Desde hace unos meses la presentadora de la BBC Rachael Bland, que murió la semana pasada a los 40 años, estaba escribiendo sus memorias para dejarle a su hijo Freddie, de dos años, "una carta de amor".

Le diagnosticaron cáncer de mama hace menos de dos años, y de repente le dieron la noticia de que le quedaba poco tiempo de vida.

A muchos enfermos terminales con hijos pequeños les preocupa que sus niños no los recuerden de mayores, que no sepan cuán queridos fueron o que nunca lleguen a entender cómo eran sus padres como personas: sus gustos, su sentido del humor, su personalidad, sus valores.

Crear una caja de recuerdos puede ser una manera de hacérselo saber, según sugieren algunas organizaciones de apoyo a pacientes y familiares de personas con cáncer terminal.

"Crear una caja de recuerdos puede ser una experiencia emotiva. Quizás te haga sentir triste o abrumado a veces, pero también puedes encontrar satisfacción al pensar sobre tus propios recuerdos", dice la organización británica sin ánimo de lucro MacMillan en su página web, dirigiéndose a personas a las que les dijeron que ya no podrán recuperarse de su cáncer.

"Significan mucho para mí"

Angela Rose tiene 36 años y su cáncer ya se expandió al pecho, los huesos y el cerebro.

Desde hace algún tiempo esta madre británica que vive en Londres está preparando una caja personalizada de recuerdos para cada uno de sus tres hijos.

"Las cajas significan mucho para mí, porque son una parte de mí que les voy a dejar después de que me muera", le dijo a la BBC.

La idea se la dio una enfermera de la organización MacMillan, que apoya de diversas maneras a pacientes con cáncer y a sus familias.

"Todavía no están terminadas. Todavía me falta bastante, hay muchos recuerdos que poner en ellas".

"Cierto consuelo" para los que se quedan

MacMillan explica que crear estas cajas "puede ser una manera práctica de pasar recuerdos y se puede hacer para cualquier persona amada, no solo para niños".

"Una caja de recuerdos contiene objetos especiales que te pertenecen. Puede incluir fotos, canciones favoritas, cartas o mensajes de voz. Estos objetos y mensajes pueden ayudar a las personas queridas a recordar los momentos felices que pasaron juntos y darles cierto consuelo".

Entre las sugerencias, mencionan el uso de olores, como el perfume, ya que "nuestro sentido del olfato es una de las maneras más potentes de estimular recuerdos".

También puede haber una carta o pequeñas historias sobre anécdotas que vivieron juntos. Algunos pacientes incluyen una memoria portátil de USB con archivos digitales y videos.

Se pueden incluir joyas, juguetes, boletos o entradas a sitios que visitaron juntos, o cosas que son importantes para la persona para que cuando crezca el niño pueda entender cómo era su papá, su mamá o su hermano.

Dependiendo de la edad de los niños, también se los puede involucrar en el proceso de creación de esos recuerdos, sugiere MacMillan.

En la caja que Angela Rose está preparando para uno de sus hijos hay un CD del clásico tema de Louis Armstrong "What a wonderful world", ("Qué maravilloso mundo", en español).

"Mi hijo la canta todo el tiempo, es muy curioso. La cantamos juntos y decimos con todas nuestras fuerzas 'qué maravilloso mundo'. Nos divertimos mucho así", dice sonriendo.

En la tapa de cada una de las tres cajas hay una foto de Angela Rose con sus pequeños.

"No sé cómo reaccionarán al abrir las cajas. Seguro que habrá lágrimas. Pero estoy 100% segura de que voy a poner una sonrisa en las caras de mis tres hijos".

"Como enferma terminal, es bonito poder hacer algo, y algo que es positivo. Me alegra poder darles esto".

Cajas en los hospitales públicos

La práctica de crear estas cajas de recuerdos ya está presente en algunos hospitales públicos de Reino Unido.

"Es bonito tratar de sacar algo positivo de una situación realmente horrible", dice Guillian Sutherland, una enfermera británica que trabaja en cuidados paliativos en el hospital de Poole, en Inglaterra.

Ella forma parte de un grupo de enfermeras que crean cajas de recuerdos para darle apoyo en el duelo a los hijos o hermanos pequeños de los pacientes que mueren en su departamento.

En el proyecto incluyen cosas como huellas de la mano de la persona fallecida, osos de peluche, libros para niños que explican la muerte y folletos informativos. Y los animan a añadir sus propios recuerdos a esa caja.

Aaron perdió a su hijo adolescente Dean hace unos meses en ese hospital. Las enfermeras hicieron una caja especial para su otro hijo Fraser, de 10 años.

"Le ayudó a pensar en qué otras cosas podría hacer por su hermano, y eso lo llevó a crear en su habitación un pequeño rincón para Dean", le dijo su padre a la BBC.

Algunos niños se involucran más y ayudan a crear las huellas de la mano o a cortar un mechón de pelo para la caja. "Es diferente para cada familia", dice Sutherland.

"Los niños tienen una capacidad extraordinaria para sobrellevar estas situaciones si se les da apoyo, se los involucra y se les dan respuestas honestas a sus preguntas", dice otra de las enfermeras que participa en la iniciativa.

Pero estas cajas no solo son una ayuda para los niños, también para los adultos que pasan por un duelo. En otros hospitales de Reino Unido el personal médico le da cajas similares a los padres que tienen bebés que nacen muertos.

Las cajas incluyen un "certificado de vida" y velas para encender en los aniversarios.

"Las cajas son un abrazo en el peor momento de tu vida", dice la fundadora de la organización de caridad 4Louis, Kirsty McGurrell, que empezó a hacerlas después de perder a su hijo en 2009.

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