No es muy común, pero mata entre el 20% y el 30% de los pacientes infectados dentro del grupo de mayor riesgo.

A pesar de que el número de casos no es muy amplio, de 0,1 a 10 entre un millón de personas según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alto índice de muertes asociado a esta infección la convierte en una preocupación significante.

En España, el último brote de infección por esta peligrosa bacteria se ha cobrado una vida y afecta a más de 100 pacientes tras consumir una marca de carne envasada contaminada.

De hecho, desde 2009, 70 personas mueren cada año de media a causa de esta infección en el país europeo, según el Instituto de Salud Carlos III.

Aunque los recientes eventos en España mantienen el foco en los últimos días, la OMS señala que los brotes de listeriosis pueden ocurrir en cualquier país.

Invasiva y no invasiva

Son las dos variantes de infección por listeria.

La no invasiva afecta principalmente a personas sanas y sus síntomas -diarrea, fiebre y mialgia- son parecidos a los de una gastroenteritis convencional.

Pero es en la listeriosis invasiva donde radica el mayor peligro.

El grupo de mayor riesgo incluye mujeres embarazadas, pacientes bajo tratamiento contra el cáncer o el SIDA, tras recibir un trasplante de órganos, o personas mayores y niños.

Los signos de esta versión incluyen fiebre, dolor muscular, septicemia y meningitis. La incubación varía entre pocos y 90 días.

De acuerdo a la OMS, las mujeres embarazadas tienen 20 veces más probabilidades de contraerla y los pacientes cero positivo o con SIDA hasta 300 veces más.

Dónde se aloja

La ubicuidad de la bacteria es una de sus armas más peligrosas.

Puede encontrarse en el agua, el suelo, los vegetales, la comida o en la superficie de animales. Además, resiste a distintos métodos de preservación de alimentos.

Recientemente, el diario The New York Times reportó sobre cómo el abuso de antibióticos en animales ha hecho este tipo de gérmenes más resistentes y, por lo tanto, más comunes.

En 2019, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos ha investigado brotes de otras infecciones alimentarias por distintas cepas de salmonella, Escherichia coli y la propia listeria, que infecta aproximadamente a 1.600 personas al año en el país norteamericano.

Las comidas con más probabilidades de contener la bacteria son las carnes curadas, tales como jamones o salchichas, o alimentos listos para comer, como quesos blandos y pescados ahumados.

En junio, por ejemplo, las alarmas se encendieron en Reino Unido después de que cinco personas murieran a causa de la listeria por comer sándwiches empaquetados y distribuidos en varios hospitales del país.

Cómo prevenir y controlarla

Aunque los alimentos pueden contaminarse desde el proceso de fabricación, hay algunas medidas que pueden tomarse para mitigar las posibilidades de infección.

Los CDC recomiendan, en general, consumir quesos frescos hechos con leche pasteurizada y para los grupos de riesgo, en específico, evitar ingerir variedades de quesos blandos, tales como el azul, el brie, panela o camembert.

Además, se aconseja calentar fiambres y carnes frías antes de comer, consumir las sobras en el refrigerador antes de 3-4 días y asegurarse de que la temperatura del mismo se encuentre siempre por debajo de los 40°C.

La OMS, por otra parte, insiste en el control total desde el momento de fabricación y recomienda, una vez en el hogar, mantener la higiene de la superficie y separar alimentos crudos y cocinados.

Debe acudirse al médico si se presentan los síntomas descritos y se ha comido alguno de los alimentos de riesgo.

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