Le dicen "la cocaína acuática" por su elevado precio, pero es en verdad la vejiga natatoria de un pez mexicano llamado totoaba.

En el mercado negro chino el kilo de este órgano puede sobrepasar los US$8.500 y es adquirido por personas adineradas que lo consideran un objeto de colección, una dote, un regalo e incluso una inversión financiera.

En la medicina tradicional china esta vejiga -que controla la flotabilidad del pez sin necesidad de esfuerzo muscular- es considerada un remedio para una variedad de enfermedades, algo que ninguna investigación científica ha logrado demostrar.

Con ella se elaboran sopas que supuestamente alivian las molestias durante el embarazo y mejoran los dolores articulares.

De hecho, el pez fue descubierto en el Golfo de California, único lugar donde habita, por inmigrantes chinos en la década del 20.

El comercio ilegal de la totoaba ha convertido a este gigantesco pez, conocido también como corvina blanca, en una especie críticamente amenazada según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)

No obstante desde hace más de 35 años que no se evalúa el estado de población de este pez que puede crecer hasta los dos metros de largo y que hace un ruido muy particular provocado justamente por su vejiga natatoria.

A pesar de todo ello, lo peor no se lo lleva la totoaba, sino una víctima accidental que está en una situación mucho más desesperada: la vaquita marina.

En las redes

La vaquita marina, una especie de cetáceo que vive únicamente en aguas de la costa pacífica mexicana, en el norte del Golfo de California, y del que solo quedan 30 ejemplares, es hoy día el mamífero marino más amenazado del planeta.

El principal objetivo de los pescadores en la zona es la totoaba y no la vaquita, pero esta última suele quedar atrapada en las redes verticales que se utilizan para atrapar a la corvina blanca.

Al no poder escapar, la vaquita se sofoca y muere ahogada.

Es por ello que el gobierno de México impuso hace dos años una prohibición para pescar tanto vaquitas como totoabas.

Pero, pese a la veda, muchos han continuado pescando a estos animales.

Ambientalistas creen que es crucial que las autoridades extiendan esta normativa que está a punto de caducar a fines de mayo e implementen un control más estricto para garantizar que se respete.

"Estamos en una situación en la que el bajo número de vaquitas es crítico y hay un ventana de oportunidad muy reducida para protegerlas", señaló Chris Gee, el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Proteger a una especie, garantiza la protección de la otra.

Otra opción que muchos manejan es localizar a las vaquitas y trasladarlas a aguas más seguras hasta que se resuelva el problema de la pesca ilegal.

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