Con la llegada de la temporada de vacaciones para estudiantes, los padres y madres aprovechan la instancia para solicitar sus descansos legales entre enero y febrero y así poder salir con sus hijos.

Sin embargo, al retomar sus funciones laborales en el mes de marzo, algunos trabajadores se quejan de llegar con la sensación de no haber recuperado energías a pesar de los días.

Según el psicólogo y académico de ADIPA, Jaime Olivos, este problema se debe a la incapacidad de desconectarse del celular y de las responsabilidades laborales, incluso lejos de la oficina

Cuántos días deberían durar las vacaciones, según experto 

En este contexto, el experto advierte que la hiperconectividad está afectando de forma directa la calidad del descanso y la salud mental durante el verano.

Nuestro cerebro se habitúa a la estimulación constante del celular y al estado de alerta propio del trabajo, debido a esto, las notificaciones activan circuitos de recompensa (dopamina) y generan un hábito difícil de romper.

“Aún en la playa, muchas personas sienten la compulsión de revisar el teléfono o pensar en pendientes laborales. Es un patrón aprendido que produce ansiedad si intentamos desconectar”, señala el especialista.

Este fenómeno se potencia con la telepresión laboral: la sensación de tener que responder mensajes de inmediato, incluso fuera del horario de trabajo.

Por otro lado, tomarse sólo un par de días libres no garantiza una recuperación real. Para lograr un verdadero descanso psicológico, explica Jaime Olivos, es necesario alcanzar el desapego mental del trabajo, lo que es posible lograr con 7 a 15 días de vacaciones en adelante.

“Puedes estar físicamente fuera de la oficina, pero seguir rumiando problemas laborales. Ese descanso no sirve. El factor clave es dejar de pensar en el trabajo y permitir que los sistemas de alerta bajen las revoluciones”, sostiene el experto de ADIPA.

Publicidad