El glaciar Jakobshavn es el más grande de Groenlandia y el que más rápido se ha derretido durante los últimos 20 años.

La situación de esta mole de hielo, ubicada en el oeste de la isla y con cerca de 65 km de largo y casi dos km de espesor, revela información valiosa sobre el cambio climático.

Su acelerada pérdida de masa es una de las mayores contribuyentes al aumento de los niveles del mar, por eso los científicos lo observan desde hace varias décadas.

Entre 2003 y 2016, el glaciar Jakobshavn perdió 152 metros de espesor.

Un nuevo estudio, sin embargo, muestra que el glaciar ha tenido un giro inesperado.

Los datos recopilados por la misión Derretimiento de Océanos de Groenlandia (OMG, por sus siglas en inglés) de la NASA muestran que ahora el glaciar se derrite más lentamente, se vuelve más grueso y gana terreno, en vez de retraerse como lo había hecho los últimos años.

Eso también significa que ha disminuido el ritmo con el que aporta al aumento del nivel del océano.

"Al principio no lo creíamos", dijo en un comunicado Ala Khazendar, investigador de la NASA.

"Prácticamente habíamos asumido que Jakobshavn continuaría como lo había hecho en los últimos 20 años".

¿Suena bien, no? El derretimiento de los polos amenaza con causar catástrofes globales, así que un glaciar gigantesco que se mantiene congelado parece esperanzador.

Khazendar y sus colegas, sin embargo, advierten que aunque a primera vista el crecimiento del Jakobshavn parece una buena noticia, en realidad es solo un consuelo pasajero.

Peor aún, podría ser señal de que el panorama de los glaciares es peor de lo que se pensaba.

Aguas más frías

Según OMG, el nuevo vigor del glaciar se debe a que en 2016 las corrientes de agua que lo rodean comenzaron a volverse más frías.

Actualmente, la temperatura del agua en los alrededores del glaciar es más baja de lo que era en 1980.

En 2016 la temperatura del agua en la zona bajó más de 1,5 ºC y desde 2013 la temperatura del ambiente había disminuyó 0,5 ºC.

Gracias a esos dos factores, el glaciar creció unos 30 metros entre 2016 y 2017.

Este enfriamiento se debe a la llamada Oscilación del Atlántico Norte (NAO, por sus siglas en inglés).

La NAO es un fenómeno natural que hace que las aguas del Atlántico se enfríen y se calientan en ciclos de 20 años, aproximadamente.

Un descanso temporal

Todo indica que la NAO fue la responsable del enfriamiento del Atlántico -y del glaciar-, durante los últimos años.

Si eso es así, significa entonces que este enfriamiento será temporal y las aguas más cálidas regresarán cuando el ciclo vuelva a cambiar de fase.

Cuando eso ocurra, lo más probable es que Jakobshavn vuelva a derretirse y adelgazarse aceleradamente.

Como lo explica Josh Willis, investigador de la OMG, "Jakobshavn se está tomando un descanso temporal de su patrón climático, pero a largo plazo, los océanos se están calentando".

El científico advierte que los gases de efecto de invernadero producidos por la actividad humana tienen gran responsabilidad en este calentamiento.

Según Willis le dijo a la cadena CBS, esta investigación revela que la temperatura de los océanos influye en la disminución de los glaciares mucho más de lo que antes se pensaba.

"Así que ver que los océanos tienen un impacto tan grande en los glaciares, es una mala noticia para la capa glacial de Groenlandia", dijo Willis en un comunicado de la NASA.

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