El artista australiano Matt Butterworth sabía que le esperaba una mañana intensa cuando se disfrazó de Vincent van Gogh, fue a la mayor galería de Melbourne, Australia, y colocó un letrero en la puerta.

"Gratis. Tómate un selfie con (alguien que se parece a) Van Gogh", decía el mensaje.

Eran las 10 de la mañana del sábado 13 de mayo y Butterworth veía poca gente en la Galería Nacional de Victoria, sede de la exhibición más grande de las obras del pintor holandés en Australia.

Pero después de que una persona se acercó a Butterworth para tomarse una foto, su insólita oferta "se disparó".

"Tenía filas de gente para tomarse un selfie conmigo, recibía abrazos de extraños al azar", dijo sobre su entusiasta público, formado por gente de todas las edades.

Butterworth posó para 147 selfies en poco más de 90 minutos, momento en el que la batería de su teléfono se agotó.

Estas son algunas de las imágenes que luego publicó en su cuenta de Instagram (@not_van_gogh):

El artista contó que se le ocurrió la idea después de recibir de forma recurrente comentarios por su parecido con el pintor impresionista del siglo XIX, que se cortó parte de la oreja mientras sufría una enfermedad mental y que se suicidó a los 37 años.

Más celebridad que pintor

"Había subestimado el amor que la gente tiene por Van Gogh", dijo Butterworth a la BBC. "Sé que es popular, hay algo acerca de su trágica historia con lo que la gente realmente se relaciona", agregó.

La idea de esta performance era en parte frívola ("Casualmente me parezco a Van Gogh"), pero también encerraba un mensaje.

"Vivimos en la era del selfie y la fama, y Van Gogh es ahora más una celebridad que un pintor. Así que pensé que era una combinación perfecta de esos conceptos", explicó.

Pero el artista australiano no es el primero en explotar su parecido con Van Gogh.

En 2016, un actor de Dorset, Reino Unido, ganó una competencia global llamada "Yo soy Vincent", la cual buscaba a la persona más parecida al artista.

De entre los 1.250 participantes de 37 países, el británico Daniel Baker fue elegido ganador por el reconocido autor y artista canadiense Douglas Coupland.

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