La creencia más popular sobre la extinción de los dinosaurios es que un meteorito cayó en Yucatán (México) hace unos 66 millones de años, el que causó una serie de reacciones en cadena en el planeta que terminó matándolos a todos.

No obstante, ahora un nuevo estudio arroja que habría sido otro suceso el que provocó la extinción de los dinosaurios.

Según el reciente estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y mencionado en Gizmodo, la causa de la muerte de los dinosaurios estaría asociada a erupciones volcánicas.

Hasta ahora se sabe de cinco extinciones masivas que han tenido lugar en la Tierra. Hay dos teorías que podrían explicarlas: una es la caída de meteoritos; la otra, periodos de intensa actividad volcánica. 

Este estudio propone que cuatro de estas extinciones masivas, incluida la de los dinosaurios, se asocian a la actividad volcánica. 

Nuestros resultados hacen muy difícil ignorar el papel que jugó el vulcanismo en estas extinciones”, señala uno de los autores de la investigación, Brenhin Keller.

Se trata de erupciones volcánicas que el hombre no ha visto

Pero estas erupciones volcánicas no son como las que acostumbramos a ver. No. Son algo que ningún ser humano ha vivido. Se trata de inundaciones de basalto inmensas, que cubren grandes regiones de lava.

Para hacerse una idea, una inundación de basalto puede contener unos 100.000 kilómetros cúbicos de magma. 

Mientras que una de las erupciones más terribles, la erupción del Monte Santa Helena, por otra parte, sólo liberó un kilómetro cúbico de magma. Por su parte, la erupción de Monte Tambora (la mayor erupción registrada de la Historia) en Indonesia en 1815, sólo tuvo 160 kilómetros cúbicos.

Cabe señalar que la discusión sobre si fueron los volcanes o los meteoritos la causa de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno.

Sin embargo, estudios anteriores se han declinado por la teoría de los meteoritos, aunque el hecho de un episodio de gran magnitud de volcanismo ocurrido en las Trampas de Deccan ha hecho dudar a algunos científicos.

Pero hasta que no haya un consenso no se puede asegurar nada, y la duda seguirá motivando a los investigadores.

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