El descubrimiento en Etiopía de un cráneo casi completo de una antigüedad de unos 3,8 millones de años ha dado a los científicos nueva información sobre los ancestros de los humanos.

Su análisis desafía las ideas sobre cómo evolucionaron los primeros humanos.

De hecho, hace reconsiderar la idea de que los humanos vienen de una especie en particular de simios, a la cual pertenece Lucy, cuyos restos fueron hallados en 1974.

El cráneo fue encontrado por el profesor Yohannes Haile-Selassie en un lugar llamado Miro Dora, en Etiopía, según informó la revista Nature.

El científico, afiliado al Museo de Historia Natural de Cleveland (Ohio, EE.UU.), dijo que de inmediato fue consciente de la importancia del fósil.

"Pensé 'Oh, Dios mío, ¿estoy viendo lo que creo que estoy viendo?'. Y de repente estaba saltando de un lado a otro y fue cuando me di cuenta de que esto era lo que había soñado", le dijo a la BBC.

Según el científico, se trata del mejor ejemplar que hay hasta ahora del ancestro humano parecido a un simio llamado Australopithecus anamensis.

El más antiguo de ese tipo data de hace 4,2 millones de años.

Se creía que el A. anamensis era el ancestro directo de la especie más avanzada conocida como Australopithecus afarensis, que a su vez se considera un ancestro directo de los primeros humanos en el grupo de los Homo, que incluye a los humanos modernos.

Más allá de Lucy

El descubrimiento del primer esqueleto de afarensis en 1974 causó gran expectativa.

Los investigadores la apodaron Lucy por la canción de The Beatles Lucy in the Sky With Diamonds, que estaba sonando en el sitio de la excavación cuando se dio el hallazgo.

Aclamado como "el primer simio que caminó", Lucy capturó la atención de todo el mundo.

Pero en un comentario en Nature, el profesor Fred Spoor, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo que el anamensis hallado en Etiopía puede convertirse "en otro icono famoso de la evolución humana".

La razón de este estatus tan elevado es que ahora podemos decir que los anamensis y los afarensis convivieron en el mismo periodo de tiempo.

El primero no evolucionó directamente hacia el segundo de una manera lineal, como se suponía anteriormente.

La comprensión de esto se produce a través de la reinterpretación que el nuevo fósil ofrece sobre un fragmento de cráneo descubierto que data de hace 3,9 millones de años.

Los científicos ahora pueden ver que en realidad son los restos de un afarensis, lo que ubica el origen de esta especie más atrás en el tiempo.

Lo que probablemente sucedió fue que un pequeño grupo de anamensis se aisló de la población principal y con el tiempo se convirtió en afarensis debido a las adaptaciones a las condiciones locales.

Los dos tipos se rozaron durante un tiempo antes de que los remanentes del anamensis desaparecieran.

Un árbol familiar más grande

El hallazgo es importante porque sugiere que puede haber múltiples rutas evolutivas hacia los primeros humanos.

Este reciente descubrimiento no refuta que la familia de Lucy dio origen al grupo Homo, pero sí hace repensar el papel de otras especies recientemente nombradas.

El profesor Haile-Selassie cree que ya no es tan seguro que Lucy sea el ancestro directo de los humanos.

"Durante mucho tiempo, el afarensis fue considerado el mejor candidato como antepasado de nuestra especie, pero ya no estamos en esa posición", explicó.

"Ahora podemos mirar hacia atrás a todas las especies que podrían haber existido en ese momento y examinar cuál pudo haber sido más parecida al primer humano", continuó.

El término "eslabón perdido" enloquece a los antropólogos cuando escuchan a alguien, especialmente a un periodista, usarlo para describir un fósil que es en parte simio y en parte humano.

Hay muchas razones para el enfado, pero la principal es el reconocimiento de que hay muchos eslabones en la cadena de la evolución humana y que la mayoría, si no es que casi todos, aún no shan sido encontrados.

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