Fue el puerto más importante de Egipto durante el último período faraónico y uno de los principales centros comerciales de ese país. Hasta que el mar se la tragó y quedó en el olvido.

Esa es la historia de Thonis, hoy más conocida como Heracleion, una ciudad en la desembocadura del río Nilo que brilló por su opulencia y prosperidad hace 2.500 años.

Heracleion vio la caída de los últimos faraones y el comienzo del período Helenístico, con la conquista de Egipto de Alejandro Magno, en el siglo III a.C.

Pero unos cien años más tarde fue consumida por el mar, en un evento que aún sigue siendo un misterio.

Muchos la consideran una Atlántida de la vida real: años después de su hundimiento su existencia se olvidó y Heracleion pasó a convertirse en un mito.

La ciudad no solo había sido legendaria por su puerto. También ocupó un lugar relevante en la mitología griega: fue el lugar que Helena de Troya y su amante, Paris, visitaron antes de la Guerra de Troya.

Y fue donde el dios Heracles -o Hércules según la mitología romana- primero pisó Egipto.

Esto último le dio a la ciudad importancia religiosa ya que en el lugar donde supuestamente arribó Hércules se construyó un famoso templo.

La asociación con este héroe de la mitología hizo que los griegos bautizaran el lugar como Heracleion, en vez de usar su nombre egipcio original: Thonis.

Por más de dos milenios Heracleion permaneció sumergida frente a la costa mediterránea de Egipto, donde durmió, olvidada.

Hasta que en 1999 fue descubierta por un arqueólogo submarino francés, tras cinco años de búsqueda.

Hallazgo histórico

A unos seis kilómetros de la actual costa egipcia, sobre el fondo del lecho marino, Franck Goddio descubrió una muralla... y detrás de ella los restos de un vasto templo del antiguo Egipto.

Pero el templo, hecho de caliza, fue solo el principio. Goddio y un equipo del Instituto Europeo de Arqueología Submarina (Ieasm) hallaron los restos de toda una ciudad: casas, edificios públicos y más templos, extendiéndose por unos dos kilómetros de largo y uno de ancho.

En esencia, casi una radiografía de cómo se veía una ciudad del antiguo Egipto, que permaneció sin ser tocada por milenios.

Los expertos también hallaron todo tipo de reliquias: colosales estatuas, bronces, vasijas ceremoniales, oro, joyas y monedas.

Sin embargo, uno de los tesoros arqueológicos más importantes que encontraron estaba hecho de madera. Hallaron la mayor colección de naufragios antiguos jamás descubierta.

Esto ha permitido en los últimos años conocer algunos de los avances en construcción más importantes del antiguo Egipto.

Los legendarios "baris"

Entre las cerca de 70 embarcaciones que hallaron en el lecho marino de la Bahía de Abukir destaca una, que en su momento fue clasificada simplemente como "barco 17".

Tras rescatar sus restos del mar e investigarlos por años, el equipo del Ieasm hizo un anuncio histórico en marzo pasado: los restos pertenecían a un tipo de barco que hasta ahora se consideraba un mito, un bari.

Los baris eran enormes barcos de carga que habían sido descritos por el filósofo e historiador griego Heródoto en el siglo V a.C., tras una visita a Egipto.

Heródoto hizo una descripción detallada de estas embarcaciones egipcias en su obra "Historia", la primera crónica histórica de la Edad Antigua.

Sin embargo, al no hallarse nunca evidencia de la existencia de estos barcos, muchos lo consideraron una leyenda.

Tardaría 2.500 años probar que al final Heródoto no mentía.

El bari hallado mide 28 metros, un tamaño enorme para la época, y su diseño era ideal para navegar esta zona del Nilo.

Otras rarezas

Entre los naufragios antiguos también se halló lo que se cree fue una barcaza sagrada, utilizada para realizar rituales religiosos.

Sin bien existen imágenes de estos buques ceremoniales en todo Egipto, encontrar uno es muy inusual.

De hecho, esta es la única barcaza sagrada que se halló de este período.

Los expertos creen que pudo haberse utilizado como parte de una ceremonia para celebrar la resurrección del dios Osiris.

El equipo del Ieasm también determinó que algunos de los barcos que encontraron en el fondo del Mediterráneo parecen haber sido hundidos a propósito, como ofrendas de los sacerdotes a los dioses.

La piedra de Heracleion

Otra hallazgo que asombró al mundo científico fue el de una estela de granito negro de más de dos metros de altura, cubierta de jeroglíficos.

Se trata de una estela más antigua que la famosa piedra de Rosetta, que permitió transcribir los jeroglíficos egipcios.

El documental de la BBC "Tragado por el mar: la ciudad perdida más grande del Antiguo Egipto" mostró la increíble piedra.

La presentadora del documental, la arqueóloga marítima Lucy Blue, explicó su significado y su importancia.

"Una estela es un decreto público tallado y este fue encontrado enterrado en el corazón de la ciudad", señaló

"Sobrevivió completamente intacta por más de 2.000 años", destacó.

Según la experta, los mensajes en la estela revelan que Heracleion "era más que un puerto legendario, era un puerto vital" para el antiguo Egipto.

Los jeroglíficos detallan los impuestos que se le cobraban a los muchos barcos que llegaban del extranjero.

El Naus

Otro hallazgo sorprendente reveló que Heracleion no solo tenía gran importancia comercial y religiosa, sino también política.

Los arqueólogos submarinos encontraron una gran caja de piedra dentro del templo de Heracles. Se trataba de un "Naus", el centro sagrado del templo.

Tallado sobre la piedra encontraron una descripción de los derechos dinásticos que cada faraón tenía que realizar para legitimar su poder.

"El faraón tenía que entrar en este templo para recibir del dios supremo, Amón, el título de su poder", explicó a la BBC Franck Goddio, quien halló la ciudad.

Eso significa que Heracleion era el lugar donde los nuevos faraones tenían que ir para recibir su poder divino y legitimar su reinado.

Pero a pesar de su increíble relevancia, nada de eso evitó que la ciudad se hundiera, algo que los científicos atribuyen al hecho de que estaba construida sobre los inestables sedimentos del delta del Nilo, que pudieron haber cedido ante un terremoto u otro desastre natural.

Irónicamente, ese mismo suelo que habría llevado a la destrucción de Heracleion fue lo que permitió que se conservara tan increíblemente debajo del mar: la arcilla del Nilo se depositó encima de los restos de la ciudad, preservándolos.

Es gracias a esto, y al increíble trabajo de Goddio y el Ieasm, que hoy sabemos que Heracleion no fue un mito, pero sí fue legendaria.


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