En el mundo de las aplicaciones de citas online como Tinder, los vínculos efímeros y el "amor a la carta" hacen que sea extremadamente fácil conectar y conversar con varias personas al mismo tiempo y de manera casi instantánea.

Y a medida que se suceden los nombres y fotos en la pantalla, resulta igualmente fácil olvidarse de cada una de las interacciones.

Pero Tinder no olvida. Muy al contrario: lo almacena todo en su base de datos.

Judith Duportail es una de las 50 millones de personas que utilizan la aplicación estadounidense y un día se preguntó cuánto sabía Tinder sobre ella.

"Hace varios años que uso la app y me di cuenta de que cada vez que la uso, ellos (quienes están detrás de Tinder) saben un poco más sobre mí", le contó la joven periodista francesa a la BBC.

Así que le pidió a Tinder que le dijera lo que sabía exactamente sobre ella.

800 páginas de información personal

Asesorada por el activista de internet Paul-Olivier Dehaye y el abogado especialista en derechos humanos Ravi Naik, les envió un email a los responsables de la aplicación para que le dieran acceso a sus datos personales.

Dehaye explicó a través de Twitter que el proceso fue agotador y que implicó intercambios de docenas de emails y meses de espera.

Esto es algo que, al amparo de la ley de protección de datos de la Unión Europea, cada ciudadano del continente tiene derecho a hacer. Pero según la aplicación, pocos lo hacen.

Basta con escribir un correo electrónico a privacyinquiries@gotinder.com con el asunto Subject Access Request (solicitud de acceso). Si la ley del país en el que vives es equivalente a la europea, recibirás el acceso a tus datos.

Judith suponía que Tinder tenía más información sobre ella de la que probablemente imaginaba, pero la respuesta le dejó helada: recibió un documento de 800 páginas.

En él no sólo se reflejaban sus mensajes -más de 1.700, enviados y recibidos-, sino también sus "Me gusta" de Facebook, las fotografías de Instagram (incluso después de haber desvinculado la cuenta) y otros datos de carácter personal, desde sus estudios e intereses, hasta la frecuencia y horarios en que usa la app.

Judith dice que Olivier Keyes, un científico de datos de la Universidad de Washington, en EE.UU., le contó que estaba "horrorizado" ante tal cantidad de datos, pero también le explicó que no le sorprendía "en absoluto".

"Cada aplicación que utilizas en tu celular de manera regular posee el mismo tipo de información. Facebook tiene miles de páginas sobre ti", le advirtió.

Ese alud de información también le sirvió a Judith para aprender más sobre sí misma.

"Leer todos mis datos personales me hizo darme cuenta de cosas sobre mí. La manera en que me comportaba en la app era peor de lo que yo pensaba. Ignoraba a gente, copiaba y pegaba los mismos mensajes a otras personas, escribía a muchísimas personas al mismo tiempo o nunca contestaba", explica.

"Abrir los ojos"

Todo eso, sin embargo, no ha frenado las ganas de seguir usándola. Asegura que conoció "gente maravillosa" gracias a ella.

Pero a partir de ahora lo hará con "medidas de seguridad", declara.

En su sitio web, Tinder explica que puedes configurar tu perfil para que los usuarios tengan más o menos información sobre ti, y que algunas leyes de privacidad pueden otorgarte el derecho de "acceder y/o solicitar la corrección de errores u omisiones en tu información personal bajo tu control".

Pero también advierten que tus datos pueden usarse para fines publicitarios.

A Judith le gustaría que la aplicación no guardara algunos detalles. "Me gustaría que mis conversaciones no quedaran registradas", explica.

"Cuando usas una app de citas, sobre todo como mujer, te sientes segura porque nadie te está mirando. Y entonces te das cuenta de que ninguno de estos mensajes te pertenece; le pertenecen a una empresa".

"Y si Tinder es comprado por otra empresa, todos los mensajes pertenecerán a esa otra empresa".

"Los usuarios deberíamos poder firmar un contrato que sea fácil de entender y que no cueste semanas lograr descifrar", asegura.

"Eso se llama información secundaria implícitamente revelada", dice Alessandro Acquisti, profesor de tecnología de la información en la Universidad de Carnegie Mellon, en EE.UU. "Tinder sabe mucho más sobre ti cuando analiza tu comportamiento en la aplicación".

Judith dice que los expertos en seguridad con los que habló le contaron que esas 800 páginas es apenas una parte pequeña de lo que Tinder sabe sobre ella.

"También saben cuánto tiempo pasan otros usuarios en mi perfil y qué tipos de hombres me gustan. Y saben lo que me hace reír, porque a veces reacciono haciendo clic en 'Me gusta' a los mensajes", dice Judith.

"Lo bueno es que cuando pides tus datos personales puedes visualizarlos y eso te permite abrir los ojos".

"Pero deberíamos poder tener acceso a más parte de nuestros datos", señala.

Un estudio de julio de este año reveló que los usuarios de Tinder se exponen a más información de la que son conscientes. La empresa dice que esa información es necesaria para "personalizar la experiencia de cada uno de ellos".

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