Esta vez es personal. Profundamente personal.

Los tráilers que había hecho públicos Netflix del segundo volumen de la serie "Harry y Meghan" habían insinuado revelaciones explosivas sobre la monarquía, pero al final los tres episodios estrenados este jueves tienen un impacto diferente. Son más emocionales que políticos.

Presentan una batalla entre hermanos, con un sentimiento subyacente de ira y traición.

A veces se dice que la vida de la realeza es una telenovela. El argumento de estos tres nuevos episodios lo confirma: hay peleas a gritos, acuerdos clandestinos y una gran ruptura.

"Fue aterrador ver a mi hermano gritarme y a mi padre decir cosas que simplemente no eran ciertas", dice el príncipe Harry en un episodio en el que describe la reunión familiar en la que discutieron cuál podía ser el nuevo rol para él y su esposa después de que decidieran mudarse a Canadá a principios de 2020.

Harry está todavía claramente dolido y furioso. Su odio por el trato que estaban recibiendo de la prensa sensacionalista británica es claro. "Basta de dolor, basta de sufrimiento", dice sobre el impacto de la cobertura negativa de la prensa sobre su esposa.

Incluso asegura que un aborto que sufrió Meghan cuando esperaba el que hubiera sido su segundo hijo tuvo que ver con el estrés que padecía por la demanda que la enfrentaba al diario Daily Mail, que había publicado sin permiso una carta que ella le había mandado a su padre (Meghan ganó la demanda).

En la serie Harry tampoco muestra una gran calidez hacia el resto de su familia. A lo largo de los seis episodios, su padre, el rey Carlos, es solo un invitado fugaz en la historia. Camilla, la reina consorte, está completamente ausente.

La cumbre familiar en Sandringham a principios de 2020, antes de que Harry y Meghan partieran hacia Canadá primero, y luego a Estados Unidos, se presenta como una emboscada. La pareja dice que no se tomó en cuenta su propuesta de seguir sirviendo a la Corona británica desde el extranjero. O estaban dentro o estaban fuera.

"Así que no hubo otra opción en este momento. Dije 'Tenemos que salir de aquí'", explica el príncipe Harry.

El príncipe William y su esposa Kate aparecen retratados como figuras frías y distantes, lejos de la imagen de una familia unida.

Había un abismo entre los hermanos, dice el príncipe Harry. Desde su perspectiva, había un "juego sucio" en su contra, con el quipo de prensa de su hermano filtrando historias sensacionalistas a la prensa que dañaban su reputación y la de su esposa.

La serie de Netflix presenta la visión de Harry y Meghan basada en su propia experiencia. No es un documental convencional en el que todas las partes pueden dar su versión de los hechos..

Pero el príncipe Harry se muestra como una figura empática, golpeado por los tabloides y "avergonzado" de todo lo que estaba sufriendo su esposa. No sabía cómo encontrar una salida a lo que se convirtió en un terrible show mediático que estaba afectando la salud mental de su mujer.

"Cambié, hasta el punto en que superé mi entorno", dice Harry en la serie, mostrándose convencido de que la única opción que tenían era abandonar Reino Unido.

La otra gran figura de esta serie es su madre, la fallecida princesa Diana: su ausencia es más grande que la presencia de su padre. Su sensación de pérdida todavía es dolorosamente aparente.

Muchas de sus referencias a Meghan involucran a su madre y lo que esta sufrió con la prensa y otros miembros de la Familia Real.

La pareja asegura que la popularidad inicial de la que disfrutaron fue vista como una amenaza por otros miembros de la realeza, que temían que les robaran el protagonismo. Ello lo vinculan con la preocupación que en su día tuvo el príncipe Carlos con la fama de la que distrutaba su esposa, la princesa Diana.

La tenaz defensa que Harry ha hecho de Meghan parece haber sido alimentada por la frustración de no había podido proteger a su madre.

Sean Coughlan, corresponsal de la BBC de asuntos de la Casa Real, cree que en largo plazo, esta serie no dañará seriamente a la Familia Real.

"No se exponen intimidades graves, no llaman a nadie racista y las acusaciones no son tan catastróficas. Son piedras arrojadas a las ventanas del palacio, no un ladrillo atravesado una de ellas", escribe Coughlan.

"Ni el Palacio de Buckingham ni el Palacio de Kensington están respondiendo a la serie, lo cual es un indicador de que no contiene nada tan horrible como para que tuvieran que pronunciarse".

Según Coughlan, la serie puede dejar "una sensación de tristeza por lo que podría haber sido".

"Lo que comenzó con una boda de cuento de hadas, terminó en lágrimas. Y como dice el príncipe Harry, Meghan podría haber sido un gran activo para una institución que deseaba ampliar su atractivo".

Sucedió todo lo contrario.

Publicidad