Reconociendo los elogios "al eminente sabio vienés (...) la universidad lamenta no encontrarse financieramente en condiciones de invitar al Dr. S. Freud a establecerse en Chile por el resto de sus días".

Una fotografía de este documento de la Universidad de Chile, fechado el 3 de junio de 1938, circuló hace algunas semanas en redes sociales. Allí se lee la respuesta negativa de la institución a una propuesta de "invitar" a Chile a Sigmund Freud, el famoso padre del psicoanálisis, quien sufría el acoso de los nazis en Viena.

El documento forma parte de las actas oficiales de la institución pública chilena, la más antigua del país y una de las principales de Latinoamérica, y generó sorpresa hasta en las autoridades universitarias.

"Sorprende por quién es", le dice a BBC Mundo la historiadora Alejandra Araya, directora del Archivo Central de la institución. "Lo interesante es que tampoco lo teníamos consignado aquí en la Universidad de Chile".

¿Por qué la universidad había negado los fondos para recibir a Freud? ¿Y quiénes habían pedido su asilo y por qué?

Movilización internacional

La historia transcurre en el convulsionado período entreguerras.

Tras los Juegos Olímpicos de 1936, Hitler recrudece la persecución contra los judíos. Los libros de autores judíos son quemados en piras públicas, entre ellas, las obras de Freud.

Mientras, en Viena, el destacado psiquiatra todavía duda que el nazismo vaya a llegar a su país. Sufre de un cáncer de mandíbula y paladar diagnosticado en 1923 y ha sido operado varias veces.

Enfermo y cansado, se considera "demasiado viejo para emigrar", como le escribe a uno de sus hijos, Ernst, que ya se ha autoexiliado en Inglaterra.

En 1938, los nazis alcanzan Austria. Los bienes de Freud y su familia son confiscados. En Londres, Italia y Suiza se empiezan a movilizar las redes para ir en auxilio del "padre del psicoanálisis".

Freud no lo sabe, pero también en Chile, a 13 mil kilómetros de distancia, un grupo de médicos e intelectuales decide acudir en su rescate.

Los lidera, entre otros, el poeta y futuro Premio Nobel Pablo Neruda.

"Patrimonio de la Humanidad"

El año 2008, el académico chileno Mariano Ruperthuz, autor del libro "Freud y los chilenos", obtuvo en Londres un documento del consulado de Estados Unidos en Chile, fechado el 16 de mayo de 1938.

El comunicado reporta que en su última reunión, la Sociedad Médica de la ciudad de Valparaíso ha decidido "invitar" a Chile al Dr. Freud.

En la resolución, los profesionales establecen que "grandes hombres cultos como Freud no pueden ser considerados patrimonio de una raza o un país, ya que pertenecen a toda la humanidad".

Agregan que el país de Freud ha desaparecido y que el psiquiatra ha sido objeto de "persecuciones y crítica grosera".

Finalmente, deciden solicitar a la Universidad de Chile que "se invite al fundador del psicoanálisis a residir en nuestro país por el resto de sus días".

La idea es que "los frutos que aún pueda brindar su poderoso intelecto, sean dados a luz en el hospitalario suelo chileno".

La diplomacia estadounidense apunta a que la resolución tiene "cierta importancia política", debido al poder de la comunidad alemana en el país.

La Sociedad Médica, presidida por el doctor Juan Marín, que dedicó su vida a difundir las ideas de Freud en Chile, decide comunicar su resolución a distintas instituciones, entre ellas la Sociedad de Escritores de Chile y la "Alianza de intelectuales de Chile para la defensa de la cultura", fundada por Pablo Neruda, recién llegado desde España, donde ha visto los horrores de la Guerra Civil y la muerte de su amigo, Federico García Lorca.

Neruda funda la Alianza junto a poetas y escritores, como un espacio de resistencia en un mundo "acostumbrado al crimen fascista de cada día", como él mismo escribe.

El grupo realiza un homenaje a Freud, planteando que el psiquiatra está sufriendo los mismos vejámenes que Giordano Bruno, Sócrates o Galileo Galilei.

"Para Neruda la idea del intelectual comprometido era fundamental. Él decide actuar no sólo por Freud, sino por los intelectuales europeos", le dice a BBC Mundo el académico Ruperthuz.

"Actúa también por temor a que el nazismo se implante en Latinoamérica. Estos intelectuales chilenos se organizan y abogan por Freud pensando en él como un intelectual judío, médico, que había revolucionado la visión del ser humano. Para ellos Freud era un intelectual que podía iluminar la naturaleza humana, y Chile requería mucho de eso en esa época", enfatiza.

"Nacis" en Chile

Aunque la Asociación Psicoanalítica Chilena -filial de la Asociación Internacional de Psicoanálisis fundada por Freud en 1910- no se organiza en Chile hasta 1949, sus ideas ya se discutían en los años 30 en el país.

