es que el acuerdo del 15 de noviembre no consideró estos tres aspectos, por lo que la comisión técnica que redactó la propuesta no elaboró indicaciones en esta materia. Eso sí, varios de sus miembros dejaron en claro que eran partidarios de que esto se abordara a través de enmiendas o bien de proyectos complementarios.

Durante la tramitación de la reforma constitucional, parlamentarios del Frente Amplio y la Oposición promovieron una indicación que buscaba asegurar la paridad de género y cupos indígenas dentro de la constituyente, del mismo modo que amarrar mecanismos para que los independientes puedan competir y ser electos, considerando que el sistema proporcional tiende a “premiar” a las listas o coaliciones.

Esta enmienda generó posiciones encontradas al interior de Chile Vamos: mientras que algunos rechazaban que se incluyeran aspectos que no eran parte del acuerdo, otros derechamente rechazaban estos incentivos, asegurando que los candidatos debían competir en igualdad de condiciones. En tanto, otro sector comenzó a promover la idea de tramitar estos aspectos a través de proyectos de ley diferentes, asegurando que de esa forma se respetaba el acuerdo y, por otro, se lograba el objetivo de asegurar la presencia de mujeres, representantes de pueblos originarios e independientes.

La Comisión de Constitución de la Cámara aprobó estas indicaciones. Sin embargo, fueron rechazadas en la Sala por falta de quórum, luego que parlamentarios RN y Evópoli rechazaran o se abstuvieran en medio del reclamo de la UDI para que se respetara el acuerdo.

Pero había un “plan B”: Apenas se rechazó en Sala, la Comisión de Constitución comenzó a tramitar los proyectos de ley alternativos, que habían sido presentados por parlamentarios RN, y con que se buscaba reponer la paridad, los cupos indígenas y la elección de independientes.

En paralelo, en el Senado ocurrió una tramitación similar: la respectiva comisión de Constitución aprobó las indicaciones sobre esta materia, pero estas fueron rechazadas en la Sala. De esa forma, el Congreso despachó la tarde del jueves la reforma constitucional que permite el plebiscito, pero dejando fuera las cuotas de género, la integración de pueblos originarios e independientes.

Pero, solo unas horas después, la sala de la Cámara aprobó por amplio margen los proyectos que buscaban reponer estos aspectos. El respaldo de legisladores RN y de Evópoli a estas iniciativas desataron una fuerte molestia en la UDI, partido que decidió congelar su participación en las reuniones de Chile Vamos.

Ahora el debate continuará en el Senado, donde desde la oposición han anunciado que buscarán incluir un cuarto aspecto: el voto chileno en el exterior en la elección de los constituyentes. 

¿En qué consiste la propuesta sobre paridad?

La Cámara aprobó un proyecto de ley que establece principalmente dos cosas.

  1. Las listas deberán estar encabezadas por una candidata mujer, para luego ordenarse sucesivamente de manera alternada entre hombres y mujeres (esto porque, según la experiencia comparada, muchas veces pasa que las mujeres quedan al final de la papeleta, lo que reduce sus probabilidades de elección)
  2. Un mecanismo de corrección: Luego de la elección se aplicará este macanismo para tender a que exista un 50% de representantes de cada género en la constituyente (Esto se traduce en un mínimo un 45% y máximo un 55% de cada uno)

¿Cómo funcionarán los cupos para pueblos originarios?

La Cámara aprobó el establecer cupos reservados para representantes de los siguientes pueblos originarios: Aymara, Quechua, Atacameño o Likan Antay, Diaguita, Colla, Rapa Nui, Kawésqar, Yagán y Mapuche.

Lo que queda pendiente de resolver es cómo se elegirán a los representantes de estos pueblos y cuántos cupos se destinarán, tema que fue rechazado en la Cámara y donde el Senado jugará un rol clave.

¿Cómo se incentivará la elección de independientes?

Se establecieron dos cosas

  1. Dos o más candidatos o candidatas podrán formar un pacto electoral para un distrito
  2. Rebaja de requisito: La Cámara aprobó abajar de un 0,5% a un 0,4% el requisito de firmas que deberá reunir un candidato para poder competir. El porcentaje se calcula sobre el número de votantes que participó en la última elección de diputados. 

Este es un ejemplo: En el distrito 10 (La Granja, Macul, Providencia, Ñuñoa, Santiago y  San Joaquín) votaron 469.404 personas en la elección de diputados de 2017. 

Esto significa que un candidato independiente deberá reunir 1.877 firmas, lo que representa un disminución de 470 rúbricas respecto de si el requisito fuera de 0,5%.

La posibilidad de que estos tres aspectos sean parte del proceso dependerá de lo que decida el Senado. Lo mismo con otros temas que han surgido en los últimos días, como la demanda de cupos para la diversidad sexual.

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