Como si estuviéramos en el futuro, un profesor japonés ha desarrollado un prototipo de pantalla de televisión que se puede lamer e imita los sabores de los alimentos, en un invento que acerca cada vez más a la sociedad a la creación de una experiencia virtual multisensorial.

El dispositivo llamado Taste the TV (TTTV) utiliza un carrusel de 10 botes de sabores que se pulverizan combinados para recrear el sabor de un alimento en concreto. La muestra de sabor rueda en una película higiénica sobre la pantalla para que el espectador pueda saborear y probar.

Según el profesor de la Universidad de Meji, Homei Miyashita, este tipo de tecnología puede conectar de mejor forma a las personas del mundo exterior en la era del covid-19. 

“El objetivo es hacer posible que las personas tengan experiencia en algo parecido a comer en un restaurante del otro lado del mundo estando en casa”, comentó su creador.

Miyashita trabaja con un equipo de 30 estudiantes que han producido diversos dispositivos relacionados con el sabor, incluido un tenedor que hace que la comida tenga un sabor más real. 

Además, aseguró que él mismo construyó el prototipo de TTTV durante el 2020 y que la fabricación de una versión comercial tendría un valor de unos $875 dólares.

Para probar los sabores del mundo

Entre las posibles aplicaciones de este dispositivo, se encuentra la formación a distancia para chefs y cocineros, así como concursos de degustación o cursos que se podrían llevar a cabo por medio del metaverso.

El profesor Miyashita también comentó haber tenido conversaciones con empresas de comida que podrían usar su tecnología en aplicaciones para testear sabores de comidas antes de comprarlas, pudiendo replicar el sabor de una pizza o de un chocolate.

A futuro, espera crear una plataforma en la que todos los usuarios puedan compartir y descargar de los sabores del mundo, de forma similar a lo que se hace con la música en la actualidad.

En la presentación del Taste the TV, una estudiante le dijo a la pantalla que quería probar chocolate dulce. Enseguida, una voz automatizada repitió la orden y unos chorros de sabor rociaron una muestra sobre una lámina de plástico. "Es como el chocolate con leche", confirmó la joven.

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