Durante décadas, la metformina ha sido considerada el tratamiento de referencia para millones de personas con resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Aunque su uso está ampliamente extendido desde mediados del siglo pasado, investigadores sostienen que su funcionamiento aún guarda aspectos que la ciencia recién comienza a descifrar.
Un estudio publicado en 2025 en la revista científica Science Advances plantea que este medicamento no solo ejerce sus efectos sobre el hígado y el intestino, como se creía hasta ahora, sino que también actuaría directamente sobre el cerebro para ayudar a regular los niveles de glucosa.
El trabajo fue encabezado por Makoto Fukuda, neurobiólogo del Baylor College of Medicine, en Estados Unidos, quien explicó que el sistema nervioso central desempeña un papel fundamental en el control del metabolismo.
Una proteína cerebral sería esencial para el efecto del medicamento
Para poner a prueba esta teoría, el equipo utilizó ratones modificados genéticamente que no contaban con la proteína Rap1 en una región específica del cerebro conocida como el núcleo ventromedial del hipotálamo (VMH).
Los resultados mostraron que estos animales, alimentados con una dieta alta en grasas, dejaron de responder al tratamiento con metformina. En contraste, sí mantuvieron la respuesta frente a otros medicamentos utilizados para controlar la diabetes, como la insulina y los agonistas del GLP-1.
Según los autores, esto indica que la acción de la metformina depende específicamente de la vía de señalización asociada a la proteína Rap1.
Otro de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores fue la elevada sensibilidad del cerebro al fármaco.
Durante los experimentos, administraron una microdosis de apenas 1 microgramo de metformina directamente en el cerebro de ratones con obesidad. Esa cantidad, muy inferior a la utilizada mediante administración oral o periférica, consiguió disminuir de manera significativa la glucosa en la sangre.
Los científicos atribuyen este efecto a la activación de las neuronas SF1, relacionadas con el control del apetito, el metabolismo energético y la regulación del azúcar en el organismo.
En el estudio señalaron que este resultado sugiere que el cerebro responde a concentraciones extremadamente bajas del medicamento, lo que podría cambiar la forma en que se diseñen futuras terapias.
Más allá del tratamiento de la diabetes tipo 2, los autores consideran que este mecanismo podría ayudar a comprender otros efectos atribuidos previamente a la metformina, entre ellos su posible relación con el envejecimiento cerebral y la longevidad.
Si estos resultados logran confirmarse en futuras investigaciones, podrían contribuir al desarrollo de tratamientos más específicos y ofrecer una nueva perspectiva sobre uno de los medicamentos más utilizados en el mundo para controlar la diabetes.