"Freud ya conocía a algunos médicos chilenos", le dice a BBC Mundo el profesor Ruperthuz.

"Uno de ellos era German Greve, que estuvo con él en 1894 en Europa. Estaba también Fernando Allende Navarro, un médico chileno formado en Suiza con Hermann Rorschach, el autor del famoso test de las manchas".

"Allende Navarro tenía deseos de implantar el psicoanálisis en el sistema hospitalario chileno, porque la salud mental empezaba a concebirse como un problema social en Chile", cuenta.

Pero el psicoanálisis no era la única de las ideas europeas que había llegado a Chile.

Ya en 1932 se había formado el Movimiento Nacional Socialista de Chile (también llamado Partido Nacista), que llegó a elegir tres representantes al Congreso en 1937. El partido desapareció un año más tarde, cuando más de 50 de sus militantes fueron acribillados en un intento de golpe de Estado, en la llamada "Matanza del Seguro Obrero".

Los años siguientes, los simpatizantes locales del régimen hitleriano se organizaron para actuar en la clandestinidad y organizaron actos de espionaje y sabotaje, según documentos desclasificados por la policía de investigaciones de Chile en junio de 2017.

Pero la propuesta de "invitar" a Freud a Chile, en vez de ofrecerle asilo, no topaba contra el nacionalsocialismo local, sino con la neutralidad que Chile asumió hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial. El país fue el último en sumarse a los "aliados", tras declarar la guerra a Japón en abril de 1945. Refugiar al psiquiatra podría haber cuestionado esa neutralidad.

Aún así, ¿por qué la Universidad de Chile no accedió a financiar la invitación?

La historiadora Alejandra Araya, ofrece una explicación: "En la respuesta formal se reconocen los méritos de Sigmund Freud, no se lo minimiza de ninguna manera. Sin embargo, la universidad no se puede comprometer económicamente con su asilo".

"En ese momento Freud tiene 82 años", continúa la académica. "La universidad no solo tenía que recibirlo como profesor, tenía que comprometerse con su mantención. Podría haberlo nombrado profesor benemérito, pero lo que se pedía implicaba comprometerse con un desembolso para que Freud pudiera vivir y mantenerse".

"Las personas que integraban el consejo que recibió la propuesta de invitar a Freud y que responden que no, formaban un grupo intelectual muy importante en Chile y conocían al personaje, pero estaban atados de manos", señala.

Freud no, otros sí

No hay prueba de que Freud haya recibido efectivamente la invitación a refugiarse en Chile. No hay rastro de que se haya realizado alguna gestión efectiva fuera del país en torno a su situación.

"Ningún chileno contaba con vínculos intelectuales o políticos tan íntimos con Freud como los que prevalecieron en su decisión de partir a Londres", dice Ruperhutz.

Sigmund Freud salió de Viena en 1938, junto a su cuñada Mina, su hija Ana, su esposa Marta. Su paciente, la princesa Marie Bonaparte, sobrina nieta de Napoléon y Princesa de Grecia y Dinamarca, encabezó las tratativas que lo llevaron a suelo británico. Pasó casi un año en Londres, donde murió el 23 de septiembre de 1939.

Para el académico, sin embargo, el desconocido gesto chileno es importante.

"La preocupación por Freud es señal de una sociedad muy actual. Chile es un país chiquitito, periférico, pero intelectualmente muy potente, que en los años siguientes tendrá dos Premios Nobel (Neruda y la poetisa Gabriela Mistral, que lo ganó en 1945). Entonces, esta posición a la vez de periferia y potencia intelectual que se ve en esta anécdota caracteriza muy bien a Chile".

"A la luz de hoy, la sola idea se ve como un gran sueño", afirma Araya.

En Chile, la Alianza de Neruda se comprometió con la coalición política del Frente Popular chileno que, siguiendo los ejemplos de Francia y España, unió a los partidos de izquierda y centro contra el avance del fascismo y el nazismo.

A fines de 1938 , el frente llevaría al poder al primer presidente radical de Chile, Pedro Aguirre Cerda.

El gobierno del Frente Popular eliminó las restricciones a la llegada de refugiados judíos al país. Se calcula que 13 mil personas encontraron amparo en el país sudamericano entre 1935 y 1941.

El próximo intento de solidaridad internacional de Neruda sí encontraría éxito.

El 3 de septiembre de 1939, el gobierno apoyó la llegada del "Winnipeg", un viejo carguero que zarpó desde Francia trayendo al país a 2.200 refugiados de la Guerra Civil Española.

"Allí el gobierno chileno sí dio el auspicio y el sueño se pudo cumplir", apunta el profesor Ruperthuz. "Y esos refugiados, que eran personas comunes y corrientes, terminaron haciendo una enorme contribución al país".

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