Gafas de sol, toalla, gorro, esterilla, una botella de agua, protector solar y, por si acaso, un libro.

Si esto es -objeto más, objeto menos- lo que sueles llevar cuando vas a la playa, haz sitio en tu bolso para agregar otra cosa que te puede resultar imprescindible: una botella de vinagre.

Y es que según un nuevo estudio publicado en la revista Toxins, éste líquido es el más efectivo para tratar las picaduras de las medusas (conocidas también como aguamalas, malaguas, aguavivas, aguacuajada o lágrimas de mar), antes de aplicar calor en la zona afectada.

La investigación no sólo desestima los tratamientos tradicionales como la aplicación de jugo de limón, espuma de afeitar, agua de mar y orina -método que se popularizó a través de la serie estadounidense Friends- sino que asegura que estos empeoran la situación.

Tom Doyle, biólogo de la Universidad de Irlanda y coautor del estudio, evaluó la eficacia de distintos tratamientos para las picaduras de la carabela portuguesa (Physalia physalis), que se conoce en diversos lugares como fragata portuguesa, botella azul o falsa medusa.

Este animal -cuya picadura es particularmente dolorosa- está presente en todas las aguas cálidas del globo. Doyle y su equipo se centraron tanto en las que habitan el Atlántico como en el Pacífico.

"Para mí fue ciertamente una sorpresa, ya que hemos estado recomendando agua de mar y hielo durante los últimos 10 años", señaló Doyle.

"Pero esa es la naturaleza de la ciencia. Pusimos a prueba diferentes métodos y no hay duda sobre nuestros resultados. Estamos seguros en un 100% que el vinagre es la solución".

Detener la liberación de veneno

Cuando los investigadores probaron los diferentes métodos, descubrieron que al aplicar vinagre, se evitaba que las cápsulas microscópicas dejadas por el aguaviva en la piel liberasen más veneno, y se pudiesen retirar con más facilidad.

Al aplicar más tarde calor en la zona afectada, morían menos células sanguíneas rojas.

En cambio, cuando se enjuagó la zona de la picadura con agua de mar, las cápsulas de los tentáculos del aguamala se extendieron por una zona más amplia.

Colocar parches fríos tampoco sirvió porque estimuló la expulsión de toxinas.

La orina, la crema de afeitar, el jabón y el jugo de limón también empeoraron las cosas.

Si bien el vinagre ya se recomienda para la picadura de algunas medusas, la mayoría de los manuales advierten en contra de su uso cuando se trata de una carabela portuguesa.

Estas criaturas flotan gracias a una vejiga llena de aire y aparecen en grandes grupos en la playa, empujadas por el viento o las corrientes marinas.

Aunque es cierto que ésta difiere del resto -y estrictamente hablando es un sifonóforo y no una medusa- los científicos insisten en que todas las picaduras deben tratarse con la misma metodología.

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