Para muchos actores las escenas de sexo resultan incómodas.

Algunos dicen que les cuesta hacer una escena de cama con alguien que apenas conocen, a otros el tener que simular que están excitados cuando hay focos, cámaras y un grupo de gente observando atentamente.

Pero también hay quien haya podido a sentirse incómodo por el simple contacto físico.

Ahora, en plena era del #MeToo (Yo También), cada vez son más las producciones que cuentan con una nueva figura dentro del equipo: los directores de intimidad o de momentos íntimos.

Se trata de especialistas de la interpretación que buscan asegurarse de que cualquier escena donde haya desnudos o algo de contacto físico está pactada y coreografiada para que los actores implicados se sientan cómodos y nadie se aproveche.

La nueva película de James Bond, que verá la luz en 2020 si todo va acorde al plan, cuenta ya con una coordinadora de momentos íntimos.

Su papel es ayudar a Daniel Craig, quien interpretará por quinta vez al famoso agente secreto 007, y a la nueva "chica Bond", Ana de Armas (de origen cubano), a llevar mejor las secuencias de mayor contenido sexual del largometraje.

Consecuencias del movimiento #MeToo

La BBC también ha contratado por primera vez a una "directora de intimidad" para algunas de sus producciones.

Se trata de Ita O'Brian, coordinadora de intimidad y directora de movimientos de origen irlandés con más de cinco años de experiencia en los que asegura haber desarrollado técnicas que ayudan en los desnudos y escenas de sexo que se dan en las producciones de cine, televisión y teatro.

Una de las últimas en las que ha colaborado es la serie de la BBC Gentleman Jack, una dramatización de la vida de la cronista inglesa Anne Lister que relata las relaciones lésbicas de este personaje de la cultura británica cuando en 1832, en medio de la revolución industrial, regresa a su casa en Halifax (Inglaterra) después de un largo viaje.

"Lo que se busca es un consentimiento para el contacto físico", le explica O'Brian a la BBC.

Para ello, es necesario entender dónde están los límites de cada actor, saber "dónde está tu sí y dónde está tu no", abunda.

Una vez que ocurre eso, se habla claramente de la estructura que tiene la escena, declara la directora.

"Tras el fenómeno #MeToo, donde algunos se levantaron a decir que algunas cosas no resultaban adecuadas, tenemos que hacerlo mejor. No podemos consentir que haya una industria que permita que algunos sean depredadores o sientan que están legitimados a despreciar a alguien a quien consideran más vulnerable", dice.

Escenas con un simple beso, sostiene O'Brian, son de suma importancia porque el beso es generalmente real, mientras que en una escena de sexo, no hay penetración.

"(El beso) tiene que estar estructurado, tiene que haberse pactado qué parte del cuerpo se va a tocar: la cara, el cuello, la espalda. Todo tiene que acordarse y tiene que tener una coreografía muy clara", asegura.

O'Brian afirma también que cuando una escena sexual no ha sido coreografiada "hay personas que pueden sentirse muy vulnerables".

¿Cambios en la industria?

Además de trabajar para la BBC en la serie Gentelmant Jack, la directora de reparto irlandesa da clases de actuación en la Royal Central School of Speech and Drama de Londres, donde ayuda a los estudiantes a confrontar las escenas sexuales.

"Si eres joven y sientes que no conoces mucho la industria o que no sabes cómo hablarle a los directores, es fantástico tener a alguien que te diga que está bien que digas eso, que tienes el derecho a decirlo sin meterte en problemas, sin que te despidan o sientas vergüenza", le dice a la BBC Chloe Palmer, una estudiante del centro dramático londinense.

Para O'Brian, saber que proyectos tan grandes y con un personaje tan varonil como James Bond está teniendo en cuenta la labor de una "coordinadora de intimidad" puede ser una muestra de cambios significativos en la industria cinematográfica.

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