El reciente cambio de horario de verano a invierno en Chile, aplicado a las 00:00 horas de este domingo 5 de abril, no solo puede alterar la rutina de las personas. Las mascotas domésticas también experimentan ajustes en su organismo, especialmente en su ritmo circadiano, conocido comúnmente como el reloj biológico.
Este proceso, que regula funciones esenciales como el sueño, el apetito y los niveles de actividad, puede generar cambios conductuales tanto en humanos como en animales. Así lo explica una especialista veterinaria de Pawer, quien detalla el impacto de esta modificación horaria. "Esto se debe principalmente a que el reloj biológico se encarga de dictar conductas y hábitos tales como despertar, regular el sueño, tener apetito, etc."
Uno de los grupos más sensibles a esta transición son las mascotas jóvenes y geriátricas, ya que se encuentran en etapas donde sus rutinas aún se están formando o ajustando. En estos casos, el adelanto o retraso de una hora puede dificultar su proceso de adaptación.
Entre los principales efectos detectados tras el cambio de hora destacan el nerviosismo, la irritabilidad, alteraciones en el apetito, ya sea aumento o disminución, además de problemas para dormir o un mayor nivel de cansancio durante el día.
Desde Pawer aclaran que, si bien estos síntomas pueden generar preocupación, suelen ser transitorios: "Estos síntomas no son graves y mejoran con el paso de los días, pero tal como nosotros, entrarán en una etapa de cambios donde pueden generarse conflictos en la relación tutor-mascota”.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan adoptar una actitud más comprensiva durante los primeros días. La clave está en flexibilizar las rutinas y observar de cerca cualquier cambio en el comportamiento de los animales.
En esa línea, sugieren ajustes prácticos como modificar gradualmente los horarios de alimentación o incorporar refuerzos positivos: “podemos acomodar los horarios de comida o dar algunos snacks y premios para disminuir la ansiedad, entre raciones”.
Asimismo, reforzar el vínculo afectivo mediante mayor tiempo de juego y contacto físico puede contribuir a que las mascotas liberen energía, facilitando la regulación del sueño.
Finalmente, los expertos advierten que, ante señales más complejas, como la falta de apetito o alteraciones persistentes del sueño, es fundamental acudir a un profesional. La atención oportuna en un centro veterinario permite descartar problemas mayores y resguardar la salud de los animales en este periodo de adaptación.