Estoy viendo manchas. Más específicamente lunares, en un vestido blanco de talla grande.

Tres mujeres han pasado junto a mí, todas con el mismo vestido, en la media hora que estuve sentada afuera de este café.

Sé que es de Zara, me lo he probado y ahora veo esos lunares en todas partes.

Es el vestido del verano, otro éxito viral de Zara, que tiene su propia cuenta en Instagram creada por fans.

Solo un ejemplo de cómo el gigante español de la moda está rompiendo la tendencia que siguen muchos de sus competidores y logrando ventas récord.

Considerando el éxito y el tamaño de la empresa, se podría pensar que es un enigma.

No hace publicidad, tiene muy pocas operaciones de marketing y su jefe, que fue nombrado el mejor director ejecutivo del mundo por una revista de negocios el año pasado, no ha dado ninguna entrevista en profundidad, hasta ahora.

Pablo Isla presentó recientemente sus planes para el futuro de Zara, afirmando que se trataba de una transformación digital y sustentable.

Pero, ¿es posible que una empresa sea sostenible cuando todo el negocio consiste en lograr que los clientes compren la mayor cantidad de moda posible?

"No hay contradicción"

En una entrevista desde la sede central de Zara en Galicia, en el norte de España, Isla, el presidente de la empresa y de su matriz, Inditex, se refiere al tema de la sustentabilidad.

"No hay contradicción entre la sustentabilidad y la rentabilidad de la compañía", apunta.

"El próximo año todas nuestras tiendas a nivel mundial serán eficientes, eso significa un consumo de energía y agua significativamente menor. Si tu consumo de energía es 20% inferior, tienes un retorno".

Esta es una de las fórmulas clave con que la firma quiere cumplir con sus objetivos ambientales.

Isla explica que Zara opera con un "bajo nivel de inventarios", algo que le permite minimizar desperdicios y evitar el descarte de grandes cantidades de ropa.

En mi recorrido por la sede, camino a través de filas de empleados que analizan datos al instante que envían los gerentes de las tiendas.

Con esa información, la empresa decide qué hacer cada semana.

Las fábricas de Zara solo producen la ropa que saben que se venderá y la mayor parte de sus productos son fabricados en España o en países cercanos como Portugal, Marruecos o Turquía.

Zara cambió la forma en que compramos, al llevar la moda de la pasarela a la calle en solo tres semanas y a precios asequibles.

"Falta de información"

Aunque Zara se ha puesto objetivos para mejorar sus estándares, no siempre fue así.

Inditex -a la que además de Zara pertenecen otras cadenas de ropa como Massimo Dutti, Bershka o Stradivarius- también ha sido criticada por copiar diseños de distintos artistas y producirlos a gran escala.

Hace dos años, algunos clientes de Zara en Turquía encontraron mensajes de papel en la ropa escritos por trabajadores denunciando que no les habían pagado y pidiéndoles que apoyaran los llamados a que la empresa mejorara las condiciones laborales.

Al ser consultado sobre este asunto, Isla dice que trabajar con estos proveedores fue una "evolución".

"Lo más importante es la idea de mantener una relación a largo plazo con nuestros proveedores", cuando se trata de poner atención a las condiciones laborales.

La organización británica Fashion Revolution, que monitorea de dónde viene la ropa y qué tan ética es, advierte que Zara necesita dar más información y ser más transparente sobre dónde se hace la ropa que vende, para poder asumir su responsabilidad en relación a los estándares.

Telas con plásticos reciclados

De regreso a la sede de Zara, doy unas vueltas a través de una tienda piloto, donde no hay clientes.

Se trata de una tienda perfectamente colocada, donde la firma pone a prueba cómo deberían verse las cosas, desde las luces hasta la manera en que se ordenan los productos.

Una de las metas de la compañía es no producir desechos en las tiendas y por eso utiliza cartones y plástico reciclado.

El tema del reciclaje también es un gran asunto en el proceso de fabricación de la ropa.

La empresa ha estado trabajando con la universidad estadounidense MIT para desarrollar maneras de hacer telas a partir de plástico reciclado.

Estando ahí, aprovecho la oportunidad de sentir la textura de algunas de las prendas fabricadas con plástico reciclado, que pertenecen a su línea sostenible.

La tela se siente suave.

Isla se ha comprometido a que el 100% del algodón, del lino y el poliéster que usa Zara -y el resto de compañías que pertenecen a Inditez- sea orgánico, sustentable o reciclado para el 2025.

"El problema es el volumen de ropa que fabrican"

Sarah Ditty, de Fashion Revolution, dice que le parece genial lo que Zara está haciendo para incorporar materiales más sustentables.

Agrega que es una acción esencial que todas las marcas deberían estar implementando.

Sin embargo, dice que el tema de fondo tiene que ver con el volumen de ropa que fabrican.

Inditex puso más de 1.500 millones de productos en el mercado solo en 2017, según datos de la propia compañía.

Incluso con materiales más amigables con el medio ambiente, la producción de muchos artículos cada año es insostenible para nuestro planeta.

La cantidad de ropa que compramos es un indicador de cuánto ha crecido y cambiado la industria en un corto espacio de tiempo.

El Reino Unido, por ejemplo, tiene la mayor tasa de consumo en Europa, con 27,6 kilos por persona al año.

"Fabricar y vender menos"

Zara ha hecho un cambio enorme, dice Jasmine Jonas, una influencer de la moda.

"Me siento segura al entrar en una tienda de Zara de poder encontrar algo que se vea bien, que quede bien y que pueda pagarlo. Pero en general, la demanda por ropa eco-consciente está aumentando", afirma.

Muchas organizaciones activistas dicen que la única manera de abordar verdaderamente la sostenibilidad en la moda es fabricar y vender menos.

Pero, ¿cómo puede esa ser una solución para Zara e Inditex si quieren mantener ventas récord?

"Es siempre una decisión de los clientes cuánto compran de cada producto en particular", responde Isla.

"Creo que es nuestra responsabilidad como empresa fabricar nuestros productos de una manera sustentable".

"Cada cliente, cada persona tiene la libertad de decidir cuánto comprar en un determinado momento, decidir si quiere gastar dinero en un restaurante o en ropa... Esa es la libertad que cada persona tiene".

¿Debería o no debería comprar?, es el antiguo y cambiante debate.

Pero, ¿toma otra dimensión el asunto si Pablo Isla dice que en último término está en las manos de los clientes decidir sobre el tema crucial de la sustentabilidad?

Mientras, Zara dice que hará todo lo posible para mantener al mínimo la disyuntiva medioambiental de los clientes.

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