Cuando Sarah tuvo el coraje de decirle a la policía que había sido violada por un hombre conocido por ella, cooperó con las autoridades y entregó pruebas a la justicia para acabar viendo cómo resultaba absuelto por un jurado.

A los ojos de la ley él es inocente, pero ella asegura que él la atacó. Entonces ¿cuál es la situación de esta mujer ahora?

Sarah (no es su nombre real) relata su experiencia con el objetivo de que se haga justicia y cuenta por qué, a pesar de sentirse decepcionada con el resultado, siente que hizo lo correcto.

"Nadie te dice qué esperar"

"Tenía ataques de pánico todos los días. No podía abrir una puerta sin preocuparme por si él estaba allí", cuenta.

"Me encerré por completo. No comía, me hacía daño a mí misma y pensé: 'ya es suficiente'. Decidí que tenía que contárselo a alguien porque no sé qué más podría haber pasado, tenía que desahogarme".

Sarah era una adolescente cuando fue atacada. Le tomó unos meses sentir que podía contárselo a la policía.

"No sabía qué esperar porque nadie te dice cómo es. Dicen: 'deberías informar de lo ocurrido apenas sucedió', reflexiona.

"Pero yo no lo había hecho, lo que me preocupó aún más, pero nadie te dice realmente cuán traumático es el proceso en sí. Entiendo por qué es así, pero causa mucho trauma".

"Tienes que volver a vivir todo de nuevo y pasar por todo ese estrés multiplicado por un millón".

"Estás en una habitación pequeña, sentada en una silla frente a un oficial de policía al que no conoces y una luz roja te está enfocando. Tuve que hacer muchas pausas y me trababa mucho", recuerda.

"Tienes que recordar todo... en qué posición te encontrabas, si estabas sangrando... cosas así, que es horrible contarle a alguien a quien nunca has visto antes".

"Y ni siquiera puedo describir lo vergonzoso que es. No puedes recordar todo con fluidez, todo a la vez... Nadie se da cuenta del impacto que el trauma tiene en ti".

Se anima a las víctimas de violación a tener confianza en la policía y en el sistema de justicia para denunciar a sus atacantes. Pero no hay garantía de que la persona acusada sea condenada.

En Inglaterra y Gales, por ejemplo, el 42% de los procesos judiciales por violación entre 2016 y 2017 no terminó en condena.

"No hay una manera correcta de contar tu historia"

Sarah dice que siente que sus abogados hicieron todo lo que pudieron, pero de todos modos quedó decepcionada con el proceso.

"Muchos testigos nunca fueron llamados y él tenía una gran defensa. Tuvo testigos de carácter".

"Estuve en la corte un día, eso fue todo, y nadie me preparó para aquel día. Sí me mostraron los tribunales y me dijeron: 'tú te sentarás aquí, el juez se sienta allí, el jurado aquí'. Pero nadie me anticipó cómo iba a ser y qué preguntas me harían", recuerda.

"Se espera que puedas hablar de manera fluida y coherente. Si te trabas, creen que estás inventando lo que dices. Pero si es demasiado fluido, creen que es un discurso preparado", asegura.

"No hay una manera correcta de contar tu historia. Te hace sentir como si estuvieras mintiendo, cuando sabes que no es así".

"Me fui de la corte sabiendo que iba a terminar siendo un veredicto de 'no culpable', porque nadie me había hecho las preguntas que sé que habrían ayudado a ponerlo tras las rejas".

Sarah dice que después de que comenzó el proceso judicial, le llegaron comentarios negativos a través de internet.

"Creo que, especialmente cuando se trata de una menor de edad, no se puede permitir que el público haga comentarios. Leer cosas como 'espero que realmente sea violada' y cosas así es terrible", afirma.

"Que personas que no conocen la historia completa te digan que 'ojalá te mates'... me tuve que recordar a mí misma constantemente que ellos no sabían lo que realmente ocurrió".

Sarah aún recuerda con claridad la llamada que recibió para hacerle saber que su violador había sido declarado inocente.

"Simplemente, yo no podía hablar. No puedo explicar lo desgarrador que es, saber que has intentado todo. El hecho de que es libre para salir de nuevo y volver a hacerlo y no hay nada que lo detenga", lamenta.

"Nos reunimos con la policía unos días después para hablar de ello y les dije: 'bueno, ¿hay algún tipo de protección? Estoy realmente preocupada, no confío en él'".

"'No, desafortunadamente no podemos hacer nada a menos que él haga algo'", me dijeron. Pero eso no fue tranquilizador para alguien que era menor de edad y que todavía no podía dormir, no podía hacer nada sin pensar que él estaba allí".

"Incluso ahora sigo reviviendo aquello cada vez que camino por la calle y pienso: 'es él'".

"Al menos lo informé"

Durante meses después de conocerse el veredicto, Sarah dice que se culpó a sí misma.

"Estaba muy mal y lamenté completamente mi decisión... pero no sé lo que habría hecho manteniendo ese secreto", explica.

"Al menos les avisé. Notifiqué a la policía sobre sus acciones y sé que, si vuelve a hacer algo, al menos saben que no es algo que nadie esperaba y alguien tiene más posibilidades de que sea condenado".

"Yo sé lo que sucedió y él sabe lo que sucedió, lo sabe con certeza. A mí me pesó la conciencia no hacerlo público hasta que lo denuncié. Seguramente, ahora, le pese la conciencia a él".

Ilustraciones realizadas por Emma Russell

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