Cuando los humanos modernos llegaron a Europa hace unos 40.000 años, hicieron un descubrimiento que cambiaría el curso de la historia.

El continente ya estaba poblado por los neandertales. Evidencias recientes sugieren que tenían su propia cultura y tecnología relativamente sofisticadas.

Pero en unos pocos miles de años, los neandertales desaparecieron, dejando que nuestra especie continuara su expansión a todos los rincones del mundo.

Precisamente la forma en la que se extinguieron los neandertales sigue siendo un tema de intenso debate entre los investigadores.

Las dos principales explicaciones dadas en los últimos años han sido por un lado, la pugna con los humanos modernos recién llegados y, por otra, el cambio climático global.

La presencia de material genético de los neandertales en todas las personas modernas fuera de África muestra que las dos especies interactuaron e incluso tuvieron relaciones sexuales.

Pero es posible que también hubiera otros tipos de interacciones.

Algunos investigadores han sugerido que pudo haber rivalidad por recursos como presas y materias primas para hacer herramientas de piedra.

Otros han propuesto enfrentamientos entre ambos o incluso guerras, y que esto pudo haber causado la desaparición de los neandertales.

Esta idea puede parecer convincente, dado el violento historial de guerra de nuestra especie.

Pero probar la existencia de una guerra en aquellos tiempos es un área de investigación problemática (aunque fascinante).

¿Guerra o masacre?

Los nuevos estudios siguen apuntando a que hubo una guerra entre humanos, pero encontrar esa evidencia es una tarea llena de obstáculos.

Solo los huesos encontrados con heridas por armas pueden darnos una pista segura de que hubo violencia en un momento dado.

Pero, ¿cómo podemos discernir entre las heridas provocadas en una guerra "prehistórica" y las de otro tipo de muerte?

Hasta cierto punto, esta cuestión se ha resuelto mediante varios ejemplos de matanzas masivas, en las que comunidades enteras fueron masacradas y enterradas juntas en varios puntos de Europa que datan del período neolítico (hace unos 12.000 a 6.000 años, cuando surgió la agricultura).

Durante un tiempo, estos descubrimientos parecieron haber resuelto la cuestión, sugiriendo que la agricultura provocó una explosión demográfica y aumentó las tensiones entre los grupos.

Sin embargo, el hallazgo de huesos de cazadores recolectores han reabierto el debate.

Definición de guerra

Otro problema es lo difícil que es llegar a una definición de guerra aplicable a las sociedades prehistóricas sin que sea tan amplia y vaga que pierda el sentido.

Como sostiene el antropólogo Raymond Kelly, aunque la violencia grupal puede tener lugar entre sociedades tribales, los involucrados no siempre la consideran una "guerra".

Por ejemplo, en los juicios por homicidio, brujería u otra desviación social percibida, el "perpetrador" podría ser atacado por una docena de personas.

Sin embargo, en esas sociedades, los actos de guerra también suelen implicar que un solo individuo sea emboscado y asesinado por un grupo coordinado.

En esencia, ambos escenarios parecen idénticos para un observador externo, sin embargo, uno se considera un acto de guerra y el otro no.

En este sentido, la guerra se define por su contexto social más que simplemente por el número de personas involucradas.

Representante de la comunidad

Un punto clave es que entra en juego un tipo de lógica muy particular cuando se considera que cualquier miembro de un grupo contrario representa a toda su comunidad y, por lo tanto, se convierte en un "objetivo válido".

Por ejemplo, un grupo podría matar a un miembro de otro grupo en represalia por una redada en la que la víctima no estuvo involucrada.

En este sentido, la guerra es un estado mental que involucra tanto el pensamiento abstracto y lateral como un conjunto de comportamientos físicos.

Entonces, esos actos de guerra pueden ser perpetrados (generalmente por hombres) contra mujeres y niños, así como contra hombres.

Y tenemos evidencias de este comportamiento entre los esqueletos de los primeros humanos modernos.

Registro fósil

Entonces, ¿qué significa todo esto para la pregunta de si los humanos modernos y los neandertales fueron a la guerra?

No hay duda de que los neandertales participaron y fueron objeto de actos violentos.

Los fósiles muestran repetidos ejemplos de heridas contundentes, principalmente en la cabeza.

Pero muchos de estos vestigios son anteriores a la aparición de los humanos modernos en Europa y, por lo tanto, no pueden haber ocurrido durante los enfrentamientos entre las dos especies.

De manera similar, entre el escaso registro fósil de los primeros humanos anatómicamente modernos, existen varios ejemplos de lesiones por armas, pero la mayoría datan de miles de años después de la desaparición de los neandertales.

Donde tenemos evidencia de violencia hacia los neandertales es casi exclusivamente entre víctimas masculinas.

Esto significa que es menos probable que se deban a una "guerra" y sería más bien un enfrentamiento entre machos.

Aunque no hay dudas de que los neandertales cometieron actos violentos, es discutible hasta qué punto fueron capaces de conceptualizar la "guerra" en la forma en que la entienden las culturas humanas modernas.

Ciertamente es posible que hayan tenido lugar altercados violentos cuando miembros de las poblaciones pequeñas y dispersas de estas dos especies entraron en contacto (aunque no tenemos pruebas concluyentes de ello), pero estos no pueden caracterizarse de manera realista como una guerra.

Podemos ver un patrón de heridas relacionadas con actos violentos en los esqueletos humanos modernos del período del Paleolítico Superior (hace 50.000 a 12.000 años) y también en el periodo Mesolítico y Neolítico más reciente.

Sin embargo, no está del todo claro que los neandertales sigan este patrón.

Sobre la cuestión más importante de si los humanos modernos fueron responsables de la extinción de los neandertales, vale la pena señalar que los neandertales en muchas partes de Europa parecen haberse extinguido antes de que llegara nuestra especie.

Esto sugiere que los humanos modernos no pueden ser completamente culpables, ya sea a través de la guerra o la competencia por recursos.

Sin embargo, lo si se dio durante todo el período fue un cambio climático dramático y persistente que parece haber disminuido los hábitats boscosos preferidos por los neandertales.

Los humanos modernos, aunque acababan de salir de África, parecen haber sido más flexibles a diferentes entornos y, por lo tanto, estaban más preparados para lidiar con los hábitats abiertos cada vez más fríos que pueden haber desafiado la capacidad de supervivencia de los neandertales.

Entonces, aunque los primeros europeos modernos pueden haber sido los primeros humanos capaces de llevar a cabo una guerra organizada, no podemos decir que este comportamiento sea el responsable o incluso necesario de la desaparición de los neandertales.

Es posible que simplemente hayan sido víctimas de la evolución natural de nuestro planeta.

Martin Smith es académico principal en antropología forense y biológica de la Universidad de Bournemouth, Reino Unido. John Stewart es profesor asociado de Paleontología Evolutiva de la Universidad de Bournemouth, Reino Unido.

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