Hay una discusión que lleva dos meses instalada de manera reservada en el Senado: qué pasa cuando un parlamentario contrata, con recursos públicos, a alguien con quien mantiene un vínculo familiar o personal.
La pregunta volvió a aparecer a propósito de una revisión que lleva adelante la Comisión de Ética del Senado y que inicialmente puso la mirada sobre las senadoras Camila Flores y Fabiola Campillai.
Pero este martes, Reportajes Teletrece destapó un tercer caso que hasta ahora no había sido revelado.
Es el del senador independiente Pedro Araya.
Senador Araya contrató a las dos hijas de su pareja, la exministra Blanco
El parlamentario tiene entre su equipo de asesores a Antonia Amunátegui Blanco, hija de su pareja, la exministra Javiera Blanco.
Amunátegui es abogada y actualmente trabaja como asesora legislativa y parlamentaria de Araya, con una remuneración superior a los dos millones de pesos mensuales.
El senador Araya defendió la contratación y asegura que su decisión se basó en sus antecedentes profesionales.
“Antonia es una destacada abogada que ha trabajado en el ámbito principalmente privado, y tiene un extenso currículum. La contratamos en razón del currículum que tenía y porque necesito una persona de confianza que sea mi asesor jurídico”, explicó el senador, en conversación con Reportajes de Teletrece.
Pero hay un dato más.
Antonia no es la primera hija de Javiera Blanco que trabaja con el senador.
Un mes antes de que Antonia llegara al equipo de Araya, en octubre de 2025, su hermana Ignacia Amunátegui Blanco dejó de trabajar con el parlamentario.
Senador Araya defiende contratación de hijas de su pareja: "No tengo parantesco ningún grado de parentesco"
Ante esto, Araya recalcó que entre él y ambas mujeres no existe un vínculo de parentesco.
“Yo no tengo una relación de parentesco ni con Ignacia ni con Antonia, no son parientes míos. Además, es de público conocimiento que son hijas de mi pareja, pero yo no tengo ningún grado de parentesco con ellas dos”, sostuvo.
Antonia Amunátegui, actual asesora jurídica de Araya, también es influencer y utiliza sus redes sociales para promocionar distintas marcas de ropa. Algunas de esas publicaciones fueron realizadas desde dependencias del Congreso Nacional.
Consultado por esta situación, Araya respondió que se trata de una práctica propia de las nuevas generaciones.
“Tenemos que entender lo que son las generaciones jóvenes, que muchas veces deciden mostrar lo que están haciendo en su lugar de trabajo, cuando salen a comer (…) porque es parte de la cultura que tienen hoy los jóvenes”, señaló.
Las investigaciones a senadoras Flores y Campillai por casos de nepotismo
El caso aparece en medio de una discusión que ya había puesto la atención sobre otras parlamentarias.
Entre los casos revisados están los de Camila Flores y Fabiola Campillai.
En el caso de Flores, la comisión puso atención en la contratación de Mauricio González Tobar como jefe de gabinete. González llegó al equipo de la senadora en marzo con un sueldo de 450 mil pesos y, posteriormente, tras la llegada de Flores al Senado, pasó a tener un contrato indefinido por 3 millones 600 mil pesos.
En el caso de Fabiola Campillai, se trata de la contratación de su yerno, Gerard Cortés, como personal de apoyo del Senado. El sujeto tiene antecedentes penales y una causa vigente.
“Estamos a la espera de la resolución de la Comisión de Ética, pero sin ningún miedo porque, como ustedes saben, quien nada hace, nada teme”, señaló la senadora Campillai respecto al tema.
Para Michel Figueroa, director ejecutivo de Chile Transparente, el problema está precisamente en la relación personal que existe detrás de estas contrataciones.
“Si bien es conocido en el mundo político la relación que hay de forma permanente con su pareja y se termina contratando a una persona que tiene los méritos como el título de abogado, sabemos que la razón de estar ahí prima en mayor medida la decisión de mantener una relación personal que la razón de ofrecer una buena asesoría técnica al Congreso”, sostuvo.
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