El amor, y especialmente el desamor, ha sido sin duda una fuente de inspiración para las grandes obras de la literatura mundial.

Se trata de sentimientos cotidianos, que todos hemos vivido y, en algún momento, sufrido, y para los que es difícil encontrar consuelo.

Amor no correspondido, soledad, la muerte de un ser querido, abandono?

Pero, ¿y si los libros fuesen un apósito para el alma?

Con ese convencimiento nació la Piccola Farmacia Letteraria, una librería de Florencia que ofrece libros según el estado de ánimo de los clientes para curarles el malestar.

"Soluciones literarias para problemas reales", es su lema.

La artífice de la idea, y dueña del negocio, es Elena Molini, una italiana de 36 años.

Molini trabajó durante años en una cadena de librerías, de la que se fue con el amor por los libros intacto y con una experiencia que la llevó a montar su propia tienda. Pero no una cualquiera.

"Trabajando me di cuenta de que los clientes pedían prácticamente siempre los mismos consejos a la hora de escoger un libro, ya fuese para ellos o para regalar: buscaban libros en función de su estado de ánimo", explica Molini.

Y añade: "La gente busca libros para encontrar respuestas o consuelo a la situación que están viviendo. De ahí me vino la idea de abrir una librería donde propondría los libres en base a las emociones".

Con la idea ya definida, le faltaba encontrar un método para comunicar a los clientes las emociones para las que era válido cada libro.

Y se le ocurrió añadir a los libros unas etiquetas estructuradas como los prospectos que acompañan a los medicamentos: con indicaciones, efectos secundarios y posología.

Emociones de colores

"Cada semana se publican muchísimos libros, y puede que el lector se encuentre desorientado. Las etiquetas tratan de ofrecer un mapa conceptual que te puede ayudar a orientarte en la vasta producción literaria contemporánea", explica Molini.

Las etiquetas son de diferentes colores, según la emoción que cure el libro al que acompañan.

"En la entrada de la librería hay un cartel con una leyenda. Asocié un color a cada emoción, así los clientes identifican rápidamente los libros que están buscando", explica Molini.

Dividió las emociones en más de 50 categorías con la ayuda de su hermana y de una amiga, ambas psicólogas.

Estas van desde el amor no correspondido hasta la nostalgia, pasando por el abandono, la baja autoestima, la depresión o el luto.

"Yo he leído todos los libros de mi librería. Cuando leo uno, identifico las emociones que contiene y consulto con las psicólogas en qué categoría es adecuado ponerlo: contra el mal de amores, para el cinismo, para la pereza?", explica Molini.

¿Y cuál es la emoción para la que la gente busca más consuelo?

"Sin ninguna duda, el amor. Pero no es el único. Se podría decir que los tres temas que más preocupan a los lectores son el amor, la autoestima y los cambios vitales".

Entonces, para consolarnos por un amor no correspondido, ¿qué libro deberíamos leer?

Molini tiene varios para ofrecernos.

"El primero es 'Alta fidelidad', de Nick Hornby. Si no, 'Travesuras de la niña mala', del escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y, por supuesto, 'El amor en los tiempos del cólera', de Gabriel García Márquez, que aconsejo tanto para el mal de amores como para la soledad".

"Para los matrimonios imperfectos o que no van en la dirección esperada propongo 'Berta Isla', del español Javier Marías", añade.

¿Y para la amistad?

"Aconsejo a la chilena Marcela Serrano y su libro 'Nosotras que nos queremos tanto', que habla de la historia de cuatro mujeres y es perfecto para regalarle a una amiga para decirle que te sientes próximo a ella", explica Molini.

"Y los poemas de Pablo Neruda los aconsejo para amores no declarados".

Heridas sociales

La literatura tal como la entiende esta italiana también puede contribuir a curar heridas que afectan a toda una sociedad.

"Recomiendo mucho 'Patria', del español Fernando Aramburu, para los sentimientos heridos y para entender un poco más la dimensión de los conflictos".

Y para el descubrimiento de uno mismo, no tiene dudas: 'La casa de los espíritus', de Isabel Allende.

Pero, ¿funcionala literatura para curar el alma?

"La literatura puede ser útil porque en los libros encontramos situaciones que vivimos en la vida real y para las que no conseguimos encontrar solución. Así, podemos aprovechar la lectura para encontrar posibles soluciones que no habíamos considerado. En definitiva, la lectura nos da herramientas para analizar una situación cotidiana desde otra perspectiva", asegura Molini.

"Los libros son útiles para reflexionar. Se puede empatizar con los protagonistas y, por qué no, lograr cambiar un poco nuestro modo de vivir las cosas", agrega.

Es de su misma opinión su hermana Ester, una de las psicólogas que la ayudó a catalogar los libros según las emociones.

"Antes que nada, leyendo paramos de pensar en nuestros problemas y nos concentramos en la trama. Esto ayuda a desconectar, a parar de pensar y, por lo tanto, a liberar la mente", explica.

Y añade: "También puede pasar que el personaje del libro te haga pensar en soluciones que tal vez tú no habías pensado. Puede dar ideas o te puede ayudar a reflexionar sobre determinadas cosas a las que no habías dado importancia".

La psicóloga asegura que a veces recomienda libros a sus pacientes: "Es un modo simple de decir que también cuando están en casa pueden seguir trabajando sobre ellos mismos, no solo en la consulta".

Igual que los medicamentos, para Elena Molini los libros también tienen efectos secundarios, aunque en este caso, son todos positivos.

"Los efectos secundarios de los libros consisten en lo que acabas descubriendo sin esperarlo. Leer un libro te puede hacer dar cuenta de aspectos de tu vida que no habías considerado, o dela fragilidad de las relaciones humanas", advierte.

"Pero son positivos porque te conciencian de cosas a las que antes no habías prestado atención. La lectura ayuda a hacer introspección y reconocer los propios defectos o faltas, que a veces son difíciles de admitir. Contribuye, en definitiva, a ser honesto con uno mismo", asegura.

Molini no se esperaba el éxito que ha tenido su librería.

"No me esperaba esta acogida. Esta librería nació para ser una librería de barrio, porque no estamos en el centro de Florencia. Y al final se convirtió en otra cosa completamente distinta, porque viene gente de todas partes. Y me gustaría poder darles a todos el servicio que damos a los que hablan italiano".

La librera se siente más que satisfecha de la reacción de los clientes hasta ahora.

"Todos los comentarios que he recibido son positivos. Muchos clientes me han escrito para darme las gracias después de leerse el libro que les había aconsejado. Es lo que me hace más feliz", concluye.


 

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