Existen varias teorías que suponen que la Tierra tiene una forma distinta a la que se ha comprobado científicamente a lo largo de los años. Por ejemplo, algunas personas creen que nuestro planeta es plano, mientras que otros piensan que tiene el aspecto de una dona.

Sin embargo, decir que la Tierra es redonda tampoco es una afirmación precisa, porque la forma del planeta está achatada por los polos. Esto quiere decir que tampoco es una esfera perfecta, porque la parte del Ecuador (la línea imaginaria que divide al planeta en dos hemisferios) está más abultada.

National Geographic indica que lo más acertado es decir que la Tierra es una esfera ovalada o elipsoide, porque explican que es similar a lo que pasa al girar una masa de pizza porque, ya que la fuerza centrífuga resultante de la rotación del planeta, hace que la masa se acumule entre sus dos hemisferios. 

Desafortunadamente, los satélites existentes no nos permiten fijarnos en esa deformación, porque solo nos entregan fotos parciales del mundo, es decir, no muestran su estructura en su totalidad, sino que solamente vemos una diminuta parte de nuestro planeta. 

La apariencia de la Tierra está en continua modificación

Como nuestro planeta está compuesto en un 71% de agua, es difícil dar con su forma específica. También tiene valles y montañas, por lo tanto su superficie tampoco es regular.

Tomando esto en consideración, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos asegura que la forma de la Tierra cambia siempre. Esto porque las mareas afectadas por la Luna provocan que nuestra Tierra no tenga una forma definitiva. 

NatGeo agrega que los movimientos tectónicos también alteran la estructura de nuestro planeta, al igual que las erupciones volcánicas y colisiones de meteoritos.

 

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