Esta semana, Spotify, el servicio de streaming de música digital más masivo del mundo se vio envuelto en una grave polémica. 

Resulta que la app, creada en Suecia en abril del 2006, sería usada por bandas delictuales de este mismo país como una forma de lavado de dinero, de acuerdo con la información entregada por medios locales. 

Estos grupos criminales "llevan años utilizando dinero que ganan obtenido con tráfico de drogas, robos, fraudes y sicariato para pagar por descargas falsas de música publicada por artistas con vínculos con los delincuentes", según consignó recientemente el medio mexicano El Universal

De acuerdo con lo señalado por el medio citado, esta situación fue "confirmada por cuatro miembros de bandas diferentes que operan en Estocolmo y con datos entregados por un investigador de la policía". 

Incluso un miembro de una de estas bandas dedicadas a actividades ilícitas afirmó que "puedo decir con una certeza del 100% que esto ocurre. Yo mismo estuve implicado".

Por su parte, la aplicación emitió un comunicado en respuesta, indicando que "las descargas manipuladas son un desafío para toda la industria y que la empresa trabaja duro para abordar este problema".

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