El cambio de hora previsto para HOY, sábado 5 de septiembre, marcará el inicio del horario de verano y obligará a ajustar nuevamente los relojes. Aunque para muchas personas significa contar con más luz natural durante la tarde, la modificación también puede generar alteraciones temporales en el sueño.
Durante los primeros días, el cambio puede traducirse en mayor somnolencia, dificultades para concentrarse y una menor sensación de descanso, debido al desajuste que experimenta el organismo al modificar sus horarios habituales.
El doctor Álvaro Vidal, neurólogo de la Unidad del Sueño de Clínica MEDS, explicó que, desde el punto de vista fisiológico, el horario de invierno resulta más favorable para el organismo.
"Es mejor el horario de invierno, ese horario donde amanece y se oscurece más temprano, porque eso, en definitiva, es el que reproduce más fielmente las condiciones fisiológicas y más similar a los patrones de secreción de melatonina que deben existir", señaló.
Sin embargo, el especialista reconoció que el horario de verano suele ser mejor recibido por la población debido a que permite disponer de más horas de luz para realizar actividades personales, físicas y familiares.
Mantener horarios regulares es clave:
Para enfrentar de mejor manera la modificación, Vidal recomendó mantener una rutina estable de sueño, procurando acostarse y levantarse siempre a horarios similares, incluso durante los fines de semana.
En cuanto a la cantidad de descanso, indicó que lo recomendable es dormir entre siete y ocho horas, evitando que el tiempo de sueño sea inferior a seis horas.
La alimentación y el consumo de estimulantes también pueden influir en el descanso. El neurólogo aconsejó no comer demasiado tarde y evitar la cafeína después del mediodía, ya que puede aumentar la activación durante las horas previas al sueño.
Según explicó, estos hábitos también pueden ayudar a disminuir las interrupciones nocturnas que afectan la continuidad del descanso.
¿Qué hacer antes de ir a dormir?
El especialista también puso énfasis en la importancia de generar un ambiente de relajación antes de acostarse. Entre las alternativas mencionó los ruidos blancos y la música relajante, pero llamó a evitar la televisión y las pantallas durante ese período.
Además, recomendó no utilizar el momento de acostarse para repasar los problemas del día o comenzar a planificar las actividades de la jornada siguiente.
Otras opciones mencionadas para favorecer la relajación son tomar un vaso de leche tibia o darse una ducha corta con agua tibia.
Otro de los hábitos que el especialista llamó a revisar es el uso excesivo de alarmas en los teléfonos celulares.
"Genera un sueño fraccionado de muy mala calidad y no mejorará el rendimiento durante el día. Además, está el riesgo de no despertar a tiempo para iniciar las actividades del día y es más bien un estresor que puede repercutir en la calidad del descanso", sostuvo Vidal.
De esta manera, mantener horarios regulares, cuidar los hábitos durante las horas previas a dormir y reducir los estímulos que interrumpen el descanso pueden facilitar la adaptación al horario de verano durante los primeros días posteriores al cambio.