Es una banda adhesiva como ninguna otra: se adhiere tanto a superficies lisas como rugosas, sin importar si están secas o mojadas o incluso si están recubiertas de aceite.

Esta cinta superadhesiva fue desarrollada por un equipo de investigadores en Corea del Sur, que publicaron los resultados de su investigación en la última edición de la revista Nature.

El material, que se inspiró en la anatomía del pulpo, tiene el potencial de ser utilizado en el campo de la medicina y en la industria, según explicaron los científicos de la Universidad de Sungkyunkwan.

Reutilización

A diferencia de los gecos -que usan pelos microscópicos para aferrarse a las paredes, o las ostras, que se adhieren a las rocas produciendo un pegamento- los pulpos utilizan las ventosas que recubren sus tentáculos para adherirse a una superficie.

Esto les permite pegarse y despegarse con gran facilidad.

Esta capacidad se debe a que dentro de las ventosas, hay unas pequeñas protuberancias.

Los investigadores imitaron este mecanismo: crearon un parche de varias capas de goma flexible a las que le hiceron agujeros diminutos que actúan como ventosas y dentro de cada agujero, incorporaron una protuberancia como la que tienen los pulpos.

Esto reforzó la capacidad del parche artificial de pegarse en superficies húmedas, ya que las ventosas funcionan por la fuerza de capilaridad.

¿Adiós a las suturas?

El parche puede además usarse repetidas veces (más de 10.000 ciclos de pegado y despegado) sin que pierda su fuerza de succión.

Se estima que el nuevo material podrá estar a la venta en cerca de tres años.

Podría utilizarse, dicen los investigadores, para reparar heridas en la piel (en remplazo de las suturas), ya que al no contener un adhesivo químico no la irrita.

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